Reducir los daños que puede ocasionar un mal hábito como el tabaquismo es posible gracias a los avances científicos y tecnológicos. Paremos acá. Algo importante antes de que continúen leyendo: las alternativas de menor riesgo son únicamente para adultos fumadores, NO para personas que nunca han fumado y tampoco para menores y mujeres en estado de embarazo. Ahora que estamos con quienes realmente pueden tener un interés en estas opciones, continuemos.

Lo básico: estas alternativas evitan la combustión. ¿Por qué esto es importante? Básicamente porque se ha comprobado que es en el humo del cigarrillo, resultado de la combustión, en donde se encuentran más de 6.000 químicos nocivos o potencialmente nocivos para la salud. Así las cosas, si no hay combustión, no desaparece el riesgo, pero sí se disminuye. Por esto, para el fumador adulto resulta siendo una opción que seguir con el cigarrillo y para el no fumador, no es una opción adecuada.

No hay una explicación racional de por qué la gente decide fumar a pesar de conocer los riesgos y consecuencias de este hábito. O bueno, quizás sí existen: libertades individuales, derecho a tomar decisiones, consumo de una sustancia adictiva, etc. Sin embargo, para estas personas hay alternativas que se entienden desde un concepto mucho más amplio: reducción de riesgo y daño. Esto consiste básicamente en reducir los efectos negativos de un comportamiento potencialmente dañino.

No hay una explicación racional de por qué la gente decide fumar a pesar de conocer los riesgos y consecuencias de este hábito. | Foto: iStock

No quiero confundirte. ¿Qué es exactamente? El ejemplo más sencillo para entender la reducción de daños es cuando nos exponemos al sol. A pesar de que muchas personas disfrutan asolearse en la playa o junto a una piscina, es una actividad riesgosa para la piel. Por esto, los especialistas suelen decirnos: siempre use protector solar, trate de no estar continuamente expuesto al sol por largos periodos de tiempo e incluso, evite algunos horarios en los que el sol puede ser particularmente fuerte. ¿Todas estas recomendaciones eliminan los riesgos de exponerse al sol? No, pero sí los reducen. Esto es reducción de riesgo y daños.

Algo similar sucede con el consumo de nicotina y/o tabaco. Por supuesto la mejor opción es nunca empezar a fumar, o para quienes ya lo hacen, dejarlo por completo. Pero como hay quienes continúan con este hábito, existen alternativas que evitan la combustión y el humo -productos de calentamiento de tabaco, cigarrillos electrónicos, sprays, parches y el ampliamente reconocido en Europa, snus-.

¿Qué dicen los expertos? Según el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE, por sus siglas en inglés), es el humo producido por la combustión el que contiene los altos niveles de sustancias químicas nocivas y potencialmente dañinas asociadas a las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Al eliminar la combustión, y por tanto el humo, las alternativas científicamente probadas pueden reducir los niveles medios de sustancias químicas nocivas en comparación con los cigarrillos.

Esto, sin embargo, no significa que estén libres de riesgo porque, además, contienen nicotina, que es adictiva. Pero sí son una alternativa menos perjudicial para los adultos que de otro modo seguirían fumando.

¿Y entonces cuál es papel de la nicotina? Karl Fagerström, sicólogo clínico y experto en tabaquismo lo explica perfectamente: “se sigue asociando la nicotina a todas las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, cuando la realidad es otra: en la combustión del tabaco se producen miles de sustancias químicas, de las que más de un centenar son dañinas para la salud. Ahí es donde está el peligro, en la combustión. Si el tabaco no se quema, el problema se reduce considerablemente”. La nicotina es adictiva y no está libre de riesgo, pero no es la causa principal de las enfermedades asociadas al tabaquismo.

*Contenido elaborado con apoyo de Philip Morris