El desfase entre ingresos y gastos del gobierno se confirmó, tras conocerse el informe de la Dian, según el cual el recaudo tributario en el total del 2025 no llegó a la meta, a pesar de los anuncios de la entidad recaudadora, sobre búsqueda de deudores tributarios y campañas de fiscalización para subir los números.
En todo el año pasado, la plata recaudada con los distintos impuestos -y eso que se trata del recaudo bruto (sin los descuentos de rigor por inflación y demás)-, fue de 296 billones de pesos, mientras que lo esperado para la vigencia era de $305,5 billones.
Sería así la tercera vez consecutiva que se incumple la meta, en medio de necesidades de recortes del gasto que no se dan en la dimensión necesaria, pues el gobierno argumenta que las obligaciones son inflexibles (pago de deuda, transferencias a regiones, cumplimiento de salarios y pensiones).
El impuesto de renta, vía retención en la fuente, fue el más rendidor en la vigencia reportada, con un aporte del 35 % del total, equivalente a 103 billones de pesos, superando de lejos al IVA, que en general se ha visto como un impuesto fácil de recaudar y eficiente, aportó el 21,7 % del recaudo logrado.
El hecho de que la retención en la fuente haya sido en 2025 el mayor aportante de ingresos para la bolsa pública con la cual se financia el Estado es algo que preocupa, pues implica que para este nuevo año (2026), las cuentas tributarias podrían seguir en apuros, ya que dicho anticipo implicará que la Dian podría tener que hacer altas devoluciones, cuando los contribuyentes crucen cuentas para pagar los impuestos correspondientes a lo generado el año pasado.
Según la Dian, a diciembre de 2025, "las acciones implementadas por las dependencias misionales de la DIAN permitieron alcanzar un recaudo de $57,58 billones". Es decir, la fiscalización ayudó.
La insistencia, desde las trincheras de analistas y centros de pensamiento, para enfrentar el desequilibrio entre ingresos y gastos, ha sido la de aplicar un fuerte ajuste del cinturón. En otras palabras, que se recorte el gasto, pues el principio básico de las finanzas es que no se puede gastar mucho más allá de lo que se recibe.
En anteriores direcciones de la Dian, como es la del caso de Luis Carlos Reyes, el exfuncionario recalcaba que los cálculos con las proyecciones de recaudo tributario se inflaban, algo que en su administración era objetado al Ministerio de Hacienda, sin que sus alertas encontraran eco.
Presupuestar una meta de ingresos con números inflados, para financiar al Estado, implica que se hacen cuentas alegres lo que lleva a gastar más, e inevitablemente conduce a quedar con las finanzas deficitarias.