“¿A quién le creemos?“, con esta pregunta en torno al caos informativo en las redes sociales y cómo las plataformas digitales están ”secuestrando" la atención del ciudadano y destruyendo el disentimiento democrático, expertos y periodistas mostraron el crudo panorama al que se enfrenta hoy la prensa en el país.
Durante el evento COM+ID Fest de la Escuela de Comunicación e Industrias Digitales, desarrollado este martes 3 de noviembre en la Universidad Sergio Arboleda, Clara Elvira Ospina, Hassan Nassar, y el director de la Flip, Jonathan Bock, abordaron cómo las redes sociales, con la tiranía de los algoritmos y la desinformación, están cobrando cada vez más relevancia que los medios.
“Vivimos en un momento de caos. La ilusión de que las redes reflejan la vida real es un error; son ventanas fragmentadas. Dos personas pueden estar en la misma sala viendo realidades completamente opuestas en sus pantallas, lo que hace imposible encontrar un piso común de conversación”, sentenció Bock.
En el conversatorio, se hizo una dura reflexión sobre el ecosistema informativo contemporáneo que cada día se enfrenta a una encrucijada sin precedentes: la ciudadanía está abandonando el rigor explicativo del periodismo formal para entregarse al consumo inmediato de contenidos ‘sintéticos’ en redes sociales.
“La tiranía del ‘scroll’” y la trampa de los 15 segundos
Para Hassan Nassar, presentador de la emisión central de Red+ Noticias, hoy informar de manera verídica es enfrentarse a un escenario en el que los consumidores de redes sociales prefieren guiarse por el algoritmo y la inmediatez sin análisis, lo que calificó como “la tiranía del scroll”.
“El consumidor quiere la explicación de la reforma tributaria en 15 segundos. ¿Qué análisis de fondo puede obtener usted de eso? Ninguno. Si usted no capta la atención en tres segundos, la gente se va al siguiente scroll. Un periodista no puede explicar una reforma en un minuto porque necesita contexto y rigor", señaló.
Una situación diaria en la que competir con ese tipo de contenidos ha hecho que los usuarios de estas plataformas no indaguen, lean y comparen.
“Como no hay tiempo, el usuario prefiere a un influenciador que en 15 segundos le resuma el tema, y con eso se queda. Si las audiencias deciden consumir basura, nadie las va a sacar de ahí”, afirmó.
Nassar también indicó que esto implica un reto ético frente al tipo de contenido que hoy se está ofreciendo, además de que es gaseoso frente a un trabajo periodístico serio.
“Nadie puede explicar grandes fenómenos y transformaciones en 1 minuto. Eso puede ser viral, generar muchos likes, gran audiencia, pero en el trasfondo ahí no hay nada”, dijo.
La credibilidad selectiva
Un panorama que se traslada al ámbito político en donde todo indica que esta es el espacio preferido por los líderes para que la ciudadanía valide la mentira viral frente a la documentada y desarrolle una credibilidad selectiva.
La directora del medio independiente Epicentro TV, Clara Elvira Ospina, comentó que es tal el desprestigio sistemático impulsado por políticos contra la prensa, que ha llevado a la gente a desconfiar automáticamente de la televisión o los periódicos, entregando su fe ciega a cadenas de WhatsApp y contenidos manipulados.
“La gente hoy está más dispuesta a creer las mentiras de las redes que las verdades de los medios. Hay una campaña muy dura desde sectores políticos para repetir que la prensa miente y manipula, y los periodistas también hemos cometido errores que abonan a eso”, manifestó Ospina.
Y es que para la experimentada periodista lo que está pasando es que la audiencia consume los contenidos digitales asumiendo que lo que ve en la pantalla es una verdad orgánica e innegable.
“El resultado es que la gente prende el televisor sintiendo que le mienten, pero cuando ve un contenido en redes lo cree sin ponerle discernimiento ni distancia crítica”, aseguró.
Además de ser crítica con los eufemismos de los discursos oficiales de los gobiernos, como la distorsión del lenguaje político con ejemplos de la coyuntura actual del país: “Yo vi este esta semana el anuncio de la Ley de Rescate Fiscal y oí en la radio, como una señora extranjera que soy ahora, reforma tributaria. Pero salen a decir: ‘No se llama reforma. No es una reforma. No se equivoquen, no es. Es un rescate’”.
Asumir las redes como “la vida real”
En el panel de discusión, Jonathan Bock, director de la Flip, centró la discusión en cómo la ilusión de tener un “control” sobre las audiencias o los resultados mediante algoritmos es frágil, pues las mismas redes y las reglas de juego del consumo están cambiando a una velocidad impredecible.
Para Bock hoy se trata de ventanas fragmentadas: “pueden ser así de diferentes las realidades que cada uno de nosotros esté viendo y por lo tanto así de difícil encontrar un piso común sobre el que podamos hablar”.
El director de la Flip también planteó que al tener la pérdida de un piso común en la conversación, medios y usuarios se están enfrentando a la dificultad del consenso social, en medio de la manipulación rampante que se presenta en el mundo digital.
“Ahí estamos metidos todos: los medios de comunicación, quienes hacen comunicación política, quienes hacen comunicación de cualquier tipo”, remarcó al tiempo que cuestionó esa credibilidad por proximidad.
“También es muy importante leer el punto de cómo le creemos a la gente que tenemos cerca: hay más credibilidad en un referente, un familiar, un círculo de amigos o un profesional que a cualquier otra fuente. Eso da un dato de hacia dónde se están moviendo esas líneas de fidelidad”, dijo.
Además de entender que hoy se tiene que pasar del conflicto a la coexistencia en el ecosistema actual en donde cada vez está más presente la IA: “Llevamos casi que estos últimos 10 años donde se ven rivalidades entre estos diferentes actores: los medios tradicionales reclamando hacer el mejor periodismo, los medios independientes diciendo que ellos conectan realmente, y ahora los influenciadores. Hay que entender que todo este es un nuevo ecosistema donde cada actor tiene su lugar y cumple una función, queda muy difícil querer deslegitimar al otro”.
Jonathan Bock concluyó que el futuro de los estudiantes de periodismo está “en dejar de hablar de crisis del periodismo. Creo que es importante mandar un mensaje de optimismo y de optimismo crítico”, mientras que Ospina hace una fuerte advertencia: “Muchos estudiantes priorizan convertirse en creadores de contenido, influencers o community managers antes que dominar el rigor del reporterismo de calle y la investigación”.