Durante décadas, buena parte de la operación de las empresas de servicios temporales y tercerizados dependió de procesos presenciales, hojas de vida y grandes bases de datos. María Alejandra Tarazona, CEO de Osya, compañía de origen santandereano que presta servicios de administración de recursos humanos, tercerización, limpieza y mantenimiento creció viendo esas dinámicas del negocio que sus padres crearon en 1977.
Su mamá comenzó el emprendimiento y su papá, contador y financiero, aportó su experiencia en gestión. Tarazona estudió Derecho, pasó por diferentes áreas de la organización y terminó asumiendo la dirección de la empresa.
Su llegada al liderazgo coincidió con un momento que impulsó una transformación que ya consideraba necesaria: la pandemia. La prioridad de la nueva líder en ese 2020 no fue diseñar una transformación digital de largo plazo, sino encontrar soluciones que permitieran mantener la operación.
Con el tiempo, esa respuesta de emergencia se ha transformado en una estrategia para hacer más ágil la relación entre las empresas y el talento.
Una de las apuestas más visibles es Mi Trabajo, una plataforma que nació de una necesidad concreta: contar con bases propias y actualizadas de trabajadores, especialmente para perfiles operativos. Tarazona explica que este tipo de talento es la materia prima del negocio y que durante años las empresas dependieron de plataformas externas para encontrar candidatos. “El petróleo de nuestro negocio son las bases de datos del personal operativo”, afirma.
La plataforma permite a las empresas acceder a candidatos que ya han manifestado interés en determinadas vacantes. La promesa de Osya para este servicio es entregar una base de candidatos activos para ser contactados en cuatro horas. El proceso incorpora además herramientas de perfilamiento y pruebas, de manera que se pueda avanzar más rápido en la selección. La compañía también acompaña al cliente en el uso de la plataforma para verificar que los candidatos sean contactados y que el proceso avance.
La tecnología, sin embargo, no pretende sustituir el componente humano. Esa idea atraviesa también la estrategia de reclutamiento: aunque Mi Trabajo busca acelerar los procesos en las principales ciudades, Osya mantiene mecanismos presenciales para llegar a poblaciones donde las herramientas digitales todavía no son suficientes.
Del trabajador temporal a un ecosistema de servicios
La oferta de Osya, un grupo que reúne once empresas y más de 8.000 colaboradores, incluye reclutamiento y selección de personal operativo, tercerización de procesos como liquidación de nómina, limpieza y mantenimiento y servicios relacionados con salud ocupacional, entre otros. La propia compañía describe su estrategia como una combinación de innovación, transformación y tecnología aplicada a la gestión del talento.
Una de esas líneas es Aseo Servicios, dedicada a limpieza, cafetería, jardinería, desinfección y mantenimiento en diferentes tipos de espacios, entre ellos oficinas, centros comerciales, instituciones educativas, establecimientos de salud e industria.
Aquí la tecnología está entrando de otra manera. Osya está incorporando máquinas y robots a determinadas operaciones para combinar el trabajo de las personas con herramientas que pueden asumir tareas repetitivas.
Tarazona pone como ejemplo la limpieza nocturna en centros comerciales. Un robot puede barrer y trapear durante varias horas y asumir una parte de las tareas que anteriormente realizaban trabajadores durante ese turno. La intención, explica, no es eliminar el trabajo humano, sino permitir que los colaboradores concentren sus esfuerzos en supervisar y garantizar la calidad del servicio.
Hay además una razón relacionada con el bienestar laboral. Las labores de limpieza son repetitivas y pueden generar riesgos para quienes las realizan. Incorporar maquinaria en algunas tareas permite reducir parte de esa carga física.
“No enviamos un operario a hacer una limpieza, sino que prestamos un servicio”, explica Tarazona. En ese modelo, la combinación entre personas y tecnología permite ajustar la operación a las necesidades específicas de cada cliente.
Tecnología sumada a la capacitación
La transformación del negocio ha puesto sobre la mesa otro desafío: conseguir trabajadores para determinados oficios operativos.
Tarazona señala que todavía existe una demanda importante por perfiles como soldadores, jardineros y operarios de limpieza; pero encontrar personas con esas competencias es cada vez más difícil. Por eso, la compañía ha comenzado a desarrollar escuelas de formación, particularmente en áreas relacionadas con limpieza y jardinería en Bucaramanga.
La apuesta tiene una característica adicional: que la formación esté vinculada con una oportunidad laboral. “La tecnología puede acelerar la conexión entre una empresa y una persona, pero el conocimiento de un oficio, la formación y la relación con las comunidades siguen dependiendo de las personas”, explica.
Y ese parece ser el reto que hoy enfrenta una empresa que nació hace casi cinco décadas conectando talento con empresas: conservar el conocimiento acumulado de esa operación mientras encuentra nuevas formas de hacerlo más rápido, más eficiente y con herramientas digitales.