Las agremiaciones o gremios en Colombia existen desde hace mucho tiempo. Reúnen a un grupo de empresas o personas que hacen el mismo oficio, labor o actividad económica que se unen para defender intereses comunes. Estas entidades por lo general son sin ánimo de lucro y su principal interlocutor es el Gobierno de turno, bien sea del orden nacional, regional o municipal.

Teniendo en cuenta lo anterior, existen diversos gremios dependiendo quiénes son sus afiliados y con diferente poder. Este último depende, por lo general, del tamaño económico de sus afiliados.

En la historia de Colombia ha habido líderes gremiales que han pasado a la historia por su relevancia. El caso más recordado fue el de Fabio Echeverry Correa, en la Asociación Nacional De Industriales (Andi), con su recordada frase: “Que el país iba mal, pero la economía iba bien”.

Entendiendo las funciones y el trabajo que deben ejercer los medios, es de suma importancia la escogencia del director o presidente, ya que debe cumplir con muchas características y condiciones para trabajar por el gremio. Pero la principal, claramente, es tener acceso al Gobierno de turno. Si no la tiene perderá los cuatro años de trabajo.

Como nunca antes en Colombia habíamos tenido un Gobierno como el de Petro, tan diferente en términos económicos y de personal, la polarización hizo que cambiara la relación entre el Gobierno y los gremios. De hecho, muchas agremiaciones tuvieron que cambiar a su director durante el Gobierno pasado. Antes de Petro, el puesto de director o presidente de gremio era muy estable y duradero.

Yo estaba en un proceso de selección en un gremio de mediano tamaño que empezó en el gobierno Duque y terminó en el de Petro. Al final, con toda la coherencia del caso, se definió parar el proceso. Los tres candidatos que quedábamos no íbamos tener ninguna afinidad ni vocería válida frente a ese Gobierno.

Muchas agremiaciones cambiaron de director también. No era lógico para un gremio vivir en confrontación durante cuatro años. La mayoría de los gremios se trató de alinear al Gobierno, sin buenos resultados.

Debemos tener claro que el gremio defiende a sus afiliados. Esa es la función principal por encima de defender a determinado sector o industria. Los afiliados son los que mantienen el gremio.

Aunque el Gobierno de turno no debe inmiscuirse en quién debe ser el vocero de determinado gremio, sí es importante que dé línea. ¿Qué quiere decir esto? Que deje claro qué interlocutor quiere enfrente para que las relaciones Gobierno-gremio funcionen. No hacerlo implicaría perder una posibilidad de diálogo y trabajo conjunto importante.

Aunque existen casos de éxito donde un gremio adopta una posición de confrontación, la probabilidad de éxito en la gestión es bajita. En un país como Colombia, el poder del Estado es tal, que el sector puede salir bastante perjudicado.

Una persona con una hoja de vida e historia laboral intachable, puede no ser la necesaria o adecuada para manejar un gremio en un momento determinado de la historia. Si un gremio se empecina en la persona equivocada y no mira cómo ha funcionado la historia, puede terminar desdibujado.