Una política de rebancarización que corrija problemas graves en Colombia, como el gota a gota, o el freno para tomar un crédito por la tasa de usura, fue parte de la petición que hizo Jonathan Malagón en la 60.ª versión de la Convención Bancaria que se realizó en Cartagena, al ministro de Hacienda, Miguel Gómez, quien cerró la jornada, luego de 3 días de debates.
El tema coyuntural fue la financiación de la reconstrucción y no fue distinto a la hora del cierre, cuando el funcionario hizo su intervención y contó sobre sus primeros días en el cargo, cuando enfrentó todo al mismo tiempo. “A los 40 minutos de haberme posesionado se produjo el terremoto; aprendí rápido que si cae un meteorito en Marte es culpa del ministro de Hacienda”, dijo al referirse a la urgencia con la que tuvo que diseñar la emergencia económica por el desastre provocado por el terremoto.
Pero nada como enfrentar la crisis fiscal, la cual retrató con la verdad cruda. La deuda, por ejemplo, con el ritmo actual, llegaría al 82 % al finalizar el gobierno. “Si no hacemos nada, es el abismo”, alertó Gómez.
Con la intervención de Gómez Martínez sonó a que todo anda en el lugar equivocado, pero un tema delicado es el de la baja inversión, que no bajaba a los niveles que se tienen hoy desde 1975 y sin ella no hay crecimiento. “No puede ser productivo, no tiene futuro”, explicó.
En medio de múltiples problemas, dentro de los cuales mencionó el de las pensiones, la demografía, la productividad, dijo que lo realmente grave es el escenario fiscal: “El balance primario del gobierno central está afectando todo lo que hacemos en la economía”.
Esta es la fiebre de la economía
La inflación la calificó como la fiebre de la economía. “Cuando uno tiene un dolor de estómago se preocupa, pero cuando hay fiebre es porque e grave”, dijo para ejemplificar la dimensión de las presiones en los precios. “Llevamos 7 años sin cumplir la meta de inflación, ese problema genera una incertidumbre que en este momento sería bueno no tener”, sostuvo. Por eso, respaldó la decisión del Banco de la República, de aplicar una política monetaria restrictiva, aumentando las tasas de interés para controla la mencionada fiebre.
Se creció la cifra
Con es preámbulo pasó a hablar del tema que lo tiene ahora en distintos escenarios tratando de convencer: el presupuesto 2027, el cual, acaba de ser radicado en el Congreso, por 635 billones de pesos, 60 billones más que el que el Legislativo devolvió para que fuera a ser ajustado. Ya es objeto de críticas por parte de la oposición pero tenía que sincerarlo porque es lo que genera confianza.
“No cayó bien la cifra del presupuesto, la gente no le gusta que le digan la verdad, pero ese es el principio para ordenar las finanzas”, aseguró.
El segundo pilar es la austeridad, que ahora tiene un reto, el de afrontar además el costo de la reconstrucción, luego de la tragedia causada por el terremoto del 10 de agosto. “Llamamos al sector privado a que sea el que haga esa tarea, pues lo hará más rápido, más barato y con más eficiencia. Los edificios que más sufrieron fueron los públicos: escuelas, hospitales. Eso lo dice todo”, dijo Gómez.
Afirmó que el gobierno si hará el ajuste fiscal porque es lo que se requiere y porque no hay más opción. Así, se presentará una propuesta de recorte de gastos por $21,9 billones, lo que además, será acompañado por la ley financiera, que, en todo caso, no será una reforma tributaria.
Con esa nueva carta financiera, pidió al sector financiero trabajar de la mano: “Ustedes ayúdenos con el crecimiento y nosotros ordenamos las finazas”.