Manejar una empresa en etapa de consolidación o expansión en Colombia implica enfrentar retos que van mucho más allá de la gestión operativa o el acceso al capital. Aunque en el país el 55% de las pequeñas y medianas empresas son lideradas por mujeres, el verdadero obstáculo sigue siendo el acceso a redes estratégicas, referentes de la industria y espacios de aprendizaje entre pares.

Si bien las empresarias colombianas registran niveles de morosidad y cumplimiento de pago iguales o mejores en la mayoría de los segmentos, la brecha de género persiste en los desembolsos, donde su tasa de crecimiento anual (38%) avanza a un ritmo menor frente al de los hombres (43%), representando actualmente cerca del 30% de la cartera pyme, y disminuyendo su presencia a medida que las empresas crecen.

En el diagnóstico realizado por CoreWoman para el Banco de Bogotá, con el apoyo de BID Invest y FinDev Canadá, las empresarias identificaron que el crédito por sí solo no resuelve la soledad en la toma de decisiones, la escasez de mentorías ni la dificultad para integrarse a grandes cadenas de valor.

Frente a este escenario, la clave para acelerar el crecimiento empresarial radica en la creación de redes y entornos colaborativos. Por esta razón, el Banco de Bogotá diseñó y puso en marcha la Comunidad PYME Mujer, una plataforma integral pensada para acompañar su desarrollo más allá del financiamiento tradicional.

Con base en esta experiencia y en los resultados del trabajo conjunto con las empresarias, la entidad comparte cuatro claves para superar estas barreras y potenciar el desarrollo empresarial femenino en el país:

  • Romper la soledad directiva mediante el aprendizaje entre pares: cuando una empresa supera la etapa inicial y busca escalar, surgen dilemas complejos: cómo estructurar el gobierno corporativo, profesionalizar el equipo o gestionar un relevo generacional. La formación teórica unidireccional resulta insuficiente cuando se requiere validar decisiones con quienes ya han recorrido ese camino. A través de espacios de networking estructurado y mentoría compartida, la Comunidad permite a las lideresas intercambiar experiencias reales, resolver dudas operativas en tiempo récord y construir redes de apoyo que fortalecen la autoconfianza y la dirección estratégica.
  • Ser generadoras de conexiones comerciales: tradicionalmente, las instituciones financieras han visto a las empresas como simples receptoras de contenido o asistentes a eventos puntuales. En una comunidad activa, la relación no fluye del Banco hacia las personas, sino entre las personas. La Comunidad PYME Mujer está diseñada para que las empresarias hagan negocios entre ellas, encuentren socias estratégicas, amplíen su base de proveedores y accedan a compras corporativas. De esta manera, la red se convierte en un motor comercial de doble vía, donde la pertenencia genera valor económico directo.
  • Experiencias adaptadas al nivel de madurez de cada negocio: las necesidades de una empresa en etapa de consolidación son muy diferentes a las de un negocio en proceso de internacionalización. Para evitar ofertas genéricas, la Comunidad segmenta la experiencia según el perfil de la empresaria y el tamaño de su empresa:
    • Empresarias en crecimiento (300 millones de pesos - 2.000 millones de pesos): enfoque en optimización del flujo de caja, financiamiento para escalar, digitalización y habilidades de negociación.
    • Empresarias en expansión (2.000 millones de pesos - 10.000 millones de pesos): herramientas para atracción de talento, transformación digital, acceso a nuevos mercados y alianzas estratégicas.
    • Empresarias consolidadas (10.000 millones de pesos - 20.000 millones de pesos): espacios de alto nivel en innovación, gobierno corporativo y la oportunidad de actuar como mentoras de la red.
  • Enfoque en valor compartido y respaldo de largo plazo: para que una iniciativa con enfoque de género perdure, debe estar respaldada por un modelo de sostenibilidad donde el crecimiento de la entidad bancaria vaya de la mano con el éxito de sus clientas. Al integrarse a la estrategia Larga Vida a las PYMES, la Comunidad unifica las soluciones financieras (crédito, nómina, transaccionalidad) con acompañamiento no financiero (formación, visibilidad y mentoría), consolidando al Banco de Bogotá como un aliado estratégico en cada etapa del camino.

Cerrar estas brechas no es solo una acción de equidad, sino una decisión estratégica de negocio. Por ello, el Banco se ha fijado la meta de que entre el 35 y el 40% de su cartera PYME esté liderada por mujeres en los próximos cinco años.

La creación de este tipo de comunidades es el vehículo central para alcanzar este propósito. Al combinar soluciones financieras con un ecosistema de aprendizaje, mentoría y conexiones comerciales, el Banco de Bogotá reafirma su compromiso de acompañar a las empresarias para que sigan transformando el tejido económico del país y demostrando que, cuando las mujeres crecen, las empresas perduran y la economía prospera.

*Contenido elaborado con apoyo de Banco de Bogotá