Colombia es el país con mayor compromiso en cuanto a equidad de género en las empresas, según la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2023, de la firma Buk.
De acuerdo con el informe, las mujeres que trabajan en Colombia aspiran principalmente a aprender constantemente en su empleo, mientras que los hombres aspiran a ser reconocidos por sus habilidades de liderazgo. Así mismo, las encuestadas que trabajan para empresas colombianas valoran la estabilidad y seguridad laboral más que en otros países encuestados.
Lesley Warren, Head of Research de la firma, afirmó que “incorporar a más mujeres en distintos roles y niveles de las organizaciones y equilibrar las brechas de género sigue siendo un desafío fundamental, y para eso es necesario visibilizar cifras que nos permitan entender las realidades que viven las mujeres en el ámbito laboral y levantar sus expectativas, para que así las organizaciones puedan tomar acciones concretas en pos de crear lugares de trabajo más inclusivos y felices”.
Las interrupciones y los ascensos
Sin embargo, las razones de la interrupción difieren significativamente, pues las mujeres suelen interrumpir por maternidad, mientras que los hombres lo hacen por estudios.
De igual forma, la proporción de mujeres satisfechas con los aumentos salariales en Colombia es menor en comparación con otros países, con un 34 % de las mujeres conformes, en comparación con un 58 % de los hombres, lo que puede indicar una brecha en los procesos que dan origen al aumento de salario.
Además, lo mismo ocurre con las solicitudes de ascenso, en las que las mujeres son promovidas en menor proporción que los hombres, lo cual repercute en el nivel de representación de ellas en los niveles más altos de las compañías.
Tanto hombres como mujeres consideran que el ambiente laboral es el elemento más importante en una organización, según el informe. Sin embargo, las mujeres en empresas colombianas valoran más la flexibilidad laboral, mientras que los hombres dan mayor importancia a un salario competitivo.
Microagresiones
Según el informe, estas microagresiones incluyen interrupciones constantes en reuniones, cuestionamientos sobre su criterio, dudas sobre su capacidad y experiencia, confusión con personas de menor experiencia, insinuaciones de falta de calificación, robo de crédito por sus ideas o trabajo, y comentarios sobre su apariencia física.
Según Warren, aunque a menudo estas actitudes son sutiles, tienen consecuencias directas en la seguridad y confianza de las mujeres en el trabajo. Además, las microagresiones generan un ambiente laboral hostil y afectan la confianza de las mujeres en su propio trabajo. Lo anterior se refleja en la reticencia de las mujeres a tomar nuevas tareas o retos, lo que puede limitar su crecimiento profesional.
Finalmente, las mujeres en Latinoamérica continúan siendo subrepresentadas en el ámbito laboral, existen brechas en los procesos salariales que dejan menos conformes a las mujeres, y también percepciones distintas respecto a lo que consideran relevante en las organizaciones.
Antes de la pandemia, se habían logrado avances en la participación laboral femenina y la reducción de brechas salariales, pero luego de esta se han revertido estos logros, con una disminución sin precedentes en la tasa de participación laboral femenina en la región.