Del barrio al que Nelly llegó a vivir en 1985 queda poco. En ese momento, El Bosque de San Mateo, en Soacha, era habitado apenas por las familias que lo fundaron. Hoy cuesta imaginar aquel lugar silencioso. Donde antes había solo algunas casas de un piso, ahora se levantan construcciones de varios niveles, funcionan comercios y miles de personas cruzan cada día sus calles congestionadas.
Ese crecimiento también trajo desafíos. Uno de los más visibles ha sido el manejo de las basuras, un problema cotidiano frente al que Nelly ha trabajado durante los últimos 15 años como presidenta de la Junta de Acción Comunal.
Su gestión ha contribuido a mejorar la separación y el manejo de residuos en un municipio que genera más de 180.000 toneladas de residuos al año. “Nunca nos cansamos de hacer pedagogía. En el salón comunal realizamos charlas, talleres, juegos y actividades para enseñar cómo separar los residuos. Poco a poco la gente ha ido entendiendo y hoy se nota ese cambio”, asegura.
Nacida en La Tebaida, Quindío, encontró en El Bosque de San Mateo el territorio donde construir su historia. Allí nació su hijo y, desde hace años, trabaja por recuperar espacios como el parque del barrio y el salón comunal, que encontró deteriorado antes de convertirlo en su base de operaciones.
También ayudó a intervenir zonas con acumulación de residuos que generaban afectaciones sanitarias y deterioro del espacio público. Además, ha ganado cuatro concursos ambientales, cuyos premios siempre han sido destinados a los niños de su sector.
Su compromiso con el medio ambiente comenzó desde el colegio, cuando aprendió a sembrar y entendió que la conservación de las plantas y las flores también dependía de ella. En su comunidad ha llevado ese aprendizaje a la práctica impulsando la economía circular, sembrando árboles y enseñando estrategias de reciclaje.
Su trabajo también se ha fortalecido con el acompañamiento de Urbaser. Gracias a los programas de formación de la compañía conoció nuevas estrategias para separar residuos y replicarlas entre sus vecinos.
Además, fue una de las pioneras de los Comités Ambientales Comunitarios organizados por la empresa, una experiencia que le permitió visitar el nacimiento de agua del páramo de Sumapaz y el Parque Ecológico y Tecnológico de Pirgua, en Tunja.
Desde su llegada a Soacha en 2020, Urbaser ha capacitado a cerca de 7.000 personas en el municipio y ha desarrollado jornadas de pedagogía que han alcanzado a más de 40.000 ciudadanos. Asimismo, ha impulsado acciones de limpieza, siembra y recuperación de puntos críticos.
“La transformación ambiental comienza por las personas”, afirmó María Fernanda Niño, directora de Sostenibilidad de la Regional Centro de Urbaser. “La infraestructura y la tecnología son indispensables, pero solo generan resultados cuando van acompañadas de educación, participación ciudadana y liderazgo comunitario”.
La historia de Nelly refleja ese propósito. Su liderazgo ya no se limita a su barrio: también ha acompañado a otros líderes y comunidades de distintos sectores de Soacha en procesos de educación y gestión ambiental.
Quizá pronto se tome unas vacaciones. El destino sería La Tebaida, el lugar donde nació. Aunque no sería extraño que quisiera regresar rápidamente a Soacha. “Servir a la comunidad me mantiene viva”, concluye.