La billetera del Estado colombiano está cada vez más ‘flaca’ porque lo que se recauda con los impuestos no alcanza para cubrir todo lo que se gasta. Pero el problema no es nuevo. De acuerdo con distintos analistas (incluso antes de las elecciones de mayo de 2026), las finanzas del país estaban en ‘cuidados intensivos’ con el gobierno saliente de Gustavo Petro y quien heredara la administración del Ejecutivo tendría un gran reto para afrontar en materia fiscal.

Esta realidad económica tan compleja llevó al nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de ayuda para poder hacerle frente de una manera óptima. Sin embargo, Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, ha señalado que las cosas están tan mal que es insostenible: “El déficit primario de Colombia es muy grande. Representa el 3,5 por ciento del PIB. La deuda alcanza el 60 por ciento del PIB y sigue aumentando. Esta situación no es sostenible ni viable”. Por lo que afirmó que creen que el país “debe realizar un esfuerzo concertado para reducir su deuda”.

Las proyecciones del CARF

Por otro lado, las proyecciones del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) indican que los ingresos totales de la nación para 2027 serían de un valor cercano a los 328 billones de pesos, mientras que los gastos totales ascenderían a los 529 billones de pesos, según explicó a SEMANA Daniel Wills, director técnico del organismo.

Wills sostuvo que esa proyección corresponde a un escenario “inercial que no contiene ninguna medida política”, como la llamada Ley de Rescate Fiscal anunciada por el Gobierno, pero que tampoco se ha aprobado. Así, para el próximo año, el déficit total a financiar sería de 201 billones de pesos, que es la diferencia entre gastos e ingresos. “La situación fiscal del año 2027 refleja una tendencia en las cifras que se venían mostrando desde hace varios años, pero además se siguen profundizando tanto el déficit como la deuda”, agregó el directivo del CARF.

El Fondo Monetario Internacional señala que el déficit primario de Colombia es muy grande: representa el 3,5 por ciento del PIB. Y la deuda no se queda atrás, pues alcanza el 60 por ciento del PIB y sigue en aumento. Foto: Getty Images

¿Cobrar otro tipo de impuestos?

David Pérez-Reyna, docente de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, manifestó a SEMANA que reducir el déficit fiscal “se logra con una disminución del gasto y un aumento de los ingresos. Pero no es posible, a corto plazo, hacer solo una de las dos y que el déficit disminuya”.

Por ello, explicó que la caída del gasto debe hacerse con cuidado, “porque necesitamos un Estado con capacidades y, al reducir el gasto, esas capacidades pueden erosionarse. El aumento de los ingresos no se puede lograr mediante aumentos en las tasas vigentes. Esas tasas ya están altas”, advirtió.

Para el experto de Uniandes es necesario cobrar otro tipo de impuestos y “simplificar el sistema tributario. De los impuestos actuales, el que mayor ingreso generaría es el IVA”, afirmó.

Por otro lado, el panorama de crecimiento de Colombia en 2027 podría ser moderado y estará condicionado por la necesidad de corregir el déficit fiscal sin debilitar la inversión y el empleo, de acuerdo con el académico Michael Smith Ortegón, magíster en Economía del Desarrollo. El déficit exige mayor financiación y “el pago de intereses reduce los recursos disponibles para atender otras prioridades públicas”.

En ese contexto, indicó Ortegón, un eventual respaldo financiero del FMI podría “aportar liquidez y fortalecer la confianza, siempre que esté acompañado de un programa fiscal creíble; no constituye una solución automática y los recursos desembolsados deben pagarse”.

Además, explicó que cuando se habla de insostenibilidad fiscal, la advertencia se refiere a “las consecuencias de mantener el desequilibrio entre ingresos y gastos sin corregirlo, no a una quiebra inmediata. El desafío será recuperar la disciplina fiscal mediante mejores decisiones de gasto e ingresos, protegiendo la inversión productiva y a los hogares más vulnerables”.

El PGN para 2027

En el mapa de las finanzas públicas el Presupuesto General de la Nación juega un rol fundamental, pues es el que explica cómo utilizará los recursos cada año el Gobierno de turno. Al respecto, Lorena Ramírez, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales, Jurídicas y de Comunicación Estratégica Universidad Central, manifestó que para el 2027 la necesidad de financiamiento se estima en cerca de 266 billones de pesos. Esto significa que el Estado “no solamente tiene que financiar su operación y sus programas sociales, sino también atender una deuda cuyo servicio representa una presión cada vez mayor sobre el Erario”.

El próximo año Colombia enfrenta un margen de maniobra fiscal limitado, sostuvo la académica, “por el servicio de la deuda, el déficit fiscal y la deuda que acumula. Y el reto para el Gobierno en 2027 será, justamente, corregir ese déficit, garantizar ingresos realistas y estabilizar la deuda sin frenar necesariamente la actividad económica”.

En materia de recaudo se podría hablar de una reforma fiscal que haga que el recaudo mejore. “Si logramos sostener los niveles de recaudo que tuvo el gobierno anterior, más el ajuste en el gasto que se va a realizar, en materia fiscal podemos tener un número no necesariamente significativamente mejor, pero sí empezar una una senda correctiva”, añadió Édgar Jiménez, docente experto en finanzas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Así las cosas, créditos como el del FMI podrían ayudar a moderar la situación, señaló a SEMANA Jhon James Mora, docente del Departamento de Economía de la Universidad Icesi, pero “lo más importante es restablecer la confianza en instrumentos como el Marco Fiscal de Mediano Plazo y la regla fiscal. Esto permitiría una política fiscal más controlada, mantener la deuda dentro de ciertos límites y transmitir tranquilidad a las instituciones y a la sociedad en general de que se actuará con responsabilidad en materia de sostenibilidad fiscal”.

¿Eliminar los impuestos saludables?

Los impuestos a los alimentos ultraprocesados y a las bebidas azucaradas y gaseosas (famosos por el sello negro en los empaques que señala el exceso de azúcares, grasas saturadas, sodio o edulcorantes) se han ubicado en el centro de la conversación por la iniciativa de eliminarlos.

Los abanderados de esta propuesta son los representantes a la Cámara Daniel Briceño y Carol Borda, quienes radicaron en el Congreso un proyecto de ley para eliminarlos. Argumentan que estos impuestos alcanzan el 20 por ciento y tienen un recaudo de aproximadamente 3 billones de pesos, lo cual impacta directamente el bolsillo de los colombianos.

De hecho, cuando estaba en campaña, José Manuel Restrepo sostuvo en una entrevista que había que “eliminarlo. ¿Quién dijo que un impuesto es un mecanismo a través del cual usted define el consumo de una persona? Las personas deben definir qué es lo que quieren consumir libremente”, sostuvo en ese momento.

Por su parte, Fenalco ha afirmado que estos gravámenes afectan a las tiendas de barrio y esto se ve reflejado en los precios que, al final, pagan los consumidores. “Los tenderos reportan una disminución del 25,4 por ciento en sus ventas y del 47,27 por ciento en sus márgenes”.

Para responder todas estas preguntas, expertos y analistas se reunirán en el foro Colombia 2027: El nuevo mapa económico, el próximo 4 de noviembre, a partir de las 8:30 a. m., en el edificio de SEMANA.