Los conciertos masivos ya no solo ponen a prueba la capacidad de los estadios o la logística de los organizadores. También se han convertido en un desafío para los sistemas de movilidad de las ciudades, en especial cuando miles de personas necesitan llegar y salir prácticamente al mismo tiempo.
Eso fue lo que ocurrió durante las presentaciones de Shakira en Cali. Mientras el estadio Pascual Guerrero recibía a miles de asistentes, el sistema MIO (Masivo Integrado de Occidente) activó un operativo especial con buses adicionales, rutas nocturnas y un esquema de pagos abiertos que permitió a los usuarios ingresar utilizando tarjetas débito y crédito Visa o Mastercard. La operación pretendía facilitar la llegada y salida de asistentes hacia distintos puntos de la ciudad durante la madrugada.
Más allá del espectáculo, el episodio terminó mostrando cómo la movilidad inteligente empieza a ganar espacio dentro de los sistemas de transporte público en el país.
Durante el foro ‘Movilidad inteligente para Colombia: innovar para mover ciudades’, expertos, autoridades y operadores coincidieron en que el futuro del transporte público ya no depende únicamente de ampliar infraestructura o sumar más vehículos.
El reto ahora pasa por construir sistemas más integrados, digitales y pensados desde la experiencia del usuario. Y ahí Cali se convirtió en uno de los casos más visibles del país.
Uno de los temas centrales del encuentro fue precisamente la implementación de pagos abiertos dentro del sistema MIO. La apuesta busca que los usuarios puedan ingresar al transporte público utilizando tarjetas bancarias, celulares, códigos QR y billeteras digitales, sin depender exclusivamente de una tarjeta cerrada del sistema.
El cambio puede parecer simple para los usuarios –acercar una tarjeta o un celular al validador y entrar–, pero detrás existe una transformación tecnológica mucho más profunda.
El sistema empezó a migrar hacia un modelo de pagos abiertos que permite integrar distintos medios de pago dentro de una misma plataforma, modernizando el recaudo y la experiencia de viaje.
Durante años, la mayoría de los sistemas de transporte masivo en América Latina funcionaron bajo esquemas cerrados en los que los usuarios dependían de tarjetas exclusivas, puntos físicos de recarga y procesos poco flexibles para movilizarse.
Hoy en día, ciudades de Europa, Asia e incluso de la región avanzan hacia modelos interoperables donde el transporte público funciona cada vez más parecido a cualquier otra experiencia digital de pago cotidiano.
En ciudades como Londres, por ejemplo, los usuarios pueden ingresar al metro o a los buses utilizando directamente tarjetas bancarias, relojes inteligentes o celulares, sin necesidad de comprar una tarjeta exclusiva del sistema.
Ese modelo empezó a convertirse en uno de los principales referentes para varios proyectos de modernización del transporte público en Colombia.
El caso de los conciertos de Shakira aterrizó esa discusión en un ejemplo concreto. Miles de personas se movilizaron al evento utilizando transporte público y pagos interoperables, algo que hasta hace pocos años parecía lejano en muchas ciudades del país.
Durante el foro también se insistió en que la digitalización del recaudo no solo mejora la experiencia de los usuarios, sino que ayuda a reducir el uso de efectivo, facilita el control operativo y permite obtener información en tiempo real sobre el comportamiento del sistema.
Además, abre la puerta a nuevas herramientas de movilidad, control de flota y planeación urbana basada en datos.
La discusión llega en un momento en el que las ciudades enfrentan desafíos asociados al turismo, los grandes eventos, el crecimiento urbano y la transformación digital. Por eso, el debate sobre movilidad inteligente ya no gira únicamente alrededor de ampliar corredores o sumar más buses.
Ahora también incluye tecnología, interoperabilidad, recaudo digital y herramientas capaces de hacer más simples los desplazamientos diarios de millones de personas.