Hace algunos días, y por intermedio del abogado que representa a Fidel Castaño ante la Fiscalía General de la Nación, SEMANA tuvo la posibilidad de entrevistar a este jefe paramilitar, uno de los hombres más buscados por las autoridades. Una vez obtenidas las respuestas al cuestionario inicial y luego a algunas preguntas adicionales, el consejo de redacción de la revista decidió publicarlas, debido a que Castaño hace numerosas revelaciones en torno de algunos de los más importantes crímenes de los últimos años. SEMANA: Se dice que su odio hacia la guerrilla nació por el asesinato de su padre, quien luego de secuestrado y después de que usted pagó el rescate, fue ejecutado por los subversivos. ¿Cómo es esa historia? FIDEL CASTAÑO: En 1981 fue secuestrado mi padre en una finca de su propiedad, ubicada en el municipio de Segovia (Antioquia), por el IV Frente de las FARC, exigiendo por su liberación 100 millones de pesos. Una cifra imposible de reunir en esos momentos, pues nuestra fortuna no ascendía ni a la mitad de esto. No obstante, con la ayuda de varios ganaderos de la región y un préstamo que nos hizo la Caja Agraria de Amalfi por la Ley Quinta, recolectamos 30 millones de pesos que se pagaron. Después me dijeron que faltaban los 70 millones restantes, yo les informé que no tenía esa suma y que si llegara algún día a tenerla, no sería destinada a otro fin diferente al de combatirlos. Producto de mi respuesta beligerante, fue la razón por la cual lo asesinaron. SEMANA: ¿Surge por parte suya, a partir de esta historia, la creación de los grupos paramilitares en Córdova? F. C.: Realmente la creación de este grupo fue muchos años después, pues lo que inmediatamente hice posterior al asesinato de mi padre fue presentarme como guía voluntario al Ejército, específicamente al Batallón Bomboná en Puerto Berrío y a la base militar del mismo batallón acantonada en Segovia, y durante dos años con mi aporte, indicándoles la ubicación de campamentos guerrilleros y señalándoles a integrantes de las FARC y el ELN, se produjeron excelentes resultados en operativos para dicho batallón, y paralelo a esto fui recibiendo capacitación en la lucha contrainsurgente. Posterior a esto comencé a darme cuenta de que con los mecanismos que utilizaba el Ejército se podía contrarrestar el accionar de los grupos guerrilleros, pero nunca exterminarlos. Por eso decidí crear mi propio grupo y comencé a operar en el nordeste antioqueño, Magdalena Medio, hasta llegar al departamento de Córdova. SEMANA: ¿Cuál era el objetivo de esos grupos? ¿Quiénes y cómo los financiaban? F. C.: Inicialmente los grupos eran reducidos, integrados únicamente por campesinos que se sentían afectados por la guerrilla y que veían a las autodefensas como una forma de defender sus terruños de las arbitrariedades y atrocidades de que eran objeto ellos y sus familias. Es decir, iniciamos nuestra actividad defensivamente y luego aprendimos que la guerrilla no tenía el valor ni la capacidad militar y logística que se le endilgaba, pues siempre eludían cualquier confrontación directa con nuestra gente. Realmente fue ahí donde pasamos a desplegar nuestras fuerzas y comenzamos un accionar ofensivo para ir cubriendo otras áreas y a la vez condicionar el dispositivo a la zona de influencia de la guerrilla. SEMANA: ¿Pero quiénes los financiaban? F. C.: Con respecto a su financiación, siempre los grupos de autodefensas han sido financiados por las personas que tienen intereses económicos en las zonas donde operan estos grupos. SEMANA: Se dice que esos grupos paramilitares sembraron el terror en Córdova y las autoridades lo señalan a usted y a esos grupos como los autores de las masacres de Las Tangas, La Negra y Punta Coquitos. Recientemente la Corte Suprema de Justicia dejó en firme una condena de 20 años contra usted por estos episodios. ¿Realmente qué fue lo que pasó? F. C.: Lamentablemente debo reconocer que cualquier tipo de grupo armado en una zona en conflicto de una u otra forma aterroriza a la población civil. Ahora: la Corte Suprema de Justicia dejó en firme una condena de 20 años contra mí, pero no por dichas masacres. Al contrario, fui absuelto por estos hechos, fui condenado por concierto para delinquir fundamentado en que yo públicamente reconocí haber tenido un grupo de autodefensa en el momento en que se desmovilizó e hicimos entrega de las armas al gobierno. Lo que realmente sucedió fue que para esa época existían diversos grupos de autodefensa independientes y sin control, pero parece que la opinión pública sólo conocía uno, que era el mío, al cual responsabilizaban de todo hecho sucedido en esta región del país. SEMANA: ¿Qué logró usted con los paramilitares en Córdova? F. C.: Durante el tiempo que permanecieron mis autodefensas en el Alto Sinú no se presentaron secuestros por parte de la guerrilla, se multiplicó el valor de la tierra, no existió la vacuna ganadera, todos los ganaderos visitaban tranquilamente sus fincas. Es decir, se erradicó la guerrilla. SEMANA: Sobre usted se ha dicho que es un hombre de mundo, que viaja constantemente y que es un gran conocedor de arte. ¿Es verdad? F. C.: Yo viví durante tres años en París donde me dediqué a negociar con obras de arte. Anteriormente, cuando las circunstancias lo permitían, viajé por algunos países como lo hace cualquier persona con recursos econòmicos y un poco de gusto. No tengo tanto dinero como siempre han creído mis amigos y me considero una persona común y corriente, trabajadora y luchadora en la vida, sumido en una infinidad de problemas. Pero me siento satisfecho y aún estoy vivo. SEMANA: Pasemos a otro tema. ¿En alguna oportunidad trabajó usted con Escobar? ¿Cómo lo conoció? ¿Cómo fue en un principio su relación con él? ¿Tuvieron algún tipo de negocios? F. C.: Yo conocí a Pablo a finales de los años 70 en Medellín, siendo yo en esa època un comisionista en compra y venta de carros. A él lo conocí cuando le vendí varios camiones y continuamos manteniendo una relación de amigos. Había ciertas cosas que nos identificaban y, aunque parezca extraño, simpatizábamos enormemente con la ideología de izquierda, hasta el punto de que en alguna ocasión intentamos tomar contacto con algún grupo guerrillero de los que existían para esa época. Pero luego esa tendencia desapareció en él cuando comenzó a hacer mucho dinero, y en mí porque se presentó el secuestro y posterior asesinato de mi padre, precisamente por parte de un grupo guerrillero. Resulta para mí incomprensible que mis eternamente enemigos hayan gozado de mis simpatías en otros tiempos. Hay momentos en que pienso en que si no hubiera tenido razones para ser contrainsurgente, habría sido guerrillero. Debo reconocer que estimé a Pablo en aquella época, pero no tanto como llegué a despreciarlo porque jamás imaginé que un día, en su obsesión por el dinero y el poder, llegaría a convertirse en el hombre más despreciable y sanguinario que ha nacido en Colombia. SEMANA: Las autoridades lo han señalado a usted como uno de los jefes del ala militar de la organización del cartel de Medellín. ¿Es eso cierto? F. C.: Yo nunca he trabajado para nadie y mucho menos he tenido jefes. Tampoco he sido mercenario. He sido autónomo y asumo la responsabilidad de mis actos. SEMANA: Por esa vinculación con Escobar a usted se le ha señalado como uno de los autores intelectuales de la voladura del avión de Avianca. La Fiscalía lo vinculó junto con Escobar a ese proceso y recientemente ordenó su captura. ¿Participó en ese atentado? F. C.: Mi guerra ha sido únicamente contra todo lo que me huele a guerrilla. Yo no dinamito aviones, yo no necesito dinamitar un avión para matar un personaje. Eso indica falta de recursos militares. Cuando se pelea convencido de que se tiene la razón y se hace con justicia, no es necesario asesinar a 107 personas para conseguir un objetivo. SEMANA: ¿Qué argumentos tiene usted para desvirtuar la acusación que le ha hecho la Fiscalía? ¿Tiene información de quién o quiénes ordenaron el atentado, quiénes lo ejecutaron y cuáles fueron las razones para matar a 107 pasajeros? F. C.: Para nadie es un secreto que el autor intelectual de ese terrible atentado fue Pablo Escobar. A nadie más que a él se le hubiera ocurrido tan demencial acto terrorista. Y en cuanto a su ejecución, la respuesta la tienen sus lugartenientes ahora recluidos, afortunadamente, en la cárcel de La Picota en Bogotá. SEMANA: Otro de los crímenes a los que usted ha sido vinculado por parte de la Fiscalía tiene que ver con el asesinato del ex can didato de la Unión Patriótica, Bernardo Jaramillo Ossa. En febrero pasado se dictó auto de detención en su contra y se vinculó también a sus dos hermanos, Vivente y Carlos Castaño, a este proceso. F. C.: YO contribuí en esto, pero no fui el autor intelectual, y mucho menos el autor material. Mis hermanos Carlos y Vicente absolutamente nada tuvieron que ver en este hecho ni en ninguna de mis actuaciones al margen de la justicia. Si hubiera tenido alguna participación en cualquier acción, también lo diría, pues mi meta es conseguir que cada quien pague por lo que ha hecho. SEMANA: Usted dice que no fue el autor de la muerte de Jaramillo. Entonces, ¿quién fue el responsable de este asesinato? F. C.: Este fue ordenado por Gonzalo Rodríguez Gacha, alias ‘El Mexicano‘, dirigido por Ariel Otero y hombres al servicio de Jaime Eduardo Rueda Rocha. SEMANA: ¿Pero cuál fue su participación ? F. C.: En una reunión organizada por ‘El Mexicano‘, una vez consultada mi opinión, estuve de acuerdo con la orden que ya había dado ‘El Mexicano‘ de ejecutar dicha operación, sobre la cual no conocì los pormenores. SEMANA: La justicia también lo vincula a usted por los asesinatos del senador Alfonso Ospina Ospina y del padre Sergio Restrepo. F. C.: En cuanto a la muerte del padre Sergio Restrepo, les digo que jamás he tenido enfrentamientos con la Iglesia ni con ninguno de sus miembros y si por algo voy a luchar, es por demostrar que yo ignoraba todo lo que sucedió cuando estuvo secuestrado el doctor Alfonso Ospina. Yo le presté un personal armado al capitán retirado del Ejército Elkin Henao para unos operativos en el Magdalena Medio, y él los utilizó a mis espaldas para cuidar al doctor Alfonso Ospina en su cautiverio, todo esto en unión con Pablo Escobar. Estoy absolutamente seguro de que la Fiscalía me absolverá por dichos cargos. ¿Qué interés tendría en negar esto, con el prontuario que tengo? SEMANA: ¿ Cuáles fueron las causas del rompimiento de las relaciones con Escobar y más o menos en que época? F. C.: Como unos 15 meses antes de su reclusión en La Catedral, Pablo le trajo un armamento grande al ELN, y eso a mí me disgustó mucho. Inclusive tuvimos una fuerte discusión y nunca volví a hablar con él. Sentí deseos de emprenderla contra él, pero la verdad me dio miedo. Ya estando en La Catedral se presentó el asesinato de los Moncada y Fernando Galeano, y los que quedamos vivos nos sentimos obligados a pelear en su contra, pues no teníamos otra alternativa diferente para elegir. SEMANA: ¿Fue usted el fundador de ‘los Pepes‘? F. C.: El 21 de febrero de 1994 le dirigí al Fiscal General de la Nación un memorial en los siguientes términos: "Quiero aclarara usted, señor Fiscal General de la Nación, que para enfrentar al abatido Pablo Escobar y su grupo del cartel de Medellín y con el fin de evitar que continuaran atentando contra el pueblo colombiano y contra nosotros, a quienes persiguió incansablemente, fui yo el creador del grupo autodenominado ‘los Pepes‘y a la vez su jefe militar. En esto, así como también en mis demás actividades al margen de la justicia, no tuvieron participación alguna mis hermanos, como han querido hacerlo ver mis enemigos" SEMANA: ¿Por qué se crearon ‘los Pepes‘? F. C.: YO entiendo que ‘los Pepes‘ no fueron creados. Simplemente un día 30 millones de colombianos perseguidos por Pablo Escobar, se cansaron y se unieron para enfrentarlo como una respuesta de la sociedad, ante el poder absoluto que habían adquirido Escobar y sus lugartenientes, ahora desaparecidos o recluidos en las cárceles por cuenta del Estado. La ciudad de Medellín se encontraba en manos de un grupo de delincuentes que ya no eran comunes sino dementes, asesinando y secuestrando a gentes inocentes como nunca antes se había visto. Había, pues, que responder enérgicamente y con las mismas armas, o de lo contrario estábamos perdidos. Yo creo que después de desaparecer ese monstruo de mil cabezas y su famoso cartel se respira mejor en Medelllín y en todo el país. SEMANA: ¿Cómo se organizaron? F. C.: Cuando todo el mundo se dio cuenta de que en la cárcel llamada La Catedral, donde se encontraban recluidos Pablo Escobar y su gente, se había convertido en un fortín donde se cometieron asesinatos y desde donde se daban órdenes para secuestrar, asesinar y extorsionar a los industriales, a los comerciantes, a los ganaderos y a los ciudadanos económicamente pudientes, varias personas prestantes me buscaron para pedirme que liderara un grupo de autodefensa contra Pablo Escobar. A mí se me ocurrió ponerle el nombre de ‘Perseguidos por Pablo Escobar‘. SEMANA: ¿Cómo operaban ‘los Pepes‘? F. C.: ‘Los Pepes‘ operaron en dos frentes. El primero, llamado de inteligencia, se encargaba de recoger toda clase de información acerca de la estructura de la organización de Pablo. Reunida la información, y por vía telefónica o de otros medios, se le hacía llegar a las autoridades correspondientes el resultado de las gestiones para que ellas concretaran positivamente la información. Y el otro frente denominado de acción, que era un grupo armado que yo personalmente dirigía, ejecutaba la información para neutralizar y destruir al enemigo. SEMANA: ¿Cómo se financiaron? F. C.: No hubo problemas en ese aspecto. Industriales, políticos, ganaderos, aportaban dinero. También nosotros reunimos y lo destinamos para esta causa. SEMANA: ¿Qué otras personas participaron en la plana mayor de ‘los Pepes‘? F. C.: Ese es un trabajo de la Fiscalía. En ese aspecto no puedo ser desleal. SEMANA: ‘Los Pepes‘ se atribuyeron una serie de atentados, entre ellos el asesinato del jugador de fútbol del club Atlético Nacional Omar Cañas, y anunciaron que otros integrantes de ese equipo correrían la misma suerte. ¿Por qué razón? F. C.: No voy a ser yo quien deteriore la imagen de algunos jugadores de dicho club. Todos hemos cometido errores en la vida y de todas formas ellos son grandes. SEMANA: ¿Por qué incendiaron casas, dinamitaron propiedades y destruyeron la colección de carros de Pablo Escobar? F. C.: Algún día a Pablo alguien tenía que combatirlo utilizando sus mismos métodos. Pablo ponía bombas, secuestraba y luego asesinaba a sus amigos, no sin antes haberles quitado todo su dinero y propiedades. Torturaba y desaparecía a centenares de personas. No era entonces con consejos como íbamos a enfrentar a tan demencial sujeto. El pueblo quería que destruyéramos a Pablo sin violencia, pero no era posible. Si así se hubieran manejado las cosas, hoy todos nosotros y el mismo gobierno estaríamos nuevamente arrodillados frente a este monstruo. SEMANA: ¿Por qué asesinaron a Guido Parra? F. C.: El caso de Guido Parra sí fue un error lamentable. Hubo precipitud en la operación. NO se manejó este hecho con la debida prudencia por parte de un sector de la organización. Lamentablemente yo me encontraba ausente, sin que al decir esto quiera eludir mi responsabilidad. Pero también en la guerra se cometen excesos. Sin embargo, hay que entender que esto no ocurrió gratuitamente. Se recibió la información en el comando operativo de ‘los Pepes‘ de que Guido Parra tenía contacto directo con Pablo Escobar y que le servía de enlace en actividades de inteligencia y como consejero para sus escondites y otras operaciones. Hoy sabemos que fuimos desinformados por el propio Pablo Escobar y sabemos también que el doctor Guido Parra ya no era ni siquiera su abogado y que además tenían diferencias porque Escobar le debía una gran suma por honorarios pendientes. Fuimos víctimas entonces de la maniobra de Escobar para hacernos aparecer ante la opinión pública como vulgares asesinos de personas inocentes. Esta fue otra de sus estrategias de guerra. SEMANA: ¿Por qué asesinaron a otros abogados de Escobar y su organización como Salomón Lozano y Raúl Zapata? F. C.: En el caso del abogado Salomón Lozano, el asesor jurídico de Carlos Mario Urquijo, alias ‘Arete‘, detectamos que ya este señor no era su abogado para defenderlo si no que le servía de estafeta llevando cartas con acusaciones falsas y dando instrucciones para atacar a ‘los Pepes‘ por parte de Pablo Escobar, con el objeto de establecer lo que ellos denominaron "la guerra jurídica" y así utilizar los aparatos militares, o sea los organismos de seguridad del Estado, en mi contra y en el de la organizaciòn. Lo mismo ocurrió con el abogado Raúl Zapata. En síntesis, estas personas se salieron de los límites de su profesión de abogados y se volvieron vulgares delincuentes al servicio de los que estaban en las cárceles, no para solucionar sus problemas sino para desinformar. SEMANA: ¿Cómo colaboraron con el Bloque de Búsqueda en la persecución a Escobar? F. C.: Con el Bloque de Búsqueda nunca tuvimos contacto directo. Le hacíamos llegar muchas informaciones utilizando diversos canales que no permitían nuestra identificación. SEMANA: ¿Es verdad que ustedes hicieron parte del último operativo en que murió Escobar? ¿En qué otros operativos participaron? F. C.: No. Y repito que nunca efectuamos ningún operativo conjunto con el Bloque de Búsqueda. El operativo en que murió Escobar fue realizado exclusivamente por la Policía, como es de conocimiento público. SEMANA: Después de la muerte de Escobar ¿qué pasó con ‘los Pepes‘? ¿Se desmovilizaron? F. C.: Con la muerte de Pablo Escobar nuestra organización no tenía razón para continuar. Desde ese glorioso 2 de diciembre ya no existían perseguidos por Pablo Escobar en Colombia. SEMANA: Hay información de los organismos de inteligencia de que usted, después de la muerte de Escobar, tuvo contactos con la familia de él. ¿Se selló alguna tregua con los familiares? ¿En qué consiste? F. C.: YO hablé con doña Hermilda y le dije que nosotros contra ellos no teníamos absolutamente nada y lo mismo le hice saber a María Victoria en carta que le envié. Nosotros nunca consideramos como enemigos las familias de Pablo, ni de los demás miembros del cartel. SEMANA: Usted exigió a los lugartenientes de Escobar que están en las cárceles de máxima seguridad que confesaran la totalidad de los crìmenes. ¿Hubo algún pacto? F. C.: YO no considero esto como un pacto. Simplemente me pareció una burla lo que estaban haciendo los miembros del cartel con la Fiscalía. Se presentaban y confesaban un delito menor y de esta manera eludían nuestra búsqueda y esperaban salir libres en el transcurso de un año. Siendo así las cosas, les exigimos que todos y cada uno de ellos debían confesar la totalidad de sus crímenes, garantizándoles esto como un mínimo de 10 años en prisión y de esta manera no nos veríamos nuevamente obligados a atacarlos, pues sería así la Fiscalía la que finalmente los castigue por los delitos cometidos. SEMANA: ¿Qué pasó con el cartel de Medellìn después de la muerte de Escobar? ¿Usted asumió el liderazgo? F. C.: El narcotráfico nunca me ha seducido. Mis negocios han girado siempre sobre la ganadería y el arte. ¿Cómo voy a liderar un cartel que ya no existe? ¿Cómo voy a liderar una causa que se dedicó al narcotráfico, una actividad con la cual nunca he estado de acuerdo? Debo decir que sí fui amigo de los narcotraficantes, pero única y exclusivamente en razón de mis negocios financieros. El cartel de Medellín murió con Pablo Escobar. Así es que no existe nada para liderar en Medellín. Lo único que yo deseo para el futuro es vivir en el campo garantizándole al gobierno que jamás seré yo, Fidel Castaño, nuevamente factor perturbador del orden público en Colombia. SEMANA: ¿Cuál es su relación con el cartel de Cali? Escobar siempre dijo que la gente de Cali y usted eran los jefes de ‘los Pepes‘. ¿Cómo participó Cali en esa organizaciòn? F. C.: No tengo ningún tipo de relación con lo que ustedes llaman cartel de Cali. Pienso que dicho cartel no existe como tal. Sí tengo buenos amigos en el Valle del Cauca y vivo agradecido, ya que fueron ellos quienes suministraron a las autoridades la mayor información sobre los narcoterroristas de Pablo Escobar. SEMANA: ¿Ha pensado en entregarse a las autoridades? F. C.: Lo he pensado en repetidas ocasiones, pero me encuentro con un panorama oscuro y difícil para mí cuando sé que más tardaré en llegar a una prisión que en salir muerto de ahí. Teniendo en cuenta la cantidad de enemigos que tengo en las cárceles, no van a desaprovechar esta única oportunidad para asesinarme. Yo creo que definitivamente intentaré mantenerme con vida en el campo y preferiré morir allí y no darle la oportunidad a mis enemigos de que consigan su objetivo. Siendo así las cosas me he hecho la promesa de que jamás permitiré me lleven a una cárcel. Lo juro. SEMANA: ¿Continúa activo su aparato de paramilitares? F. C.: No, no tengo grupo paramilitar, pero sí cuento con un personal armado para mi seguridad, pues permanezco en una zona montañosa donde convivo con las FARC, el ELN y un reducto de cuatreros del EPL que sueñan con verme muerto. Definitivamente, mientras viva en una zona guerrillera no podré bajar la guardia.