El cáncer ya no es una enfermedad que aparezca exclusivamente en edades avanzadas. Cada vez más médicos están observando diagnósticos en pacientes jóvenes, un fenómeno que empieza a encender alertas en la comunidad científica y que abre nuevas preguntas sobre los cambios en el entorno, los hábitos de vida y las exposiciones ambientales que caracterizan al mundo contemporáneo.

La pregunta clave que debe hacer en consulta para conocer su riesgo de cáncer, según un reconocido oncólogo colombiano

Ese fue el punto de partida del conversatorio generacional ‘¿Por qué cada vez más jóvenes tienen cáncer?’, realizado durante el foro Cáncer Hoy: Retos y Futuro, organizado por Foros Semana, la Fundación Santa Fe de Bogotá y el Hospital Serena del Mar. El espacio reunió a especialistas de distintas disciplinas para analizar cómo los cambios acelerados en el entorno físico, emocional y social podrían estar influyendo en la salud de las nuevas generaciones.

El panel fue moderado por el doctor Gabriel Herrera, jefe del Departamento de Cirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá, y contó con la participación de los doctores Alejandra Cañas, médica internista y especialista en neumología del Hospital Universitario San Ignacio; Anwar Medellín, jefe de la sección de Cirugía de Colon y Recto de la Fundación Santa Fe de Bogotá; Óscar González, hematooncólogo y pediatra de la misma institución, y por la diseñadora de modas, empresaria e influencer colombiana Johana Rojas.

Uno de los primeros temas que surgió en la conversación fue el impacto del entorno sobre el organismo. La Dra. Cañas explicó que el ambiente sigue siendo un factor determinante para entender muchas enfermedades respiratorias y oncológicas.

Doctora Alejandra Cañas, médica internista y especialista en neumología del Hospital Universitario San Ignacio. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

“El pulmón, después de la piel, es el órgano más expuesto al medioambiente”, señaló al advertir que la exposición a material particulado, aerosoles o contaminantes ambientales puede tener consecuencias importantes para la salud.

A esa exposición se suman fenómenos relativamente recientes, como el consumo de cigarrillos electrónicos entre adolescentes. Durante el panel se mencionaron estudios que muestran que “de diez adolescentes menores de 15 años, siete ya han tenido exposición a cigarrillo electrónico”. La especialista indicó que la nicotina presente en estos dispositivos es altamente adictiva y que algunos tanques pueden contener concentraciones muy elevadas.

Según explicó, el problema no es menor. En algunos casos, una persona puede consumir lo equivalente a varios paquetes de cigarrillos tradicionales en pocas horas debido a la forma en que están diseñados estos dispositivos. Además, advirtió que el consumo no solo afecta a quien lo utiliza, sino también a quienes están alrededor debido a la exposición de segunda mano.

Más allá de los factores ambientales, los especialistas también señalaron que existe un problema cultural relacionado con la forma en que los pacientes interpretan los síntomas.

El Dr. Medellín, jefe de la sección de Cirugía de Colon y Recto de la Fundación Santa Fe de Bogotá, sostuvo que todavía persisten tabúes frente a algunos signos de alerta, especialmente los relacionados con el sistema digestivo.

Dr. Anwar Medellín, jefe de sección Cirugía Colon y Recto de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

En muchos casos, aseveró, las personas jóvenes tienden a normalizar síntomas que deberían motivar una consulta médica. “Sangrado rectal, pérdida de peso o dolor abdominal muchas veces se asumen como algo pasajero”, explicó al señalar que esa normalización puede retrasar diagnósticos importantes.

Por eso insistió en la importancia de consultar cuando los síntomas se prolongan en el tiempo. “Si estos síntomas persisten por más de dos semanas, hay que consultar”, afirmó al recordar que la detección temprana sigue siendo una de las herramientas más efectivas para enfrentar el cáncer.

Durante el panel también se abordó el impacto humano del cáncer, especialmente cuando afecta a niños y adolescentes. Según el hematooncólogo pediatra Óscar González, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, el trabajo con pacientes pediátricos exige una profunda empatía. “Es imposible ser oncólogo si uno no tiene empatía”, afirmó el doctor durante la conversación.

Doctor Óscar González, Hematooncólogo y pediatra de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

En su consulta, el especialista suele recurrir a una metáfora para acompañar a los niños durante el tratamiento. Les recuerda que, si alguien tiene “superpoderes” en la vida, son ellos, porque enfrentar una enfermedad como el cáncer requiere una fortaleza extraordinaria.

La conversación también incluyó una mirada personal sobre la manera en que las crisis transforman la vida. Johana Rojas compartió una reflexión sobre la resiliencia y la capacidad de encontrar sentido en momentos difíciles. “Todo pasa, incluso cuando uno no le ve salida”, dijo al cierre del panel.

Johana Rojas, diseñadora de modas, empresaria e influencer colombiana. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

Volver a vivir después del cáncer

Más adelante, el foro abrió una segunda conversación enfocada en una etapa que muchas veces queda en segundo plano: lo que ocurre después del tratamiento oncológico. El espacio ‘¿El cáncer cambia todo?: la ciencia de volver a vivir’ buscó reflexionar sobre los cambios físicos, emocionales y sociales que atraviesan los pacientes una vez que finaliza la fase más intensa de la enfermedad.

Después del cáncer: cómo la naturaleza y las plantas pueden ayudar a sanar el cuerpo y la mente

La sesión fue moderada por la Dra. Ángela Esparza, médica geriatra oncológica de la Fundación Santa Fe de Bogotá, y contó con la participación de Daniela Hernández, paciente sobreviviente de cáncer, y Laura Saavedra, líder de Salud Mental y especialista en psiquiatría de enlace del Hospital Serena del Mar.

Durante la conversación, Daniela compartió su experiencia tras recibir un diagnóstico de cáncer de mama a los 30 años. Este llegó de manera inesperada, especialmente porque llevaba un estilo de vida activo, practicaba deporte y participaba en maratones y triatlones.

Daniela Hernández, paciente sobreviviente de cáncer. Foto: JUAN CARLOS SIERRA

A partir de ese momento comenzó un proceso que incluyó cirugía, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal. Describió ese camino como una experiencia emocional compleja marcada por la incertidumbre y los temores asociados al tratamiento, sobre todo frente a los efectos secundarios de la quimioterapia. “Es una montaña rusa”, explicó al referirse al impacto emocional del diagnóstico y al proceso que atravesó durante el tratamiento.

Según la Dra. Saavedra, esa dimensión emocional suele quedar relegada dentro del sistema de salud, a pesar de su enorme impacto en la vida de los pacientes. El tratamiento no termina cuando concluyen las terapias médicas; después aparece una etapa de adaptación en la que las personas deben reconstruir su relación con el cuerpo, la identidad y la vida cotidiana.

En ese proceso, señaló, el acompañamiento en salud mental es clave para enfrentar la incertidumbre, los cambios personales y la reconstrucción de los proyectos de vida.

Laura Saavedra, líder de Salud Mental y especialista en psiquiatría de enlace del Hospital Serena del Mar. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

Por su parte, la doctora Esparza explicó que ese proceso puede entenderse como una continuidad dentro de la vida del paciente. El cáncer introduce una ruptura profunda, pero no significa comenzar desde cero, sino aprender a integrar esa experiencia en una nueva etapa. “No se trata de volver a la vida, sino de continuarla dentro de la misma historia”, planteó al referirse a esta etapa posterior al tratamiento.

Dra. Ángela Esparza, médica geriatra oncológica de la Fundación Santa Fe de Bogotá modero el espacio "¿El cáncer cambia todo?: la ciencia de volver a vivir" Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

Para los especialistas, esta fase, conocida como supervivencia, sigue siendo uno de los aspectos menos atendidos dentro del manejo integral del cáncer. El acompañamiento psicológico, el apoyo social y el seguimiento médico son elementos vitales para ayudar a los pacientes a reconstruir su vida después de la enfermedad.

Las conversaciones del foro dejaron una conclusión común: el cáncer no es solo un problema médico. También es una experiencia que atraviesa el cuerpo, la mente, las relaciones y la forma en que cada persona entiende su propia vida. En un momento en el que los diagnósticos aparecen cada vez con mayor frecuencia en edades tempranas, comprender esa complejidad será fundamental para enfrentar uno de los mayores desafíos de salud de nuestro tiempo.