Los envases de Tetra Pak hacen parte de la cotidianidad de millones de consumidores: están presentes en productos como leche, jugos y otras bebidas. Una vez consumido su contenido, esos envases pueden volver a la cadena productiva a través de un sistema que conecta a recicladores, gestores, operadores logísticos y empresas transformadoras.
En Colombia, durante 2025 se recuperaron 4.400 toneladas de material posconsumo y la tasa de reciclaje llegó al 21,4 %, casi un punto porcentual más que el año anterior.
El resultado está acompañado por una infraestructura que ya supera los 1.000 puntos de recolección, tiene presencia en 21 departamentos y reúne a más de 335 organizaciones gestoras. En paralelo, las iniciativas de economía circular de la compañía tienen un impacto directo e indirecto sobre cerca de 36.700 recicladores de oficio en el país.
Los avances en Colombia hacen parte del más reciente Informe de Sostenibilidad de Tetra Pak, que también registra resultados en materia de descarbonización e innovación. Durante 2025, la compañía redujo en 34 % las emisiones de gases de efecto invernadero de toda su cadena de valor frente a 2019. En sus operaciones directas, la reducción llegó al 56 % y el 97% de la energía utilizada provino de fuentes renovables.
A nivel global, Tetra Pak destinó cerca de 100 millones de euros a investigación y desarrollo de envases con menor huella de carbono, además de otros 42 millones de euros para desarrollar cadenas de recolección y reciclaje de envases posconsumo.
Una red que se extiende por Colombia
Recuperar un envase es apenas el primer paso. Para que pueda volver a utilizarse se necesita una cadena capaz de recogerlo, transportarlo, procesarlo y encontrarle una nueva aplicación.
En Colombia, esa infraestructura reúne más de 335 organizaciones gestoras, tiene cobertura en 21 departamentos y cuenta con más de 1.000 puntos de recolección.
Una de las iniciativas que hace parte de esta estructura es Recíclamos, desarrollada junto con Ekored, que centraliza procesos de logística y comercialización de materiales reciclables en más de 600 municipios. A esta red se suman más de 100 Ecobots, que son estaciones que buscan incentivar el reciclaje ciudadano mediante recompensas.
El material recolectado continúa su recorrido en plantas de transformación como Proplanet, aliado de Tetra Pak, que durante el 2025 duplicó su capacidad para el aprovechamiento de la fibra y el polialuminio recuperados de estos envases, ampliando las posibilidades de reincorporarlos a nuevos procesos productivos.
Del envase a nuevos productos
El destino de los materiales recuperados ya no termina en la recolección. Parte de ellos vuelve al mercado convertida en productos de uso cotidiano.
El polialuminio recuperado se utiliza para fabricar EcoBins, una línea de canecas desarrollada junto con Estra y comercializada en retailers, tiendas propias y canales de comercio electrónico. También se incorpora en pupitres e infraestructura escolar desarrollados y en soluciones de vivienda de Casas Homeko.
Además, Tetra Pak participa de Iniciativas colectivas de responsabilidad extendida del productor como Red Reciclo de Cempre y Vision Circular de la Andi, junto a sus clientes, aliados comerciales y otras empresas.
La lógica es sencilla, aunque llevarla a escala requiere una cadena mucho más amplia: recuperar los materiales, transformarlos y conseguir que tengan una nueva utilidad. En el caso del polialuminio, ese proceso ya está dando lugar a productos que regresan al mercado.
El impacto en los recicladores
El crecimiento de esta cadena también tiene un componente social. Según las cifras reportadas por Tetra Pak, sus iniciativas de economía circular tienen un impacto directo e indirecto sobre cerca de 36.700 recicladores de oficio en Colombia.
Uno de los proyectos asociados a esta población son las Bibliotecas Circulares, que son espacios orientados a la educación, el reconocimiento y el bienestar de los recicladores y sus familias en Antioquia.
Así, el funcionamiento de la cadena depende de distintos actores: los recicladores que recuperan los materiales, las organizaciones gestoras que los reciben y comercializan, los operadores que participan en su traslado y las empresas que los transforman en nuevas materias primas.
Por lo tanto, ese entramado es el que permite que el reciclaje deje de ser únicamente un proceso de separación de residuos y se convierta en una actividad vinculada con nuevos productos y mercados.
El reto es recuperar más y aprovechar mejor
El 21,4 % de tasa de reciclaje alcanzado en 2025 representa un crecimiento de casi un punto porcentual frente al año anterior.
Por ahora, las cifras muestran que esa cadena ya tiene una dimensión considerable en Colombia: 4.400 toneladas recuperadas en un año, más de 1.000 puntos de recolección, presencia en 21 departamentos, más de 335 organizaciones gestoras y cerca de 36.700 recicladores vinculados directa o indirectamente a estas iniciativas.
Sin embargo, el reto ahora es ampliar esa cadena: lograr que más envases sean separados y recolectados, que más materiales lleguen a procesos de transformación y que encuentren nuevas aplicaciones una vez recuperados.
Porque el reciclaje no termina cuando un consumidor deposita un envase en el lugar adecuado. Ese gesto es apenas el comienzo de una cadena que puede convertir un residuo en materia prima y, posteriormente, en un nuevo producto.