La inteligencia artificial está transformando las dinámicas de aprendizaje y trabajo y plantea nuevos desafíos para la educación superior. La pregunta ya no es solamente qué conocimientos debe adquirir un estudiante durante una carrera, sino cómo prepararlo para aplicar lo aprendido en un mundo que también está cambiando. La digitalización y la IA están transformando el aprendizaje, el trabajo y la relación entre personas, comunidades y organizaciones, y obligan a las universidades a preguntarse cómo responder a una realidad que evoluciona cada vez más rápido.

Ese debate plantea una transformación que va mucho más allá de incorporar nuevas tecnologías al aula. La universidad necesita revisar cómo enseña, cómo aprenden sus estudiantes y cómo conecta el conocimiento con los problemas de la sociedad. El desafío está en avanzar hacia una formación más flexible, experiencial y conectada con la realidad, capaz de responder a los cambios del entorno sin perder de vista aquello que constituye el centro de la educación: el desarrollo integral de cada persona.

Esto implica también repensar qué significa preparar a un estudiante para el futuro, una pregunta profunda que se ha planteado la Universidad de La Sabana desde hace varios años. En un contexto en el que muchas tareas pueden ser complementadas, aumentadas o automatizadas por la inteligencia artificial, las capacidades humanas adquieren un valor aún mayor. El pensamiento crítico, el criterio, la creatividad, la empatía, el liderazgo, la capacidad de relacionarse con otros y, especialmente, aprender a aprender serán determinantes para desenvolverse en escenarios profesionales que seguirán transformándose.

En el proceso de transformación académica que la Universidad de La Sabana viene impulsando, la institución ha identificado que uno de los grandes desafíos es reducir la distancia entre el conocimiento y la realidad. La formación universitaria está llamada a conectarse cada vez más con los problemas de comunidades, instituciones y organizaciones del sector productivo. Esto supone que los estudiantes puedan enfrentarse desde su proceso de formación a situaciones reales, tomar decisiones, trabajar con otros, experimentar, equivocarse y utilizar el conocimiento para plantear soluciones a necesidades concretas.

La transformación que necesita la educación superior supone, entonces, que el aprendizaje trascienda el aula. Las empresas, el Estado y las comunidades pueden tener una participación cada vez más activa en los procesos formativos, no solamente como receptores de los futuros graduados, sino como aliados de las universidades para acercar a los estudiantes a los desafíos del entorno y contribuir a desarrollar las capacidades que necesitarán en su vida profesional.

La inteligencia artificial ocupa un lugar central dentro de esta transformación, como señala Rolando Roncancio-Rachid, rector de la Universidad. Su incorporación plantea oportunidades para personalizar el aprendizaje, ampliar las capacidades de profesores y estudiantes y abordar problemas cada vez más complejos. Pero también exige una visión humanizadora de la relación entre las personas y la tecnología. El desafío no está en competir con la IA, sino en aprender a trabajar con ella de manera fluida, estratégica y crítica, preservando el criterio y la responsabilidad humana.

Pero el desafío no termina con la graduación. Los cambios tecnológicos, sociales y productivos también están modificando la relación entre educación y trabajo y plantean la necesidad de actualizar conocimientos y adquirir nuevas competencias a lo largo de la vida. La universidad del futuro tendrá que acompañar a las personas más allá de un programa o un título, ofreciendo oportunidades permanentes para aprender, actualizarse y responder a las transformaciones de sus profesiones y del entorno.

La discusión, sin embargo, trasciende a una institución: ¿cómo reducir la distancia entre lo que se aprende en el aula y lo que ocurre en el mundo laboral? ¿Qué competencias necesitan los jóvenes ante la expansión de la inteligencia artificial? Estas son algunas de las preguntas que estarán sobre la mesa durante el encuentro.

Sobre estos desafíos conversarán Rolando Roncancio-Rachid, rector de la Universidad de La Sabana, y Carolina Flechas Anzola, editora web de SEMANA, en la conversación digital “Del aula a la realidad: la universidad que Colombia necesita”. El encuentro hace parte de la programación de la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación, que se realizará el 23 y 24 de septiembre en Bogotá.