La actriz venezolana Coraima Torres, recordada por producciones como Kassandra y radicada en Colombia desde hace casi tres décadas, abordó en una entrevista los episodios más complejos que ha enfrentado en los últimos años.

En conversación con las periodistas Yolanda Ruiz y María Elvira Samper para el podcast Las Menopáusicas, la artista detalló la transformación de su relación con el actor y director colombiano Nicolás Montero, el impacto de la muerte de su hermana y su diagnóstico de fibromialgia.

Coraima Torres y Nicolás Montero contrajeron matrimonio en 1996, tras conocerse durante el rodaje de la telenovela Sueños y espejos. La pareja, que compartió 25 años de matrimonio y tiene un hijo en común, Manú Nicolás, oficializó su divorcio en octubre de 2022.

Durante la entrevista, la actriz aclaro que la separación no obedeció a un conflicto ni a una decisión de una sola persona, sino a una evaluación conjunta sobre el estado de su relación de pareja.

“No fue que uno le dijera al otro, sino que los dos estuvimos de acuerdo. Nos sentamos y dijimos: ‘ya no tenemos caminos de vuelta’”, explicó Torres.

Asimismo, dijo que, pese a su divorcio, Montero juega un papel fundamental en su vida y que la transición conto con ayuda profesional para afrontar la pérdida de la cotidianidad.

“Nicolás es mi roca, es mi tapo. Lo fue y lo va a seguir siendo. Tuvimos una relación maravillosa y es un gran hombre”, afirmó la artista, destacando la corresponsabilidad con la que ejercieron la crianza de su hijo.

El proceso de separación coincidió en el tiempo con la repentina muerte de su hermana mayor y con la intensificación de los síntomas de la fibromialgia, condición reumática que le había sido diagnosticada previamente.

Torres relató que la acumulación de estos eventos representó la primera ocasión en su vida profesional y personal en la que sintió desbordada sus capacidades emocionales.

“Fue la muerte de mi hermana, el divorcio, la fibromialgia, el sentirme migrante (...). Tuve que esperar un tiempo y para mí era sentirme mal. Primera vez en la vida que me confronto a mí misma con decir: esto me sobrepasa”, manifestó en la conversación.

Respecto a la fibromialgia, la actriz detalló lo dificil que fue aceptar el diagnóstico e iniciar el tratamiento farmacológico y psiquiátrico adecuado.

Explicó cómo los Dolores articulares y el agotamiento extremo la llevaron a reconsiderar su postura y buscar asistencia médica integral. “Iba a mi reumatóloga y le decía: ‘ataquemos esto porque no puedo sola’. Hay momentos en que necesitas ayuda, necesitas parar y hacer una pausa”, señaló.

La actriz también abordó el proceso natural del envejecimiento en una industria expuesta a la constante mirada pública.

Al preguntarle sobre cómo asume ña aceptación desde los personajes que hizo en su juventud hacia los más recientes, Torres expresó una postura de aceptación hacia los cambios físicos.

“A mí me gusta el paso del tiempo, me gusta hacer otros personajes. Mis arrugas y mi cuerpo dan cuenta de que he vivido. Si estuviera igual a como estaba en Kassandra hace 30 años, sería un caso clínico”, puntualizó entre risas.

Actualmente, Coraima Torres reside en Bogotá, ciudad que eligió como su hogar definitivo y en la que mantiene su actividad artística y profesional.