Las medidas de aislamiento social implementadas por el Gobierno han puesto en jaque a varios sectores del país. Pocos han recibido un golpe tan duro como los bares, discotecas y restaurantes, que por la cuarentena han tenido que cerrar sus puertas desde hace ya varias semanas, y no tienen claro su futuro inmediato. En sus intervenciones, el presidente Iván Duque ha indicado que cuando logren bajar la velocidad del contagio el Gobierno abrirá la economía paulatinamente. Sin embargo, aseguró que la vida social no volverá a ser la misma y que habrá que mantener las medidas de prevención pues el virus no se irá.
Dichas medidas, por supuesto, demandarán cambios en los hábitos sociales y, como es de esperar, las aglomeraciones tendrán que esperar un buen tiempo. Este nuevo panorama plantea retos inminentes como el desempleo. Djs, bouncers, bartenders, meseros y otros empleados cuyos ingresos dependen de la rumba y el ocio nocturno podrían perder sus trabajos. Tan solo en Bogotá, cerca de 10.000 bares legales generan más de 60.000 empleos –directos e indirectos–.
Según cifras de Asobares, en un fin de semana de rumba en la capital salían a bailar entre 500.000 y un millón de personas. Y los números venían en aumento, tan solo en 2019 la facturación casi llega a medio billón de pesos. Camilo Ospina, presidente de Asobares, recordó que sus afiliados fueron los primeros en cerrar sus actividades comerciales desde el 12 de marzo, e indicó que serán los últimos en abrir.
Ospina explicó que una de las medidas urgentes para salvar el sector es congelar los arriendos, porque 96,6% de los bares funcionan con esta modalidad. Y en cuanto al empleo, según Asobares, en todo el país cerca de 350.000 establecimientos registrados generan 750.000 puestos de trabajo. Una cifra no menor. Juan Sebastián Molina es socio y cofundador de Armando Records, uno de los establecimientos de rumba más reconocidos de la capital, que recibía a cerca de 3.500 personas a la semana. Dijo que son conscientes de la necesidad de las medidas de aislamiento y han apoyado desde el principio las determinaciones del Gobierno. Y explicó que en este momento piensan en primer lugar en sus 70 colaboradores directos, e indicó que destinaron sus reservas económicas a mantener los contratos. “Sin embargo, ningún establecimiento está del todo preparado para una situación como esta, por lo cual todos debemos poner de nuestra parte. Confiamos en recibir algunas ayudas y subsidios, pues a nosotros solos no nos es posible atender esta emergencia”, agregó. Por otro lado, Molina manifestó que junto con Asobares han presentado algunas propuestas para alivianar la carga. Incluyen suspender los arriendos comerciales; permitir opciones legales para llegar a acuerdos con los empleados y posibles cruces o descuentos en los impuestos prediales para beneficiar a los arrendadores.
A pesar de la alta demanda de domicilios, las ventas en los restaurantes han caído 81%, según Acodres. Frente a los salvavidas que ha lanzado el Gobierno, Asobares ha detectado un cuello de botella. Se refieren a los créditos que ha dispuesto a través de la banca comercial, pues las instituciones financieras han puesto trabas a los propietarios pese a las garantías oficiales. “Esperamos que el Gobierno y la banca comercial tiendan la mano a las pequeñas y medianas empresas habilitando los créditos que están respaldando, que puedan subsistir y tratar de funcionar de mejor manera terminando el año 2020”, manifestó Ospina. Ahora la prioridad del Gobierno es fortalecer el sistema de salud y brindar ayuda a las familias más vulnerables. Pero los propietarios de los bares y restaurantes, como tantos comerciantes, esperan alternativas que salven su sector. En el gremio son optimistas y apuestan a que al terminar 2020 ya se habrán recuperado. Pero tiene claro que no será un proceso fácil pues el coronavirus cambiará en cierta medida los hábitos sociales de la mayoría de las personas. Ellos tendrán que volver a ganarse la confianza y garantizar medidas de prevención para que los colombianos vuelvan a salir a divertirse sin temores.