La presencia de una empresa minera suele medirse por las toneladas que extrae, las regalías que genera o el aporte que hace a la economía. Sin embargo, en los territorios donde desarrolla su actividad su papel trasciende el negocio y contribuye a cerrar brechas sociales, fortalecer el empleo y crear oportunidades que permanezcan más allá del ciclo productivo.

En el corredor minero del centro del Cesar, uno de los indicadores que suele citarse para medir esta transformación es la reducción de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). De acuerdo con cifras del DANE, este indicador pasó del 69 % en 1993 al 20 % para el 2023, una transformación importante que ha sido posible, en parte, por el respaldo de Drummond.

La compañía, con presencia en los departamentos de Cesar y Magdalena, destinó en el último año más de 146.000 millones de pesos a programas sociales enfocados en educación, empleabilidad, fortalecimiento de emprendimientos y desarrollo comunitario. Además, actualmente genera 10.508 empleos directos y cerca de 48.000 indirectos, cifras que la consolidan como uno de los principales dinamizadores del mercado laboral en esta zona del Caribe colombiano.

La sostenibilidad como parte de la operación

El impacto de Drummond también se refleja en los proyectos de economía circular y gestión de residuos. Uno de ellos es la planta operada por Duramos S.A.S., dedicada al procesamiento de llantas utilizadas por maquinaria minera. El caucho y el acero recuperados son aprovechados posteriormente en obras de infraestructura y otros usos industriales como pavimentación de vías y construcción de superficies deportivas.

A esto se suma la implementación de programas de gestión integral de residuos que buscan aumentar el aprovechamiento de materiales reciclables generados durante la operación.

El Parque Solar Cañahuate I tiene una capacidad instalada de 65 MWp y más de 112.000 paneles solares. Foto: Drummond - API

Asimismo, la empresa trabaja para alcanzar la carbono neutralidad en 2050 mediante una estrategia basada en eficiencia operativa, incorporación de energías renovables y mecanismos de compensación ambiental. Uno de los proyectos más representativos es el Parque Solar Cañahuate I, que tiene una capacidad instalada de 65 MWp y más de 112.000 paneles solares. A través de esta infraestructura, Drummond suministra cerca del 33 % de la demanda energética de la operación minera.

Educación como apuesta de largo plazo

La inversión social de la compañía también ha tenido un énfasis importante en educación. Al cierre de 2025, Drummond participó en la construcción, adecuación o mejoramiento de 1.252 aulas de clase, beneficiando a más de 72.000 estudiantes de municipios del Cesar y Magdalena.

En educación superior, 385 jóvenes provenientes de instituciones públicas han recibido becas universitarias a través de programas impulsados por la compañía, incluidos aquellos relacionados con procesos de reasentamiento y planes de manejo socioeconómico.

La estrategia también contempla iniciativas para fortalecer la calidad educativa mediante programas orientados al desarrollo de competencias en lectura, matemáticas, bilingüismo y tecnologías de la información, dirigidos tanto a estudiantes como a docentes.

Gestión ambiental

La discusión sobre el impacto ambiental de la minería continúa siendo uno de los temas centrales del sector. Un análisis reciente del Monitor de Desarrollo Territorial, titulado Carbón y Deforestación en los Territorios, concluyó que no hay evidencia de una relación entre la minería de carbón y mayores niveles de deforestación en Colombia.

Un informe sostiene que los procesos de pérdida de bosque identificados en algunos municipios carboníferos se concentran principalmente en zonas de la Serranía del Perijá y están asociados a factores como la expansión de la frontera agrícola y procesos de colonización, más que a las operaciones mineras desarrolladas en el valle. Foto: Drummond - API

El estudio, desarrollado por Jaime Arteaga & Asociados en alianza con instituciones académicas, señala que los municipios donde se concentra la producción carbonífera del norte del país conservaron, en promedio, una mayor cobertura boscosa que otros territorios con características similares.

Según el informe, los municipios productores de carbón aportaron el 0,9 % de la deforestación registrada en Colombia durante 2025. Asimismo, sostiene que los procesos de pérdida de bosque identificados en algunos municipios carboníferos se concentran principalmente en zonas de la Serranía del Perijá y están asociados a factores como la expansión de la frontera agrícola y procesos de colonización, más que a las operaciones mineras desarrolladas en el valle.

Frente a estos resultados, el presidente de Drummond Ltd., José Miguel Linares, afirma que el análisis “confirma, con información verificable y un enfoque técnico, que la minería de carbón que desarrollamos en el Cesar no es un motor de la deforestación”. Agrega que la compañía continuará desarrollando una operación enfocada en la gestión ambiental, el cumplimiento de la normativa y la protección de los recursos naturales.

Mientras la transición energética redefine el futuro del sector, el debate sobre la minería también incorpora preguntas que trascienden la producción. El impacto sobre el desarrollo local, la generación de oportunidades y la sostenibilidad de los territorios se consolidan como variables cada vez más relevantes para evaluar el papel que desempeñan estas empresas en las regiones donde operan.

*Contenido elaborado con apoyo de Drummond