En la escena, dentro del panorama complejo que recibió el nuevo gobierno, se metió el desastre provocado por el terremoto del 10 de agosto. No obstante a la crisis humanitaria y al doloroso momento que dejó el fuerte evento sísmico, la reconstrucción puede ser una oportunidad.

Así lo ven los cuatro famosos economistas que participaron en uno de los paneles centrales en el Congreso de la Andi, donde los empresarios se reúnen, no solo para activar la solidaridad con los damnificados, sino para proponer soluciones.

Juan Camilo Restrepo, exministro de varias carteras, habló de un “Plan Marshal criollo”, como el que se dio en 1948, para reconstruir los países de Europa occidental destruidos por la Segunda Guerra Mundial. Para ello, se necesitaría, además de la participación privada, una fuerte inversión con recursos públicos. No en vano, se trata de atender las necesidades que ahora surgen por el terremoto, lo que podría aprovecharse ahora para poner al día algunos proyectos de infraestructura.

Juan José Echavarría, exgerente del Banco de la República, en el Congreso de la Andi, en Cartagena Foto: Martha Morales Manchego / Semana

Juan José Echavarría, por su parte, criticó la fallida paz total, al poner en el escenario el incremento de los cultivos de coca y la deforestación incrementada, pero también habló de la pobreza en mínimos y el salario mínimo en sus máximos. “Hay ahora 29.000 integrantes de grupos ilegales, 261.000 hectáreas de coca, y siguen creciendo”, advirtió.

Entre tanto, Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda y excandidato presidencial, planteo una hoja de ruta que podría convertirse en agenda para el nuevo gobierno. Las tres palancas iniciales que mencionó son las de vivienda, la agricultura, el desembotellamiento de las APP-Alianzas Público Privadas, para que se desarrolle la infraestructura. De hecho, la situación de desastre podría abrir puertas para avanzar.

Según manifestó Cárdenas, lo que sí hay que evitar a toda costa es un apagón, como se teme que se produzca, debido a la presencia del Fenómeno de El Niño, que se suma al efecto que produce ahora las tareas que no se hicieron.