Hay una trampa silenciosa que acompaña la vida adulta. Nos convencemos de que algún día habrá más tiempo. Más dinero. Más salud. Más tranquilidad. Más libertad. Más adelante aprenderemos ese idioma, haremos ese viaje, escribiremos ese libro, llamaremos a ese amigo, cambiaremos de trabajo o empezaremos a vivir la vida que imaginamos.
Pero ‘más adelante’ es uno de los lugares más peligrosos donde podemos instalar nuestros sueños.
Vivimos proyectados hacia el futuro. Pensamos en las próximas vacaciones mientras estamos en el desayuno. En el siguiente cargo mientras ocupamos el actual. En el próximo fin de semana mientras atravesamos el martes. Nos volvemos expertos en planear la vida y aficionados a vivirla.
Juliana me contaba hace poco que tenía un sueño de vivir en 10 años en un lugar lleno de verde y adoptar muchos perritos. Soñaba con eso, aunque dedicaba casi todo su tiempo a trabajar y a “construir su carrera”. Ayer me llamó y me contó como se salvo por minutos de quedar debajo de los escombros en Cali. Me confesó que con esta segunda oportunidad no iba a abusar de su suerte. Me dolió el corazón, pero al menos Juli tiene la suerte de tener otra oportunidad.
Quizás por eso una bucket list no debería ser solamente una lista de cosas para hacer antes de morir. Debería ser, sobre todo, una lista de razones para estar vivos.
Durante años pensé que una bucket list era una relación de destinos, retos y proyectos pendientes. Hoy creo que es algo mucho más profundo. Es una declaración de prioridades. Una forma de responder una pregunta incómoda; si el tiempo no estuviera garantizado, ¿qué dejaría de postergar?
La experiencia nos enseña que casi siempre creemos que tendremos más tiempo del que realmente tenemos. Posponemos conversaciones importantes, experiencias significativas y decisiones que podrían hacernos más felices porque asumimos que mañana estará disponible. Y la vida nunca ha firmado ese contrato con nadie.
El escritor y maestro espiritual Eckhart Tolle escribió una reflexión que resume esta idea con mucha sencillez: “Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes”. Es lo que tenemos, es lo único que hay.
No el próximo año. No cuando termine este proyecto. No cuando los hijos crezcan. No cuando llegue el ascenso. No cuando se alineen todos los planetas.
La ironía es que muchas veces la bucket list se convierte en otro ejercicio de postergación. La escribimos con entusiasmo y luego la guardamos en una carpeta, como si los sueños pudieran conservarse al vacío esperando mejores condiciones. Pero los sueños también vencen. Algunos porque perdemos la oportunidad. Otros porque perdemos la energía. Y otros porque simplemente dejamos de ser la persona que quería cumplirlos.
Con frecuencia imaginamos que vivir el presente significa actuar impulsivamente o dejar de pensar en el futuro. No es así. Vivir el presente es entender que el futuro se construye desde las decisiones de hoy. No desde las intenciones de mañana.
Hay personas que esperan décadas para permitirse una experiencia que podrían haber vivido este año. Y no hablo únicamente de grandes aventuras. A veces la lista pendiente incluye cosas tan simples como almorzar más seguido con los padres, leer por placer, caminar sin mirar el teléfono o sentarse en silencio a escuchar la propia vida. Abrazar a tu perrito y darle las gracias por amarte tanto.
Porque al final, cuando miramos hacia atrás, no solemos lamentar las horas que descansamos, los abrazos que dimos o los paisajes que contemplamos. Lo que duele son las experiencias que dejamos para después.
Hace poco escuché una conversación en The Tim Ferriss Show con el médico de cuidados paliativos BJ Miller, quien ha acompañado a miles de personas en el final de sus vidas. Su reflexión me dejo en silencio: pensar en la muerte no empobrece la vida; la vuelve más consciente.
Porque la vida no ocurre cuando terminemos la lista. La vida ocurre mientras la estamos escribiendo.
*Inspirado en la memoria de todos los hermanos, amigos, compatriotas que nos dejaron sin avisar en este terremoto en Colombia. Descansen en paz y amor.