El vallenato es uno de los géneros más representativos de la cultura de Colombia. A lo largo de su historia, ha permitido a los compositores mostrar el gran amor que sienten por alguna mujer o ha servido para guardar historias que, de otro modo, se habrían perdido.

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En medio de acordeones, cajas y guacharacas también han surgido figuras femeninas que buscan romper esas narrativas machistas que, en muchos casos, circundan el folclor vallenato.

Natalia Curvelo, o La Curvelo, como algunos la llaman, es una cantante que decidió emprender una carrera artística interpretando aquella música que desde muy pequeña escuchaba.

Natalia Curvelo es una de las exponentes más importantes del vallenato femenino. Foto: Natalia Curvelo API

En entrevista con SEMANA, contó que empezó en la música “muy niña”; sin embargo, la artista precisa que “no desde la inocencia, sino desde una necesidad profunda de expresarme”.

“La música fue mi refugio, pero también mi destino. El vallenato no fue una opción, fue un llamado. Y cuando entendí que mi voz podía tocar fibras, decidí no soltarla nunca más”. Para comprobar lo que Curvelo dice sobre su voz, solo hay que ver los videos en redes sociales, donde su potencia y técnica han impresionado incluso a grandes maestros.

Al preguntarle sobre los desafíos en su carrera, menciona que ha enfrentado “muchos”, pero que “los más difíciles han sido los silenciosos”; por ejemplo, “las miradas que dudan, los espacios que no te entregan fácil, las veces que esperan que te rindas”.

Sumado a eso, confesó que “ser mujer en este camino te exige el doble, pero también te forma el triple”, misma formación que permitió que se hiciera “más fuerte, más clara y más peligrosa para los que subestiman”.

Hablando del machismo en el género, dice que “sí existe”, pero que hay una gran diferencia porque “ya no intimida como antes”, debido a que “hoy hay mujeres que no están pidiendo permiso, están marcando territorio”.

Además, fue tajante al decir que “el machismo se debilita cuando una mujer sabe quién es y yo lo tengo muy claro”.

Respecto a su fórmula de éxito, menciona que esta radica en “no negociar” su esencia. Explica que, “en un mundo donde muchos intentan encajar”, ella decidió “destacar”; y, para complementar, dice: “He sido disciplinada, estratégica y muy fiel a lo que soy. No vine a gustarle a todo el mundo, vine a que sea imposible ignorarme”.

En cuanto a la relevancia femenina en el vallenato actualmente, sostiene que “no es casualidad”, sino que “es resultado de años de resistencia y talento acumulado (…) un punto donde la mujer no solo participa, sino que lidera, propone y transforma”.

Natalia Curvelo habla con SEMANA acerca de la figura de la mujer en el vallenato. Foto: Natalia Curvelo API

Aunque la mujer ha estado presente en el vallenato como historia contada en canciones —como bien se puede observar en temas famosos como Matildelina, Fidelina y Alicia Adorada, entre muchas otras—, “la mujer dejó de ser historia contada para ser historia que se cuenta sola”; es decir, ahora tiene una participación activa que no la segrega a ser solo fuente de inspiración, sino que “es voz, es fuerza, es emoción y también es poder. La mujer en el vallenato hoy no acompaña, protagoniza”.

En esa misma línea, existen artistas como Diana Burco, que han llevado a que el vallenato pueda tener nuevos diálogos en torno a la figura de la mujer.

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Para Curvelo, su mayor logro “ha sido construir algo real. Una conexión genuina con mi público, números que no necesitan explicación y una identidad que no se confunde”. Además, anticipa que “lo que viene es aún más fuerte: música que nace desde lo más profundo de mí, un álbum que no solo se escucha, se siente”.

Natalia Curvelo se posiciona como una de las artistas con mayor proyección en el vallenato, junto con figuras como Karen Lizarazo y Ana del Castillo.