La inteligencia artificial ya está transformando la manera en que estudiamos, aprendemos y trabajamos. En este nuevo escenario, no basta con saber utilizar sus herramientas, también es necesario comprender cómo funcionan, aprovechar su potencial y desarrollar las capacidades necesarias para aplicarlas de manera ética y responsable.
Esta transformación está generando nuevas necesidades entre los profesionales, especialmente en la capacidad de incorporar la IA para resolver problemas concretos. En respuesta a este escenario, el brigadier general (r) Arnulfo Traslaviña Sáchica, rector encargado de la Universidad Militar Nueva Granada (UMNG), anunció el lanzamiento de su Maestría en Inteligencia Artificial, un programa que busca ir más allá del uso de estas herramientas y formar profesionales capaces de desarrollar algoritmos y modelos para nuevas aplicaciones.
Según la ingeniera Astrid Rubiano Fonseca, Ph. D., vicerrectora de Investigaciones de la UMNG, muchas personas ya están familiarizadas con herramientas como ChatGPT o Gemini, basadas en inteligencia artificial generativa, capaces de producir texto, imágenes o videos a partir de instrucciones. Sin embargo, existen otros algoritmos que permiten desarrollar aplicaciones diferentes mediante modelos matemáticos que, aunque hoy tienen una gran relevancia, comenzaron a desarrollarse desde la década de los años cincuenta.
Uno de los diferenciales de la inteligencia artificial aplicada está precisamente en su capacidad para resolver problemas específicos. La Universidad viene trabajando, por ejemplo, en aplicaciones relacionadas con la identificación temprana de enfermedades y el reconocimiento de posibles brotes en cultivos de papa, herramientas que permiten tomar decisiones antes de que los problemas avancen.
El programa de maestría, que comenzará a dictarse el próximo semestre, tiene precisamente ese enfoque. “Es muy interesante, ya que a diferencia de otras maestrías que hay en el mercado de inteligencia artificial la nuestra es aplicada, es decir, está orientada a resolver problemas reales de la sociedad y a ser aplicada en sectores como salud, agro, defensa y en todas las áreas del conocimiento”, explicó Rubiano, quien agregó que, aunque la maestría tiene un foco en ingenieros, está diseñada para profesionales de todas las áreas.
Más allá de aprender a utilizar herramientas de IA, uno de los principales objetivos del programa es desarrollar pensamiento crítico, una capacidad fundamental en un escenario en el que estas tecnologías pueden entregar respuestas y resultados, pero en el que las personas siguen teniendo la responsabilidad de analizarlos, cuestionarlos y tomar decisiones.
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“El debate ya no es si uso o no la IA, sino qué hago con el resultado que me da. Si tengo un parámetro crítico de decir eso está bien, está mal o tengo que redireccionar, sin perder la creatividad, la toma de decisión, el análisis de resultados o la propuesta de soluciones”, afirmó el rector encargado de la UMNG.
La apuesta también contempla la incorporación de la inteligencia artificial en procesos administrativos de la propia institución. En los próximos años, la institución busca utilizar estas tecnologías para agilizar trámites internos y externos y hacer más eficientes tareas para funcionarios, profesores y estudiantes.
INNOVACIÓN PERMANENTE
La UMNG lleva 44 años formando profesionales y, según la académica, la innovación ha sido una constante durante este tiempo. Uno de los ejemplos fue la creación del programa de Ingeniería Mecatrónica, del cual ella misma es egresada y con el que la institución fue pionera en Colombia.
Esta apuesta permitió incorporar a la formación temas relacionados con la robótica, la automatización y la inteligencia artificial, una propuesta novedosa en su momento. A esto se suma una inversión anual cercana a los 22.000 millones de pesos en ciencia, tecnología e innovación (CTI).
“Estos recursos permiten financiar proyectos, fortalecer las capacidades de investigación y brindar herramientas a estudiantes y profesores para desarrollar nuevas soluciones”, aseguró Rubiano, quien indicó que parte de estos recursos se destinan al programa de asistentes graduados, mediante el cual estudiantes de maestría y doctorado pueden recibir el pago de su matrícula y un apoyo mensual de sostenimiento para dedicarse de tiempo completo a su formación e investigación.
Además, los estudiantes se vinculan a proyectos de investigación de alto impacto, que pueden contar con recursos cercanos a los 600 millones de pesos para financiar servidores, equipos, materiales y otras herramientas necesarias para el desarrollo de sus investigaciones.
Esta inversión también se ha reflejado en el reconocimiento de la institución por parte de publicaciones como Times Higher Education. En su ranking de 2025, la destacó como la segunda universidad pública del país en ambiente de aprendizaje.
En la medición relacionada con el ODS 4, Educación de Calidad, la Universidad Militar Nueva Granada ocupó además el primer lugar entre las instituciones públicas y el cuarto a nivel nacional, resultado que destaca su aporte a la generación de oportunidades educativas de calidad y al fortalecimiento del talento académico del país.
HAY QUE USAR LA IA EN EL SALÓN DE CLASES
“Como profesores, tenemos que entender que la IA hay que usarla en el salón de clases”, apuntó Traslaviña Sáchica, quien considera necesario cambiar la mentalidad de quienes enseñan para aprovechar e incorporar estas herramientas en los métodos de enseñanza y evaluación.
“Hay que enseñar de otra manera, ya la inteligencia artificial va a ser el detonante de una gran transformación”.
Sin embargo, también considera fundamental encontrar un punto medio e impulsar a los jóvenes a participar en espacios como los semilleros de investigación. Actualmente, la Universidad cuenta con 147 semilleros de diferentes disciplinas y multidisciplinarios, en los que los estudiantes pueden desarrollar proyectos, experimentar en laboratorios y participar en salidas de campo junto a profesores.
Para el rector encargado, este tipo de experiencias contribuye especialmente a la formación de estudiantes con pensamiento crítico, al permitirles llevar el conocimiento más allá de las aulas.
LA ÉTICA, UN COMPONENTE TRANSVERSAL
La ética fue uno de los componentes centrales al momento de desarrollar el programa. La propuesta de esta institución de educación superior es generar un encuentro entre las ciencias y las humanidades, aprovechando también la experiencia que la institución ha acumulado durante varios años.
Así, además de comprender los componentes técnicos de la inteligencia artificial, los estudiantes podrán analizar las implicaciones de las soluciones que desarrollen y entender que las decisiones tomadas a partir de estas tecnologías pueden tener consecuencias sobre las personas y la sociedad.
“Todos tenemos que utilizar la inteligencia artificial de una forma responsable y ética, especialmente al momento de desarrollar nuevas aplicaciones, ya que no basta con que una solución sea técnicamente posible, sino que también es necesario analizar el impacto que puede generar en la sociedad y la manera en que será utilizada”, concluyó Rubiano.
En este escenario, la apuesta de la Universidad Militar Nueva Granada es que la formación avance al ritmo de la tecnología; es decir, que los profesionales no solo sepan utilizar la inteligencia artificial, sino que puedan comprenderla, desarrollarla y aplicarla para resolver problemas reales del país.