La producción de papa en Colombia ha atravesado dos momentos difíciles: el desplome de los precios, que golpeó la rentabilidad de los cultivadores, y la reducción de la oferta, que encareció el producto para los consumidores en 2026.

Por ello, el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, pasó revista al sector, particularmente al Centro Agroindustrial de la Papa, en Villapinzón (Cundinamarca), desde donde hizo una petición expresa a los cultivadores del tubérculo. “Es necesario aumentar la productividad y reducir costos, pasando de rendimientos promedio de 30 toneladas por hectárea a cerca de 50 toneladas”, dijo el funcionario.

Se refería a que, en la actualidad, cultivar una hectárea de este producto de primera necesidad en la mesa de los colombianos cuesta 35 millones de pesos. Esto se debe a los gastos en los que tienen que incurrir para adelantar la producción, como la mano de obra y el arrendamiento de tierras, que representan la mitad de la inversión.

Para enfrentar esa circunstancia que impacta el bolsillo de los papicultores, Dangond propuso casi duplicar la producción, de manera que logren eficiencias.

Hay que recordar que, después de la crisis por los precios, los cultivadores, a través de Fedepapa, gremio de este eslabón de la cadena agrícola, estimaron una caída del 8 % en la producción en septiembre y proyectaron una reducción de entre el 13 y el 15 % en octubre.

Producción de papa. Foto: ALEXANDRA RUIZ POVEDA

Petición a los jóvenes

La expectativa de Dangond para doblar la apuesta productiva, no solo en beneficio de los productores del campo, sino también de la seguridad alimentaria de Colombia, es que se introduzca tecnología, así como mejores prácticas agrícolas y sistemas de riego eficientes.

Además, el funcionario indicó que se requiere fortalecer la comercialización, orientada a vender papa con valor agregado mediante procesos de limpieza, clasificación, empaque y estandarización, que faciliten el acceso a supermercados, restaurantes e industrias.

Fue allí cuando les pidió un favor a los jóvenes colombianos: “Cuando vayan a consumir hamburguesas, pregunten si la papa que les van a servir es colombiana”.

Papa de hamburguesas Foto: Getty Images

Pero... ¿Y la plata?

Al ministro Dangond se le ha escuchado desplegando optimismo y dejando de lado la plata como instrumento para hacer cualquier tarea en el Estado. De hecho, durante el debate al Presupuesto 2027, dijo que no pedía más plata para el sector porque había de dónde lograr eficiencias, y mencionó, por ejemplo, la reducción en la contratación por prestación de servicios.

Así las cosas, ahora habla de que, en materia financiera, se puede mejorar el acceso al crédito para el sector papicultor y reducir la incertidumbre para los productores mediante contratos forward, respaldados institucionalmente, con el apoyo de la Bolsa Mercantil de Colombia, el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) y el Fondo Agropecuario de Garantías.

Cultivos de papa Foto: Yara/API

Y eso no es todo. Dangond mencionó la asociatividad como estrategia para que los productores del campo puedan crecer más y de manera sostenible. Se refirió a las cooperativas y los bancos de maquinaria para que los pequeños productores puedan acceder a equipos y servicios que, de forma individual, serían difíciles de financiar.

Detrás de la producción hay familias

En Colombia, hay alrededor de 90.000 productores directos de papa, detrás de los cuales hay familias enteras que dependen de ese cultivo. El 95 % cultiva menos de tres hectáreas y el 80 % tiene menos de una hectárea, según estadísticas de la UPRA (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria).