Con una visión más estratégica, tecnológica y humana, el sector logístico atraviesa una transformación impulsada por innovación, resultados y nuevas formas de liderazgo. En ese proceso, Lina María Ortiz del Río, CEO de Conalca (Compañía Nacional de Carga), ha promovido una cultura enfocada en crecimiento y evolución dentro de una de las compañías líderes en transporte y logística integral en Colombia.

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En esta entrevista habla sobre liderazgo, inteligencia artificial, mentalidad de crecimiento y el papel de las mujeres en una industria que hoy redefine la manera en que se conectan los negocios, los territorios y las oportunidades.

La logística ha sido vista por años como un sector operativo, rígido y liderado principalmente por hombres. ¿En qué momento decidió romper esa lógica tradicional y reimaginarla como una plataforma estratégica, humana y tecnológica?

Lina María Ortiz: Hubo un momento en el que entendí que operar bien ya no era suficiente. La logística no podía seguir viéndose solo como mover carga o resolver problemas del día a día; tenía que pensarse como un negocio estratégico, con impacto, con visión y con personas en el centro. Entrar a un sector históricamente liderado por hombres me permitió ver una oportunidad: replantear la logística desde el ser, desde la escucha y desde la capacidad humana de conectar áreas, clientes, territorios y objetivos comunes.

Para mí, la logística está en todo lo que vivimos: en lo que consumimos, en cómo se mueve una ciudad, en cómo una empresa cumple una promesa. Por eso, reimaginarla fue dejar de aceptar que “así se ha hecho siempre” y empezar a construir una compañía más dinámica, tecnológica y orientada a resultados. La logística no es solo mover carga; es mover valor, mover oportunidades y transformar la forma en que hacemos país.

¿Qué cambia en la logística cuando una mujer lidera una operación?

L.O.: La logística tiene algo que a mí me mueve profundamente: te obliga a dinamizarte. Todo cambia, todo se conecta, todo exige respuesta. Y creo que ahí hay un don muy poderoso que tenemos como mujeres: esa capacidad dinámica de mirar varias cosas al tiempo, conectar personas, sostener conversaciones, leer contextos y tomar decisiones. Desde ese poder, desde esa forma distinta de ver el mundo, decidí arriesgarme y reimaginar este sector. Porque cuando una se atreve a hacerlo diferente, también abre camino para que otros lo hagan.

Conalca busca transformar la logística en Colombia con una visión más estratégica, tecnológica y enfocada en generar valor. Foto: Conalca/API

Hoy Conalca refleja una participación femenina muy fuerte, pero no desde el discurso de una cuota, sino desde una cultura donde el talento parece encontrar espacio para crecer. ¿Cómo se construye una compañía verdaderamente igualitaria desde los resultados, la confianza y la objetividad?

L.O.: En Conalca nunca partimos de una cuota ni de una imposición. Uno de mis principales objetivos fue construir una estructura organizacional que me permitiera identificar rápidamente quién estaba generando resultados de alto valor para la compañía. Con el tiempo, esa visión ha evolucionado: cada etapa de crecimiento nos ha llevado a fortalecer una cultura basada en resultados objetivos, meritocracia y claridad.

Hoy incluso hemos avanzado hacia la adherencia de OKRs (Objetivos y Resultados Clave), como lo hacen grandes multinacionales, porque creo profundamente que cuando una organización sabe medir el valor, las personas correctas empiezan a destacarse naturalmente.

Más allá de los resultados, ¿cómo se construye un entorno donde las personas realmente sientan confianza para crecer?

L.O.: Creo que la alta participación femenina también tiene mucho que ver con la confianza que encuentran dentro de los equipos. Dar el primer paso es importante, pero hacerlo sintiéndose acompañada lo cambia todo. Eso es lo que intentamos hacer en Conalca: ver el potencial de cada persona e impulsarla a alcanzarlo.

Hoy me enorgullece hablar de una compañía igualitaria, no de hombres o mujeres, sino de cientos de formas distintas de concebir la vida, donde cada persona puede expresar sus fortalezas dentro de una estructura organizacional que le permite ser vista, valorada y resaltada por lo que aporta.

En una operación tan exigente como la logística, donde todo cambia y todo exige respuesta inmediata, ¿qué pesa más para construir una compañía de alto desempeño: procesos impecables o un mindset capaz de romper límites?

L.O.: Creo que el mindset lo es todo. Los procesos son importantes, claro, porque ordenan, dan estructura y permiten escalar; pero si las personas no tienen mentalidad de resultado, ningún proceso se sostiene. Cada día procuro abrir espacios para escuchar a las personas que trabajan conmigo, y también me gusta retarlas. No solo desde una visión empresarial, aunque por supuesto eso genera resultados para la compañía, sino porque creo que las empresas, al igual que la vida, muchas veces tienen un techo: un techo que las personas nos ponemos por nuestra historia, nuestra familia, nuestros miedos o por lo que creemos que somos capaces de lograr.

Muchas mujeres tienen el talento, la preparación y la capacidad, pero a veces el salto más difícil es atreverse. Desde tu experiencia, ¿qué marca la diferencia entre una mujer que duda y una mujer que decide crecer?

L.O.: Creo que la diferencia está en arriesgarse. Y sé que puede sonar como una respuesta que muchas mujeres le darían a otras, pero para mí es profundamente real: arriésgate y no le tengas miedo al resultado. Muchas veces me río con mis equipos porque siempre les digo: “¿qué es lo peor que puede pasar?”. Pensemos en el peor escenario, pongámoslo sobre la mesa, y aun así recordemos que tenemos equipo, estructura y personas para intentarlo una y otra vez.

Y una vez una mujer decide dar ese paso, ¿qué tan importante es sentirse acompañada y encontrar un entorno donde realmente pueda crecer?

L.O.: Ese entorno lo es todo. Para las mujeres, crecer muchas veces ha significado abrir espacio y demostrar con convicción. Quienes estamos en espacios como este sabemos cuánto costó llegar aquí. Pero justamente por eso, hoy tiene tanto poder entender que ya no estamos solas. Hay muchas mujeres que pueden acompañarte, impulsarte y recordarte que sí se puede. Dar el primer paso a veces se siente como lanzarse a un gran abismo, pero también implica confiar en la capacidad que una tiene para lograrlo. Desde Conalca, mi responsabilidad es construir un espacio donde las personas puedan crecer, retarse y desarrollar su potencial.

Dentro de la organización se percibe un liderazgo que se replica. ¿Cómo logras que las personas que crecen contigo también impulsen a otros dentro del equipo?

L.O.: El liderazgo no puede depender de una sola persona. Si no se replica, no escala. Para mí no son dos cosas separadas. El crecimiento del negocio depende directamente del crecimiento de las personas.

Yo trabajo mucho en que cada líder entienda que su rol no es solo ejecutar, sino formar a otros. Eso implica enseñar, delegar y también soltar. Cuando logras eso, el crecimiento deja de ser lineal y se vuelve exponencial. Cuando tú desarrollas equipos más capaces, más autónomos y más enfocados en resultados, el negocio crece de forma natural. Y eso requiere inversión: en formación, en tecnología y en liderazgo. No es un gasto, es una estrategia. Y por supuesto en empoderamiento constante, basado en escuchar a los demás y crecer como equipo sin que el ego te nuble de los ideales.

¿Qué tan importante es el trabajo interno —la mentalidad, la seguridad personal— frente a las barreras externas que puede tener la industria?

L.O.: Las barreras externas existen y han sido reales, especialmente para las mujeres en sectores como este. Desconocer eso sería simplificar una realidad que ha tomado años en transformarse. Ahora, también he visto que el trabajo interno marca una diferencia determinante en cómo se enfrentan esas barreras. La seguridad, la mentalidad y la forma en que una persona se percibe influyen directamente en cómo toma decisiones, cómo se comunica y qué tanto se atreve a asumir espacios de liderazgo.

Para mí no es una cosa o la otra. Es una combinación: avanzar como industria para generar más oportunidades reales, y al mismo tiempo fortalecer el criterio y la confianza individual para poder ocupar esos espacios cuando se abren. Ahí es donde empieza a darse un cambio sostenible.

Estamos viviendo un momento histórico: la logística está dejando de ser solo operación para convertirse en un ecosistema conectado, tecnológico y estratégico. Con la llegada de la inteligencia artificial, la automatización y la hiperpersonalización, ¿qué mentalidad deben adoptar las organizaciones para que más mujeres no solo entren al sector, sino que lideren esta nueva revolución?

L.O.: Estamos ante un momento histórico, y lo digo con mucha convicción: la llegada de la inteligencia artificial abre una oportunidad única para que las mujeres ocupemos nuevos roles en el crecimiento y fortalecimiento del mundo. La logística va a cambiar profundamente; será mucho más conectada, más inteligente, más predictiva y más enfocada en la hiperpersonalización. Los agentes de IA, la data y la tecnología van a tomar un valor enorme, pero lo más importante es entender que esta revolución no se trata solo de sistemas, sino de las personas que los lideran, los interpretan y los convierten en valor real.

Equipos multidisciplinarios y cultura organizacional: una de las apuestas de Conalca para fortalecer su crecimiento. Foto: Conalca/API

Y en medio de esa transformación tecnológica, ¿qué oportunidad histórica ves hoy para las mujeres dentro de la industria?

L.O.: Siempre me gusta hablar de esos grandes “gaps” de tiempo que han permitido transformar industrias completas. Hoy estamos viviendo uno de ellos. Una brecha histórica que nos permite entrar a nuevos espacios, cuestionar lo establecido y construir formas diferentes de hacer empresa. Y ahí las mujeres tenemos que estar: con ideas innovadoras, con sensibilidad, con visión estratégica, con capacidad de conectar y con esa fuerza única que nos permite ver oportunidades donde otros solo ven cambios.

Hoy ser mujer es un honor. Estamos en todos los lugares, liderando, creando, transformando y demostrando que el liderazgo femenino no es una tendencia, es una fuerza real de evolución. Por eso, el futuro del sector logístico necesita organizaciones que dejen de pensar únicamente en operación y empiecen a pensar en talento, tecnología, diversidad y resultados. Este es el momento histórico para que más mujeres aparezcan, lideren y hagan todo diferente.