Ana María Porras, ingeniera biomédica colombiana, se convirtió en orgullo colombiano tras ocupar el puesto 68 entre los 101 latinos más influyentes de 2026, según Latino Leaders.
Actualmente, es una de las científicas colombianas con más visibilidad en Estados Unidos, brillando con su trabajo y preparación. La revista internacional la ubicó en la categoría de ciencia de su listado, compartiendo con otros rostros famosos.
Porras creció en Colombia, en una casa con dos ingenieros que además eran profesores universitarios. Entre conversaciones sobre matemáticas y tecnología, se acostumbró a resolver acertijos y a construir cosas. La biología y la medicina la atraían, pero no sabía en qué se convertiría ese interés.
La respuesta llegó con la ingeniería biomédica, un campo con pocos programas en el país. Miró entonces hacia Estados Unidos. Una excompañera del colegio, ya admitida en la Universidad de Texas en Austin, la ayudó con el proceso. Porras aplicó solo allí y la aceptaron. “Es una historia muy latina: el amigo de un amigo de un amigo”, cuenta.
“Me presento por si no me conocen: soy Ana María Porras, doctora en Ingeniería Biomédica, colombiana, viviendo desde hace casi 17 años en USA. Trabajo como profesora asistente en la Universidad de la Florida y eso quiere decir que soy todera: doy clases, dirijo un laboratorio, superviso estudiantes de pregrado y posgrado, contribuyo a sociedades científicas, etc. Me encantan las manualidades y el arte”, escribió en un post de 2023.
En Texas empezó a estudiar cómo crear modelos y tejidos que imiten los del cuerpo humano. Su idea inicial era desarrollar órganos para trasplantes. Con el tiempo, su interés giró hacia entender cómo interactúan los microbios con el organismo, un tema que profundizó en su doctorado en Ingeniería Biomédica en la Universidad de Wisconsin-Madison. Después hizo un posdoctorado en Cornell.
Hoy es profesora asistente en el Departamento de Ingeniería Biomédica J. Crayton Pruitt de la Universidad de Florida. Allí investiga cómo los microbios influyen en la salud mediante la ingeniería de tejidos y el estudio del microbioma. Su trabajo ha recibido reconocimientos de la universidad y de la Sociedad Americana de Ingeniería Médica y Biológica (AIMBE), que la nombró líder emergente.
Fuera del laboratorio, defiende la divulgación científica y una mayor presencia de latinos en la ciencia. Para ella, ser latina fue una gran motivación para estudiar a los microbios y su relación con el cuerpo humano.
En sus publicaciones se suele ver el trabajo que realiza, siendo un foco de admiración en el escenario científico.