Infraestructura, movilidad, espacio público, renovación urbana, innovación y competitividad serán algunos de los temas centrales del foro “Cali: la ciudad que se reinventa”, que se realizará en Semana este 20 de mayo en Bogotá.

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En este contexto, el alcalde Alejandro Eder hablará sobre las apuestas estratégicas con las que la ciudad busca reactivar su economía, atraer inversión y recuperar sectores clave a través de proyectos de transformación urbana.

La administración distrital sostiene que la renovación urbana no puede entenderse únicamente como la construcción de obras, sino como una herramienta para dinamizar la economía, generar empleo formal, atraer nuevos negocios y mejorar la calidad de vida de las comunidades. La apuesta de ciudad parte de una visión de largo plazo: recuperar espacios, fortalecer corredores estratégicos y lograr que los caleños vuelvan a apropiarse de la ciudad.

La Nueva Cali empieza a verse y a sentirse desde los barrios. Durante la primera etapa de la administración, la prioridad fue recuperar capacidades básicas de la ciudad y responder a necesidades históricas de las comunidades.

Hoy ya son más de 350 kilómetros de vías intervenidas, más de 760 tramos viales recuperados y presencia en las 22 comunas y 15 corregimientos, además de inversiones en sedes educativas, centros de salud y nuevos hospitales. Esa recuperación de la infraestructura básica es la que hoy permite avanzar hacia proyectos de transformación urbana de mayor impacto.

La administración distrital insiste en que la renovación urbana tiene un efecto multiplicador sobre la economía. La expectativa es que corredores estratégicos y zonas intervenidas incrementen su actividad económica, atraigan inversión privada, impulsen nuevos desarrollos de vivienda y mejoren el bienestar de quienes viven y trabajan en esos sectores. También se busca reducir tiempos de desplazamiento, fortalecer la conectividad y recuperar espacios para el encuentro ciudadano y la actividad comercial. Esa visión de “acupuntura urbana” busca intervenir puntos estratégicos de la ciudad para detonar transformaciones más amplias en el entorno, algo que ya empieza a evidenciarse en sectores como el barrio Obrero y la Avenida Ciudad de Cali.

SEMANA: Cali viene impulsando proyectos estratégicos de infraestructura y renovación urbana. ¿Cómo lograr que esas inversiones no solo transformen el paisaje de la ciudad, sino que también se traduzcan en empleo, seguridad y mejor calidad de vida para los caleños?

ALEJANDRO EDER: La renovación urbana y la infraestructura no pueden entenderse solo como obras físicas. En Cali, la apuesta es que esas inversiones se traduzcan en oportunidades, empleo, seguridad y mejor calidad de vida para la gente. Lo primero es el impacto inmediato en el empleo. Cada obra genera trabajos directos e indirectos: desde la contratación de mano de obra caleña hasta el movimiento de proveedores, transportadores y empresas que suministran materiales como cemento, ladrillo, adoquines, cableado o estructuras metálicas. Detrás de cada proyecto hay una cadena económica que dinamiza distintos sectores de la ciudad.

Lo segundo es el efecto sobre la actividad económica en el mediano y largo plazo. Hay estudios que muestran que por cada peso invertido en renovación urbana se multiplica la actividad comercial del entorno. Un ejemplo claro es el Bulevar del Río: hace años esa zona tenía muy poca actividad comercial; hoy se convirtió en un corredor lleno de restaurantes, cafés, comercio y turismo, generando empleo alrededor de la gastronomía, la cultura y la vida nocturna. Cuando una ciudad recupera espacios públicos y los vuelve atractivos, se activa la economía.

Hay un tercer elemento: la renovación urbana busca que las personas vuelvan a habitar zonas que durante años se fueron desocupando. Esa es la apuesta en proyectos como Ciudad Paraíso, el centro histórico y la Avenida Sexta. Cuando la gente vuelve a vivir en esos sectores, aparecen panaderías, supermercados, droguerías, restaurantes y servicios de barrio que generan más empleo y fortalecen la seguridad y la vida comunitaria.

Alejandro Eder, alcalde de Cali. Foto: Alcaldía de Cali-API

SEMANA: Muchas ciudades enfrentan el reto de ejecutar grandes obras sin desconectarse de las necesidades cotidianas de la ciudadanía. ¿Cómo está priorizando Cali sus proyectos estratégicos y cuáles considera que tendrán el mayor impacto en la competitividad de la ciudad en los próximos años?

A.E.: La priorización tiene dos enfoques muy claros. El primero es mejorar la manera en que las personas se relacionan con la ciudad; el segundo, avanzar hacia una ciudad más competitiva e internacionalizada. Por eso estamos haciendo una apuesta fuerte por la movilidad peatonal, el espacio público y el transporte público. Queremos que Cali vuelva a ser una ciudad caminable, donde tanto los caleños como los visitantes puedan recorrerla y disfrutarla de una manera distinta. Las ciudades más atractivas para el turismo y la inversión son ciudades que la gente puede caminar, vivir y apropiarse.

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SEMANA: ¿Qué proyectos considera hoy más estratégicos para mejorar la competitividad y transformar la relación de los ciudadanos con Cali?

A.E.: Estamos priorizando el fortalecimiento del MIO, la renovación de su flota y el Tren de Cercanías, que sigue siendo una prioridad para Cali y para toda la región, incluso sin el respaldo esperado del Gobierno Nacional. Ese proyecto será clave para mejorar la conectividad regional y la competitividad del suroccidente colombiano. También hay una apuesta muy importante por la renovación urbana como herramienta de transformación y proyección internacional. Cali probablemente tiene hoy una de las apuestas de renovación urbana más ambiciosas del país, y eso empieza a convertirla en un referente de transformación.

SEMANA: ¿Qué proyectos representan hoy esa apuesta?

A.E.: Ahí entran el centro histórico, el bulevar de la Avenida Sexta, el corredor Alameda-Roosevelt, la Avenida Ciudad de Cali y la Vuelta de Occidente. Cada uno tiene un impacto distinto: la Avenida Ciudad de Cali mejora la conexión con Jamundí y acerca más rápidamente al aeropuerto; la Vuelta de Occidente fortalecerá la conectividad con zonas rurales y productivas.

Hay un mensaje importante: primero había que poner al día una ciudad que llevaba años rezagada en infraestructura básica, malla vial y espacio público. No se puede pensar en dar el siguiente gran salto sin recuperar primero la ciudad. Eso es lo que estamos haciendo: ejecutar obras que mejoren la calidad de vida, fortalezcan la competitividad y preparen a Cali para el futuro.

La administración distrital sostiene que esa transformación ya empieza a generar confianza y movimiento económico alrededor de distintos sectores de la ciudad. La expectativa es que las intervenciones urbanas sigan impulsando nuevos negocios, vivienda, empleo formal y recuperación del espacio público, consolidando corredores más dinámicos, seguros y atractivos para vivir, trabajar e invertir.

SEMANA: La renovación urbana suele abrir debates sobre sostenibilidad, movilidad y acceso equitativo al espacio público. ¿Cuál es la visión de su administración para garantizar que el crecimiento de Cali sea incluyente y sostenible?

A.E.: Una ciudad sostenible es una ciudad que vuelve a poner al peatón en el centro. Las grandes apuestas de renovación urbana que estamos impulsando están pensadas principalmente para las personas, no para los carros. No se trata de estar en contra del vehículo particular, sino de entender que las ciudades más sostenibles y competitivas del mundo son aquellas donde la gente puede caminar, usar el espacio público y movilizarse de manera más eficiente y amigable con el medio ambiente.

Esa visión también se refleja en la recuperación de andenes, la renovación de la malla vial con infraestructura para peatones y ciclistas, y proyectos como la intervención del borde de la laguna de Charco Azul. Además, estamos apostando al deporte y a la actividad física como herramientas de integración social: eventos como la Maratón de Cali muestran cómo el espacio público puede convertirse en un punto de encuentro ciudadano.

Hay otro componente fundamental: la protección ambiental. Cali tiene una enorme riqueza natural y por eso estamos trabajando en la protección de los Farallones, enfrentando problemáticas como la minería ilegal y fortaleciendo la defensa de nuestra biodiversidad.

Lo que estamos construyendo es una ciudad más humana, donde el desarrollo urbano vaya de la mano con la sostenibilidad, el espacio público, el deporte, la movilidad limpia y la protección ambiental. Esa es la visión de ciudad que queremos dejarle a Cali.

SEMANA: Cali busca reposicionarse como una ciudad atractiva para la inversión, el turismo y los grandes eventos. ¿Qué papel juegan los proyectos de infraestructura en esa estrategia y qué indicadores permiten medir si la ciudad realmente avanzó?

A.E.: Los proyectos de infraestructura son hoy una señal de confianza. Cuando una ciudad invierte en renovación urbana, recuperación de vías, espacio público, hospitales y colegios, está enviando un mensaje claro a los inversionistas y al país: aquí hay una ciudad que se está transformando y que tiene visión de futuro. Esto ya se refleja en la llegada de inversión privada. En Ciudad Paraíso avanzan proyectos de vivienda e inversiones inmobiliarias; en la Avenida Sexta ya hay interés de desarrolladores privados. La lógica es sencilla: cuando el sector público recupera espacios y mejora la infraestructura, llegan nuevas empresas, comercio, vivienda y empleo. Además, a través del programa Recupera se ofrecen beneficios tributarios a quienes inviertan y generen empleo formal en la ciudad.

La meta es que Cali vuelva a ser vista como una ciudad moderna, atractiva para invertir, capaz de generar oportunidades y preparada para competir con las grandes capitales de América Latina.