Esta vez no se trata de cálculos sobre cuánto se vende en cada país por cuenta del Mundial de fútbol, el torneo que, en esta ocasión, es el más grande de la historia, con participación de 48 selecciones de todos los continentes, que disputarán un total de 104 partidos durante un mes. Pero además, con una ampliación en el alcance global, por la alta movilidad de espectadores hacia los países sede: Estados Unidos, México y Canadá, y la venta de derechos de televisión, entre otros.
Anif, uno de los centros de pensamiento económico más reputados en el país, realizó un curioso cruce de datos para llegar a una especie de lista de los países que participan en el Mundial de Fútbol 2026, pero poniendo el foco en el estado de su economía.
Al final del ejercicio se sabrá qué país, por su economía, sería el merecedor de la codiciada copa mundial y por qué.
Salarios mínimos necesarios para ir a un partido
Las realidades de las economías de los países participantes salen a flote alrededor del Mundial de Fútbol. Anif señala que, “aunque el precio de una entrada es el mismo para todos los compradores, el esfuerzo económico necesario para adquirir una boleta varía enormemente de país a país”.
La evidencia de las brechas que deja ver el evento futbolero fue ejemplificada con un comparativo. Así, “mientras un aficionado en Escocia tendría que destinar apenas el equivalente a 0,2 salarios mínimos mensuales para adquirir una de las boletas más económicas, para un trabajador en Ghana, el costo supera un año de trabajo”.
Y Colombia, con todo y el alza consecutiva del salario mínimo, el aficionado necesitaría 1,1 salarios mínimos para poder asegurar una entrada.
En otras palabras, solo la gente de clase media en nuestro país podría adquirir una entrada, y eso, quedando colgado para otros gastos, pues, de acuerdo con los lineamientos del Dane, para ser considerado de clase media se requiere ingreso por persona, cada mes, de entre $897.987 y $4.835.315 (por encima ya se es de clase alta).
¿Quién tiene mejores variables?
Uno de los resultados más interesantes dentro del ejercicio realizado por Anif es el que se relaciona con las variables económicas, suponiendo que estas fueran determinantes para el desempeño de las selecciones.
Es así como el centro de pensamiento construyó lo que llamó Mundial Anif, partiendo de 4 indicadores entre 2023 y 2025: crecimiento real del PIB per cápita, inflación anual, balance fiscal como proporción del PIB y la tasa de desempleo. “El crecimiento del PIB per cápita y el balance fiscal aportan positivamente al puntaje, mientras que una menor inflación y desempleo mejoran la calificación de cada país”, señala el centro de pensamiento.
El ganador es…
Con los datos de cada país sobre la mesa, el ejercicio de Anif concluye que “Noruega se coronaría campeona, tras superar en la final a Croacia”.
Todo por el desempeño de la economía noruega, que no solo muestra un crecimiento sostenido del ingreso por habitante, que es al final lo que más debe evidenciar una economía que funciona.
Pero en este país, además, estaría bajo control la inflación y la posición fiscal no podría ser más sólida.
Por el lado de Colombia, el ejercicio de Anif puso bajo la lupa que “no lograría ubicarse entre las selecciones con mejor desempeño”. Nuestro país enfrenta grandes desafíos en términos económicos. La expectativa de inflación para 2026 es al alza, convergiendo hacia el 6 %. Esta vigencia pasará con un crecimiento por debajo de 3 %, ubicándose hacia un 2,6, según la apuesta del Marco Fiscal de Mediano Plazo recientemente actualizado, sin contar con que en el próximo año la expansión de la producción será aún menor: de un 2,2 %. Y ni qué decir del balance fiscal, pues el déficit continuará bajo presión y, de hecho, se subió la cifra en el documento que es hoja de ruta para la próxima década: iba a ser de un 5,1 % y ahora el pronóstico es de un 5,3 %, evidenciando así la necesidad de una reforma tributaria por al menos 30 billones de pesos, que sería la más ambiciosa de los últimos tiempos.
Lo que anda por buen camino, pero que no alcanza a contrarrestar lo demás, es el desempleo: 8,8 % en abril y en el Marco Fiscal se estima que se mantendrá en un dígito en el próximo año.
En todo caso, el análisis enfatiza que “se trata de una simulación sin capacidad predictiva sobre el desempeño deportivo; ilustra la sostenibilidad de las economías mundialistas según varios de los fundamentos macroeconómicos”.