Las mujeres colombianas, una vez concluyen su vida laboral, se ven enfrentadas a una reducción sustancial de sus ingresos.

Ya se conocía la amplia brecha entre hombres y mujeres jubilados, en parte porque ellas tienen menor posibilidad de ahorrar durante más tiempo para que su mesada no quede —de por vida— en un nivel reducido. Sin embargo, la Administradora de Fondos de Pensiones Protección realizó un estudio en el que presenta hallazgos que, en ocasiones, ya habían sido mencionados por economistas como Ana Fernanda Maiguashca, quien en alguna oportunidad dijo “no nos ayuden tanto”. Con esta expresión hacía referencia a las propuestas persistentes en el Congreso de la República para permitir que las mujeres coticen menos.

En esta ocasión, los planteamientos de la economista están respaldados por las cifras de la investigación.

Una de las conclusiones del estudio de la AFP es que se trata de “un desafío estructural para el país”. Entre los hallazgos se confirma que las mujeres ganan en promedio $1,2 millones menos que los hombres, lo que implica una diferencia de 20 %. De esta manera, no solo su cotización básica es más reducida, sino que, al tener una capacidad de ahorro menor en un 13 % frente a los hombres, tampoco pueden ampliar su ahorro pensional complementario.

No hay que olvidar que la reforma pensional aprobada en Colombia creó un sistema de pilares en el que, además del componente contributivo —que es obligatorio—, también existe el ahorro voluntario. Este es el mecanismo que se les está sugiriendo a las mujeres para mejorar su panorama en la vejez.

El estudio fue realizado por Fedesarrollo para Protección, con el apoyo de Sura Asset Management y el BID Invest. En el documento se analizó el mercado laboral femenino y el comportamiento del ahorro voluntario a largo plazo.

Allí se evidencian las profundas desigualdades que existen por género.

Esquema de pilares en el sistema pensional Foto: Cortesía: Observatorio Fiscal de la Pontifica Universidad Javeriana.

Conclusiones del estudio

1. La desigualdad limita de manera directa el bienestar financiero futuro de millones de mujeres, señala el informe de la investigación. Y eso que las mujeres se caracterizan por tener comportamientos financieros responsables; sin embargo, el asunto está relacionado con la normatividad existente. “Ellas siguen enfrentando brechas significativas en ingresos, estabilidad laboral y capacidad de acumulación de capital para la vejez”, dice el informe.

2. En el caso del ahorro voluntario, “el monto promedio de ahorro acumulado por las mujeres del segmento de Grandes Empleadores es 12,6 % menor que el de los hombres. La diferencia se acentúa entre mujeres jóvenes: aunque participan más, logran acumular menos ahorro”.

3. Si se es independiente, es aún peor, pues, según la investigación, “una mujer independiente acumula en promedio 3,3 veces menos que una mujer empleada formalmente, lo que representa una diferencia cercana a los $9 millones. La informalidad sigue siendo un factor determinante para la autonomía económica femenina”.

Reforma pensional en la Corte

La paradoja

En la investigación también se lleva a la conclusión de que existe una gran paradoja en el aseguramiento pensional de la mujer. Son más: 26 millones frente a 25 millones de hombres, pero solo el 35 % está ocupada, mientras que en el caso de los hombres la cifra llega al 53 %. Además, en edad de pensión, solo el 20 % de ellas alcanza una pensión y, como si fuera poco, cuando lo logra, recibe una mesada que es 16 % menor que la de los hombres.

En el documento se afirma que, aunque ellas muestran mayor disposición al ahorro voluntario, especialmente cuando tienen ingresos medios y altos, para complementar su ingreso mediante el ahorro obligatorio, no logran traducir esa decisión en mayores montos acumulados.

Las mujeres, después de llegar a la edad de la pensión, tienden a trabajar porque lo que reciben como mesada se les reduce sustancialmente. Foto: getty images

“En mujeres con ingresos entre 7 y 17 salarios mínimos, es decir, mujeres con alta capacidad de ahorro, menos del 40 % cuenta hoy con un producto de ahorro voluntario y complemento pensional. Entre las más jóvenes, el reto es aún mayor. En la generación Z, menos del 5 % ahorra para el largo plazo, frente a un promedio cercano al 17 % en otras generaciones”, afirma el documento.

Tema para el nuevo Congreso de la República.