Lina Lasso es la fundadora de Amani, un espacio de coaching existencial laboral que se basa en la logoterapia, una corriente terapéutica creada por el psiquiatra austriaco Viktor Frankl. Aunque Lasso se graduó como ingeniera industrial, después de una experiencia familiar se enamoró del autoconocimiento y supo que quería dedicar su vida a ayudar a otros a reconectar con los valores que sostiene el trabajo que ejercen.

Actualmente, Lasso cuenta con dos opciones para que los equipos de trabajo desarrollen su máximo potencial: el ‘Taller Re Conectar’, que permite a las personas conectarse con su cuerpo mediante ejercicios de atención plena, identificar aquellos aspectos que sabotean su camino y reflexionar sobre su presente laboral. El objetivo de este espacio es potenciar la manera en la que se tienen conversaciones.

El segundo es ‘El poder de preguntar’, un espacio que busca potenciar la manera en que los participantes conversan con sus clientes y con las personas en general, a través de preguntas poderosas que fomentan conversaciones más conscientes y efectivas.

¿Cómo nace este proyecto?

Lina Lasso (L.L.): El concepto de Amani nace hace un año exactamente y se origina porque evidencié que los seres humanos estamos acostumbrados a estrellarnos con la crisis para enfrentarla. Así mismo, este proyecto busca ser preventivo para ayudar a no llegar a esa crisis y llenar de nuevo la vida de sentido.

Yo estaba estudiando coaching existencial, pero pierdo mi trabajo y este hecho me hizo pensar: ¿Cómo aplico esto que estoy aprendiendo a mi vida? Entendí que lo valioso para mí no era seguir buscando otro empleo, sino trabajar para otros y acompañarlos, también comprendí que el coaching era lo que quería hacer y decidí dar este salto de fe y estar trabajando por mi sueño y por Amani.

¿De dónde viene la idea de los talleres?

L.L.: Siento que una de las dificultades de las organizaciones es comunicarnos. Estamos viviendo una era de muchos cambios tecnológicos y de inteligencia artificial, pero se nos ha olvidado la base del ser humano: conectar, comunicar y conversar. Estos talleres nacen desde ese lugar. La tecnología va a seguir avanzando y nos va a seguir fortaleciendo, pero ¿cómo hacemos que nuestras relaciones crezcan, se fortalezcan y que al final como personas sigamos en conexión?

De ahí nacen estos talleres, también porque he sido testigo de cómo en las organizaciones las personas se van desconectando de su trabajo, no tanto por la empresa en sí misma ni lo que hacen, sino por lo que pasa en el entorno: su jefe, cómo se comunican con sus compañeros, las relaciones interpersonales y creo que estos talleres son un granito de arena para aportar a que esos vínculos sean más sólidos y al final las personas se sientan más plenas en su trabajo.

Lina Lasso, fundadora de Amani, un espacio de coaching existencial. Foto: Suministrada Lina Lasso

¿En qué consiste la logoterapia?

L.L.: La logoterapia es una corriente terapéutica que creó un neurólogo y psiquiatra llamado Víctor Frankl, su trabajo más famoso es un libro llamado El hombre en busca de sentido. El planteamiento de esta corriente es que si nosotros tenemos claro el sentido de nuestra vida, podremos soportar cualquier cómo.

El sentido de la vida no es esa última meta que a veces perseguimos los seres humanos, está compuesto por microsentidos y situaciones cotidianas que nos permiten conectarnos con lo que es realmente valioso para nosotros y nos hace sentir plenos y felices, la suma de estos elementos es lo que construye nuestro sentido de la vida.

Uno de los factores importantes en sus talleres es la vulnerabilidad, ¿por qué?

L.L.: La vulnerabilidad es la pieza fundamental para tener relaciones interpersonales poderosas, sin vulnerabilidad no podemos realmente construir una relación con ninguna persona, desde nuestro jefe hasta nuestra relación de pareja e incluso con nuestros hijos. La vulnerabilidad nos da el poder de quitarnos la capa de tener que ser fuertes ante el mundo y nos permite ser más honestos y transparentes con lo que está pasando en nuestro interior para que el otro de una manera empática abrace ese dolor, incomodidad, insatisfacción que tenemos y nos ayude a trascenderla.

¿Cómo se dio cuenta de la importancia de la vulnerabilidad?

L.L.: A los 17 años asistí por primera vez a donde el psicólogo por un tema familiar que, sin lugar a dudas, transformó conceptos fundamentales en mí: la familia, la pareja, el amor y los padres. Una de las cosas que aprendí en ese proceso terapéutico fue que si yo no lograba ser vulnerable, primero con mi psicóloga, pero también con mi entorno y con mi familia, no iba a lograr trascender el dolor que tenía.

Ese dolor se estaba transformando en rabia y me llevó a situaciones como tener ataques de pánico, no saber manejar mis emociones y desbordarme fácilmente. Entonces, desde la psicología entendí que la vulnerabilidad era el camino para abrirme al mundo, contar por lo que estaba pasando y que el mundo también me abrazara.

¿De qué manera es posible movilizar la incomodidad hacia la claridad y dirección?

L.L.: La incomodidad proviene de una sensación donde nosotros como seres humanos creemos que deberíamos estar en otro lugar, sentimos que no estamos en el lugar correcto y lo primero que tenemos que preguntarnos es: ¿Qué es importante y valioso para mí? Y luego: ¿En dónde quiero estar?

Siento que cuando los seres humanos abordamos nuestras crisis laborales lo hacemos desde el lugar dónde quiero estar, cuál es el siguiente cargo que quiero perseguir, la siguiente empresa en la que sueño trabajar. Pero se nos olvida una primera pregunta: ¿Qué es valioso para mí en un entorno laboral?

Amani no trabaja desde la empleabilidad o buscando el nuevo lugar que se quiere perseguir, sino que identifica los valores, lo valioso de cada persona y con eso se descubre un esquema de cosas que se quieren tener en el entorno laboral. Pasa que muchas veces ya se tienen. Entonces estoy en un trabajo en donde me siento pleno, pero me he ido desconectando por situaciones que me obligan a estar fuera de lo que es valioso para mí.

Amani trabaja en ese lugar ayudando a identificar lo valioso, puede ser en el trabajo en el que se está o en otro lugar.

Uno de sus enfoques es la importancia de la pregunta correcta, ¿a qué se refiere?

L.L.: Estamos acostumbrados a la respuesta correcta y lo que realmente necesitamos es hacer buenas preguntas. Cuando nos paramos en el mundo de la respuesta es porque creemos que el mundo ya es de una forma y lo vemos con nuestros lentes, nuestros juicios, creencias y pensamientos. Pero se nos olvida que otra persona es un mundo completamente diferente porque creció de manera distinta y tiene unas bases diferentes. A lo que tenemos que enfrentarnos no es a buscar las respuestas en esa persona, sino hacer las preguntas correctas para poder situarnos en su mundo, entender cómo funciona y sobre eso, ir encontrando las respuestas.

Creo que las preguntas son la base de cualquier conversación poderosa y cuando aprendemos a preguntar de la manera correcta, podemos hacer que las conversaciones sean mucho más nutritivas y fluyan mejor.

En tus talleres se enfoca en la sensorialidad, ¿por qué?

L.L.: Nosotros solamente logramos estar en el momento presente con nuestros sentidos. El resto del tiempo estamos o en el futuro o en el pasado. Es como funciona nuestra mente y la manera de traernos al presente es a través de nuestros cinco sentidos. Lo que intento incorporar muchísimo en los talleres es cómo la sensorialidad primero me permite conectar, hacerlos sentir, recordar emociones y con eso ya los sitúo en el lugar emocional que necesito para el taller y me permite mantenerlos concentrados. Cuando los talleres son muy técnicos y teóricos pierden a la persona y hacen que piense en cosas del pasado o del futuro. Lo sensorial nos ayuda a estar presentes y esa es mi intención.

¿Cómo salen las personas de los talleres? ¿Hay algún testimonio que recuerde en particular?

L.L.: Recuerdo una persona que llegó a mis espacios de acompañamiento en coaching que sentía que no tenía claro cuál era la meta que quería perseguir a nivel laboral. Me decía: “Yo siento que he perseguido muchos caminos, pero siempre me estoy cuestionando si estoy en el camino correcto”. Hicimos todo un acompañamiento en coaching y al final fue hermoso primero descubrir que la persona estaba en el lugar en donde sentía que estaba lo valioso. Segundo, que lo valioso ya estaba en él y simplemente tenía que concentrarse en traerlo a su día a día, recordar por qué es importante para él viajar, investigar, conectar con sus alumnos.

Fue un proceso de transformación muy bonito porque fue una persona que dejó de perseguir el “tengo que buscar un nuevo trabajo para sentirme pleno” a decir “estoy muy pleno en donde estoy.” Se dio cuenta de que se sentía conectado con lo que estaba haciendo, también notó que hay cosas que lo desconectaban y que tenía que buscar la forma de automatizarlas u optimizarlas, pero había otras que lo hacían sentir completamente conectado. Ese es mi caso favorito.

Para quienes estén interesados en agendar un taller con Amani o conocer más sobre las experiencias lideradas por Lina Lasso, pueden comunicarse al correo lina@somosamani.com o al número 316 872 6670. También encontrarán más información en somosamani.com.

*Contenido elaborado con el apoyo de Lina Lasso