Lo que comenzó hace más de cinco décadas como una institución creada para salvar la vida de niños con enfermedades cardiovasculares es hoy uno de los hospitales universitarios de alta complejidad más importantes de Colombia, así como un referente regional en cardiología, trasplantes e innovación clínica. Sin embargo, su mayor transformación no ocurrió en la infraestructura ni en la incorporación de nuevas especialidades, sino en la forma de entender la medicina.
“La evolución nunca implicó abandonar nuestro origen. Significó ampliar nuestra capacidad para cumplir mejor la misión con la que nacimos”, afirmó Juan Gabriel Cendales Rey, director ejecutivo de LaCardio. Esa idea resume una estrategia poco común: crecer sin perder identidad.
Mientras muchas organizaciones desarrollan capacidades alrededor de los servicios que ofrecen, LaCardio decidió hacerlo basada en las necesidades futuras de los pacientes. Esa visión permitió integrar nuevas especialidades, fortalecer la atención de adultos, consolidar uno de los principales programas de trasplantes del país y construir un modelo donde la investigación, la educación y la innovación sean parte del mismo sistema clínico. En este modelo, la excelencia dejó de depender del talento individual para convertirse en una disciplina organizacional. El mejor ejemplo es el “Heart Team”, un esquema en el que especialistas de distintas disciplinas analizan cada caso antes de definir el tratamiento, privilegiando la evidencia y las decisiones multidisciplinarias.
La misma lógica orienta la innovación. La inteligencia artificial, la analítica avanzada, los gemelos digitales y la simulación clínica solo tienen valor cuando mejoran desenlaces, reducen riesgos o permiten decisiones más precisas.
“No innovamos para exhibir tecnología, sino para resolver problemas clínicos concretos”, resumió Cendales. Durante 2025, LaCardio realizó más de 146.000 consultas ambulatorias, atendió cerca de 100.000 urgencias, efectuó más de 8.000 procedimientos quirúrgicos y desarrolló alrededor de 179.000 estudios diagnósticos. Además, realizó 266 trasplantes de órgano sólido, cerca del 20 por ciento de los efectuados en Colombia y aproximadamente la mitad de los realizados en Bogotá. Ese mismo año alcanzó otro hito con el primer autotrasplante de hígado realizado en el país.
Para Cendales, las cifras son consecuencia, no propósito. El verdadero diferencial está en haber construido una organización que aprende de manera permanente: la investigación fortalece la práctica clínica, la atención genera conocimiento y la universidad forma el talento que fortalece el hospital.
Cada mes, LaCardio recibe alrededor de 550 estudiantes de pregrado y posgrado, convencidos de que la sostenibilidad del sistema de salud depende tanto de formar especialistas como de producir conocimiento.
“Transformarse sin perder confianza significa avanzar sin renunciar a los principios que hacen legítima una organización. La reputación no se construye con campañas ni con reconocimientos, sino con miles de decisiones consistentes tomadas todos los días”, concluyó Cendales. Los reconocimientos, escalafones, acreditaciones y el liderazgo clínico son la validación de una estrategia que entiende que, en salud, crecer solo tiene sentido cuando amplía la capacidad de cuidar mejor la vida.
*Contenido elaborado con apoyo de LaCardio