En Colombia, cientos de familias homoparentales emprenden cada año el camino hacia la parentalidad, un proceso que suele estar acompañado de obstáculos legales, económicos y sociales. Frente a ese escenario, Agost+ se ha consolidado como un aliado para quienes buscan alternativas de reproducción asistida desde un acompañamiento estructurado.

Según Yanca Miranda, directora Financiera de Agost+, pese a las sentencias de la Corte Constitucional que han ampliado las garantías para familias diversas, los procedimientos reproductivos continúan siendo dispares según el tipo de pareja. “Aún existe una distancia entre lo que la ley garantiza y lo que ocurre en la práctica cuando una pareja homoparental busca ser familia”, señala Miranda.

En el caso de parejas conformadas por dos mujeres, las opciones suelen incluir inseminación o fertilización in vitro. Para parejas de dos hombres, la ruta implica la subrogación uterina, una práctica permitida en Colombia bajo la Sentencia 968 de 2009, que establece la participación de una gestante de manera altruista. “La subrogación avanza en un terreno legal que todavía necesita mayor claridad, por eso es crucial brindar acompañamiento especializado”, añade la directora.

Ante esta realidad, Agost+ ha desarrollado protocolos que articulan asesoría médica, jurídica y psicológica. La inexistencia de una regulación específica hace que muchos acuerdos de subrogación se construyan únicamente sobre la confianza entre las partes, lo que puede derivar en interpretaciones o vacíos contractuales. Para la organización, el rol de los equipos multidisciplinarios es ofrecer seguridad, orientación y trazabilidad. “Nuestro propósito consiste en reducir la incertidumbre jurídica y ofrecer un camino claro, responsable y acompañado para las familias que eligen la subrogación”, afirma.

En el componente financiero, Agost+ ha diseñado alternativas que buscan reducir los costos como principal barrera de acceso. Los programas incluyen planes de financiamiento, alianzas con entidades del sector y opciones personalizadas. “La posibilidad de formar una familia no debe depender de la capacidad económica; nuestro rol es ampliar oportunidades y facilitar caminos”, indica Miranda.

El modelo se complementa con un enfoque de atención libre de prejuicios, formación continua en diversidad para todo el equipo y procesos que integran evaluación de fertilidad, apoyo psicológico, asesoría en filiación homoparental, planes de pago ajustados y acompañamiento posterior al nacimiento. La estrategia responde a la necesidad de abordar la parentalidad desde sus dimensiones médicas, emocionales y sociales.

Para Agost+, cada caso refleja los retos que enfrentan las familias diversas y también las transformaciones que vive el país. “Cada familia que acompañamos es un recordatorio de que el amor no tiene una única forma y que acompañarlo de manera responsable puede cambiar vidas”, expresa Miranda.

En un contexto de disminución sostenida de nacimientos, según cifras del Dane, y de una infertilidad que afecta a una de cada seis personas, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las unidades de reproducción asistida adquieren un papel relevante. Agost+ participa en debates sobre políticas públicas, adelanta alianzas técnicas y desarrolla iniciativas de investigación dirigidas a mejorar el acceso y ampliar las posibilidades reproductivas para todas las familias.

“Para nosotros, cada caso es más que un procedimiento: es una historia que merece acompañamiento integral, respeto y un camino seguro hacia la parentalidad”, concluye.

Agost+ proyecta continuar fortaleciendo un modelo de atención donde cualquier familia, sin importar su estructura, pueda iniciar su proceso con respaldo técnico, acompañamiento emocional y claridad jurídica, con la certeza de que su proyecto de vida es legítimo y posible.