Durante años, la sostenibilidad estuvo asociada principalmente a una agenda ambiental de largo plazo. Hoy ocupa un lugar central en las decisiones económicas y empresariales que Colombia debe tomar. Esa fue una de las discusiones centrales de la IX Cumbre de Sostenibilidad de SEMANA y Semana Sostenible, que se llevó a cabo el pasado 15 de julio en El Cubo Colsubsidio, un espacio que reunió diferentes visiones sobre la financiación de la transición, la gestión del agua, la transformación de los sistemas productivos y alimentarios, la transición energética, el consumo responsable y el valor económico de la naturaleza.
Una de las expertas invitadas fue Sandra Valenzuela, directora de WWF Colombia, quien expuso sobre “el falso dilema entre naturaleza o desarrollo”.
Valenzuela destacó que entre el 50 y el 55 por ciento del PIB global, y cerca del 48 por ciento al 50 por ciento en Colombia, depende directa o indirectamente de los servicios de la naturaleza, y advirtió que la degradación de ecosistemas como bosques, humedales y arrecifes destruye la productividad y los negocios. “No es una metáfora, no es una externalidad incómoda, es una condición”, afirmó.
Por ello, propuso incorporar la naturaleza en el centro de la estrategia corporativa bajo cuatro ejes con miras al 2030. En primer lugar, el entorno: mitigar la volatilidad y los riesgos operativos extremos, como sequías e incendios, invirtiendo en capital natural.
En segundo lugar, adaptarse a las nuevas exigencias de inversores y consumidores, que ya priorizan la trazabilidad. El tercer eje, aseguró la directora de WWF Colombia, tiene que ver con la confianza: entender la licencia social para operar como un activo estratégico basado en la generación de valor para las comunidades. Y el cuarto, pasar de métricas y acuerdos existentes a la toma de decisiones y ejecución inmediata.
“No pongamos la naturaleza al final de la conversación empresarial, pongámosla en el centro, en la estrategia, en la inversión, en las decisiones, en la forma como medimos el valor y entendemos la prosperidad”, recomendó Valenzuela.
Decisiones empresariales
Alicia Lozano Vila, directora de Relacionamiento del Instituto Humboldt, destacó que la naturaleza y la biodiversidad han dejado de ser un “mero componente de los reportes de sostenibilidad para convertirse en un elemento material de los estados financieros de las empresas, afectando directamente al capex, opex y flujos de caja”, y aseguró que la inacción en conservación ambiental ya se traduce en mayores costos operativos para las empresas.
Desestimó además el negacionismo del cambio climático y de las variables ASG (ambientales, sociales y de gobernanza), señalando que los sectores financiero y asegurador están impulsando con fuerza la incorporación de estas en las decisiones de capital.
El precio del consumo sostenible
Mónica Villegas, directora de Visión Circular de la Andi, expuso que, aunque existe una favorabilidad hacia la sostenibilidad, aún no se ha consolidado un cambio estructural en las compras debido a factores económicos y de mercado. “En países emergentes como Colombia, el precio sigue siendo el factor determinante sobre los atributos ecológicos”, dijo.
Villegas puntualizó que los productos sostenibles y circulares actualmente no compiten en igualdad de condiciones porque ya integran los costos de procesos complejos como separación en la fuente, recolección y transformación, mientras que los tradicionales no asumen dichos costos ambientales.
Para cerrar esa brecha, sugirió la intervención de la política pública, incentivos económicos, y herramientas como los pasaportes digitales europeos de trazabilidad.
En cuanto a los sistemas alimentarios, Claudia Martínez, directora de E3-Ecología, Economía y Ética y de la Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo, FOLU Colombia , señaló que, a pesar de producirse más alimentos que nunca en la historia, 2.300 millones de personas sufren inseguridad alimentaria en el planeta.
“En Colombia, esta cifra alcanza aproximadamente el 27 por ciento, lo que equivale a que uno de cada 4 colombianos padece de inseguridad alimentaria en el país más rico en biodiversidad”, afirmó.
Asimismo, expuso la pérdida de diversidad en la dieta: “De 30.000 especies de plantas aptas para el consumo, en Colombia solo se comen unas 120, y apenas tres, el maíz, el trigo y el arroz, representan el 60 por ciento de la ingesta calórica”. Recalcó también que los sistemas alimentarios consumen casi el 70 por ciento del agua dulce disponible y degradan más del 40 por ciento de los suelos del mundo.
“Según un informe de FOLU, estos sistemas le producen al planeta 10 billones de dólares y le cuestan 12”, precisó Martínez, es decir, se produce a pérdida. Como solución, planteó transitar hacia la regeneración, definiéndola como “devolver la vida a los lugares donde se ha ido y asegurar que se mantenga de manera continua”.
Agro y naturaleza
Sobre la relación entre el sector agropecuario y el medio ambiente, Andrés Zuluaga, director de Conservación de TNC Colombia (The Nature Conservancy),, dijo que existe una codependencia mutua entre ambos: “El sector ambiental requiere del agropecuario para lograr metas de conservación, mientras que la producción de alimentos depende directamente de los beneficios que provee la naturaleza”.
Como ejemplo, detalló que el sector agropecuario demanda alrededor del 55 por ciento del recurso hídrico del país, seguido por la hidroenergía con un 25 por ciento y el consumo humano con un 10 por ciento. Zuluaga aseguró que la deforestación es el mayor reto ambiental de Colombia, pues el 60 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país provienen de la deforestación y el uso del suelo.
Marcela Quintero, directora general asociada de Estrategia de Investigación e Innovación de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, dijo que el país ha evolucionado más en producción sostenible que en consumo saludable, y advirtió que el consumo de azúcar en Colombia dobla el máximo recomendado por persona al día.
Puntualizó además que menos del 50 por ciento de la población adulta consume la cantidad recomendada de leguminosas, y citó un estudio de caso en Cali que reveló que el 36 por ciento de las familias no puede acceder a una dieta saludable debido a sus ingresos, y el 42 por ciento ni siquiera alcanza una dieta rica en nutrientes.
“Necesitamos un esfuerzo en cómo juntar más lo que sale de la ciencia y la innovación a lo que llega al campo y luego al plato”, indicó Quintero, quien hizo un llamado al nuevo gobierno para utilizar la ciencia, la innovación y los sistemas de trazabilidad existentes, como los de cero deforestación. “El país tiene más de 40 millones de hectáreas de frontera agrícola y no se usa ni la mitad, por lo que no debe existir una dicotomía entre lo productivo y lo sostenible”.
El IDEAM y el reto de El Niño
En el panel “El agua que sostiene a Colombia”, la Dra. Ghisliane Echeverry Prieto, directora general del Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales), destacó que el país ha fortalecido de manera significativa sus capacidades para el monitoreo ambiental mediante nuevas tecnologías, una mayor articulación institucional y mejores mecanismos para compartir información.
“Hoy tenemos capacidades de captura de información. El Ideam está con equipos de última tecnología y no solamente tenemos capacidad para capturar información, sino también para procesarla y entregarla”, afirmó. Agregó que uno de los avances más importantes ha sido mejorar la divulgación de esa información hacia los territorios y los diferentes sectores del país, aunque reconoció que aún existen retos para alcanzar una mayor precisión territorial en los sistemas de monitoreo y alerta.
Echeverry explicó que la diversidad climática de Colombia hace que durante esta época del año la región Andina y el Caribe registren altas temperaturas y bajas precipitaciones, mientras que la Orinoquía y la Amazonía atraviesan su temporada de lluvias. Sin embargo, advirtió que esa variabilidad natural se está intensificando por efecto del cambio climático.
“Estamos en una realidad climática que nos está llevando a que los eventos sean mucho más intensos”, señaló, al referirse a lluvias que superan récords históricos, episodios extremos poco habituales y aumentos sostenidos de la temperatura en distintas regiones del país.
La directora indicó que los modelos y sistemas de monitoreo del Ideam muestran la instalación del fenómeno de El Niño, que llevará al país a condiciones deficitarias de lluvia y a un incremento sostenido de las temperaturas durante el final del año y comienzos del siguiente, especialmente entre diciembre y febrero.
Explicó que esta información permite anticipar riesgos y orientar medidas preventivas por parte de las autoridades y la ciudadanía, e invitó a consultar la aplicación del Ideam para acceder a información y alertas oficiales en tiempo real.
Cuatro mensajes que deja la IX Cumbre de Sostenibilidad
- La naturaleza ya es un activo económico
La biodiversidad dejó de ser un elemento asociado únicamente a la conservación ambiental. Hoy influye en la productividad, los costos operativos, las inversiones y la capacidad de las empresas para competir en nuevos mercados.
- La sostenibilidad debe integrarse a la estrategia empresarial
Las compañías deben incorporar los riesgos climáticos y de naturaleza en sus decisiones de negocio, inversión y operación.
- La transición requiere incentivos y reglas claras
Cerrar la brecha entre modelos sostenibles y tradicionales exige políticas públicas, instrumentos económicos y mercados capaces de reconocer los costos ambientales.
- Colombia necesita conectar ciencia, producción y consumo
El país debe fortalecer la conexión entre conocimiento científico, innovación, sistemas productivos y hábitos de consumo para avanzar hacia un desarrollo sostenible.
El evento contó con 41 panelistas nacionales e internacionales, 1.250 asistentes presenciales, más de 62.000 usuarios conectados a la transmisión y cerca de 4 millones de personas alcanzadas en redes sociales. Invitaron CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-, Sistema Coca-Cola, Riopaila Castilla S.A. y Rotorr-Motor de Innovación. La apoyaron AES Colombia, Alquería, Amarilo, Aris Mining, Banco GNB Sudameris, COLTABACO -filial de Phillip Morris International-, Constructora Capital, Corantioquia, Fondo de Agua Agua Somos, Fedepalma, Grupo GreenLand, L’Oréal Groupe, Lulo Bank, Tetra Pak, Urbaser y Yara Colombia. Contó además con aliados como Alpina, Asociación Hortifrutícola de Colombia -Asohofrucol-, Bavaria, CECODES, COLGAS, Colsubsidio, Comestibles Ricos S.A., Drummond Ltd., Universidad Ean, Ecobot, Enmedio, Falabella, General Motors y su marca Chevrolet, Grupo Colpatria, Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, Natura y Avon, Siglo Data + Hallon, Inteligencia de Medios y WWF Colombia.