La tienda de barrio es otro de los medidores de la economía y en Colombia, las estadísticas las tiene Fenaltiendas, que destapó la radiografía de estos puntos claves del comercio que están pasando aceite.
Según el informe, el 66,3 % de las tiendas son de emprendedores de estratos 1 y 2. Un 68,18 % son mujeres y el 65 % tiene entre entre 36 y 55 años.
El 47 % de las tiendas están en apuros, solo sobreviviendo y a punto de naufragar. La falta de recursos en los bolsillos de los clientes son algunas de las razones por las cuales argumentan que no vuelven a hacer las compras que habitualmente realizaban. ¿Y entonces, qué se hizo el aumento del salario mínimo del 23 %?
La respuesta evidencia lo que está pasando en la realidad de los hogares de puertas para adentro, pero también, lo que sucede en el mercado laboral colombiano, caracterizado por una informalidad superior al 55 %, según el dato más reciente del Dane. Podría entonces estar evidenciándose que a más de 2 millones de trabajadores que son formales les aumentaron el salario mínimo, pero el alza se esfumó, porque los aumentos en los costos de adquirir los productos se van dando de manera inmediata.
En los resultados de la encuesta aplicada a los tenderos, la mayoría de los cuales está ubicado en Bogotá, por ser la ciudad que concentra la más alta densidad poblacional y, por consiguiente, las oportunidades para negocios como los del comercio, más de la mitad (50,45 %) dice que los clientes no están llegando porque tienen menos disponibilidad de recursos. El 31,36 % afirma que no ha visto cambios significativos en el volumen de compra, mientras que un 15 % dice que ha aumentado algo.
Lo barato se impone
El hecho de que el 71,3 % de usuarios de las tiendas haya respondido en la encuesta que es muy frecuente (45 %) o moderadamente frecuente (26,3 %) que soliciten marcas económicas, estarían indicando hacia dónde se están desplazando para adquirir sus productos: tiendas de redescuento tipo D1, Ara y similares.
Es así como, dentro de los productos que más quieren abaratar los consumidores estarían los de papelería, teniendo en cuenta que es un gasto ineludible para que los estudiantes de los hogares puedan responder con sus responsabilidades académicas.