"Sólo tengo 13 años y sé que usted sabe muchas cosas, pero aun así creo que puedo darle un consejo. Me han operado cuatro veces por polio (...) y como sé que también tiene problemas le contaré mi remedio para volver a sonreír: siempre canto 'You Gotta Have Heart'". Esas fueron las palabras con las que una niña llamada Janis trató de consolar a la viuda del presidente Kennedy después del magnicidio el 22 de noviembre de 1963. Jacqueline Kennedy recibió 800.000 cartas como esa en la primera semana, y más de un millón y medio en los meses siguientes al asesinato. Muchas fueron destruidas y otras tantas fueron archivadas en la John F. Kennedy Presidential Library en Boston. Allí fueron descubiertas por la historiadora Ellen Fitzpatrick, quien acaba de publicar un libro con 250 mensajes, titulado Cartas para Jackie: condolencias de una nación afligida. El trabajo refleja el duelo colectivo, e incluye de todo, seguidores que sentían "como si un miembro de la familia hubiera muerto", republicanos adversarios de su gobierno, presos que escribían desde las cárceles y afroamericanos que lo consideraban un nuevo "emancipador". Para no tener problemas con los derechos de autor, Fitzpatrick se dio a la tarea de contactar a todos los autores o a sus familiares. Según ella, uno de los momentos más emocionantes fue encontrar a Jane Dryden, quien de niña le escribió a Jackie una carta semanal durante seis meses.