Siempre he pensado que los problemas de las compañías son de ingresos y no de gastos. Esto, más aún cuando se encuentran en procesos de expansión; su market share es pequeña y hay margen para crecer. Si no se gasta en el área comercial y de ventas, no se pueden generar más ingresos.

Obviamente, toda regla tiene sus excepciones. En mercados o sectores donde hay monopolios u oligopolios, es difícil incrementar los ingresos y ahí sí es indispensable pensar en racionalizar los gastos, sobre todo los de ventas.

Así como funciona para el sector real de la economía, funciona para un Estado. Dependiendo de la carga tributaria que se tenga y de la capacidad de generar mayores ingresos, se podría aumentar el gasto en subsidios o infraestructura. Pero, como en el caso colombiano, donde la carga tributaria está en niveles muy altos y los ciudadanos no aguantan más impuestos, la solución es reducir gastos. Es decir, disminuir el tamaño del Estado, de por sí ineficiente y corrupto.

En ese orden de ideas, hago un listado de entidades, cargos o contratos en donde considero que se pueden hacer recortes de gastos que ayuden a disminuir el déficit fiscal y, de esta manera, estabilizar las finanzas públicas.

Disminuir las OPS o contratos de prestación de servicios en todas las entidades del Estado. No puede haber entidades con 200 empleados de planta y 10.000 OPS. Estos contratos, en general, son politiqueros y esas personas no se necesitan; muchas de ellas ni siquiera trabajan.

Reducir las Unidades de Trabajo Legislativo (UTL) de los congresistas a la mitad. Ningún congresista necesita tantos asistentes para que lo persigan por el Capitolio. Además, muchos de estos cargos terminan ocupados por personas irrelevantes.

Reducir a la mitad el tamaño de la Unidad Nacional de Protección después de hacer un estudio para determinar quiénes verdaderamente necesitan protección, carro blindado y escoltas. Vale la pena revisar la cantidad de vehículos que tiene el Estado en los niveles regional, departamental y municipal y que son utilizados por los empleados públicos. Es un absurdo.

Integrar la Justicia Especial para la Paz (JEP) a la justicia ordinaria, de manera que puedan compartir gastos e instalaciones. Yo, personalmente, la acabaría.

Reforma total a la Contraloría General de la República. Acabaría todas las contralorías regionales y revisaría verdaderamente qué control se está haciendo. Creo que es muy poco para lo que valen.

Unificaría el Ministerio de Educación con los de Cultura y Deporte.

Cerraría todas las embajadas y consulados que abrió el gobierno Petro.

Cerraría la posibilidad de viajes al exterior a solamente los estrictamente necesarios. Haría extensivo esto a las gobernaciones, municipios, entes de justicia y descentralizados.

Haría una inversión para rehabilitar todas las oficinas que entidades del Estado han ido dejando sin funcionamiento y acabaría todo ese gasto de arrendamiento de oficinas. No tiene ningún sentido gastar tantos recursos en alquileres.

Llevaría el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre) a sus justas proporciones. Hoy en día hace de todo, gasta mucho y tiene poco control.

Revisaría todo lo concerniente a los aviones y helicópteros que tienen muchas entidades y que utilizan sin control. Un ministro puede viajar tranquilamente en avión comercial. Las aeronaves que estén de sobra se deben vender.

Como ven, hay de dónde recortar. Debe haber muchas más opciones. Seguro será doloroso, pero lo será más si no se hace nada y dejamos de ser viables como país.