Este año, por primera vez en la historia, los países en desarrollo recibirán mayores ingresos por remesas que por flujos de inversión extranjera o recursos de fondos de capital. Lo acaba de anunciar un estudio del Banco Mundial que midió los giros que envían los 270 millones de migrantes a sus familias, y que en 2019 podrían alcanzar una cifra alrededor de US$689.000 millones. De acuerdo con el diario Financial Times, el número de migrantes pasó de 153 millones en 1990 a 270 millones el año pasado y la cifra sigue creciendo. Algunos países como Indonesia han decidido asumir este tema de manera pragmática y ya contabilizan el ‘bono de la diáspora’. Sin embargo, el Banco Mundial advierte que este tema tiene su lado negativo: puede llevar a que algunos gobiernos se acomoden y decidan aplazar reformas y decisiones de política pública urgentes.
Siga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado