En Colombia, la prima de servicios es un derecho laboral que deben reconocer los empleadores a sus trabajadores y equivale a un salario mensual adicional.

Este pago se divide en dos momentos del año: una parte se entrega a mitad de año, en el mes de junio, y la otra al cierre del año, en diciembre.

Cada empleador debe conocer el valor que le corresponde por sus labores. Foto: 123RF

De acuerdo con lo establecido en el artículo 306 del Código Sustantivo del Trabajo, la segunda prima del año debe pagarse antes del 20 de diciembre. El incumplimiento de esta obligación puede generar distintas sanciones y consecuencias tanto para la empresa como para quien la representa.

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Cuando la prima no se paga dentro del plazo legal, se producen efectos jurídicos importantes. La normativa laboral colombiana señala que, si el empleador no realiza el desembolso oportunamente, el trabajador está en su derecho de exigir el pago y, si es necesario, presentar una reclamación formal ante el Ministerio de Trabajo para que se investigue el incumplimiento.

Sanciones económicas

Una de las primeras consecuencias es la obligación de cancelar la totalidad de la prima adeudada, junto con los intereses que se hayan causado por el retraso. Estos intereses moratorios se calculan con base en la tasa de usura fijada por la Superintendencia Financiera de Colombia.

Esto significa que el empleador no solo deberá pagar la prestación que dejó de consignar a tiempo, sino también un valor adicional derivado del incumplimiento.

El no pago de la prima da lugar a fuertes sanciones. Foto: Getty Images/iStockphoto

De igual forma, el artículo 65 del Código Sustantivo del Trabajo contempla una sanción específica para los casos de mora en el pago de salarios o prestaciones sociales. Esta sanción puede representar un monto considerable, ya que suele estar directamente relacionada con el número de días que se haya prolongado el retraso.

Si el incumplimiento continúa en el tiempo, el empleador puede verse obligado a asumir sanciones más severas, entre ellas el pago de una indemnización por los perjuicios ocasionados al trabajador, lo que incrementa aún más la carga económica.

Sanciones administrativas y judiciales

Más allá de las consecuencias monetarias, las autoridades laborales también pueden intervenir. El Ministerio de Trabajo está facultado para imponer multas a las empresas que no respeten las disposiciones legales relacionadas con las prestaciones sociales. Estas sanciones varían según la gravedad de la falta y la cantidad de empleados afectados por el incumplimiento.

En situaciones más graves, cuando el empleador se niega de manera reiterada a pagar la prima, el caso puede llegar a instancias judiciales.

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En estos casos, y tras realizar una investigación previa, un juez laboral podría ordenar el pago de la prima adeudada, los intereses correspondientes y una indemnización adicional por los daños causados. Además, la empresa podría quedar sujeta a inspecciones más estrictas por parte del Ministerio de Trabajo, lo que podría derivar en auditorías profundas sobre sus prácticas laborales y afectar tanto su reputación como su funcionamiento.