En una planta donde la temperatura puede definir la calidad de la carne, el control térmico es una parte esencial del proceso productivo. Para Frigoríficos BLE, la ampliación de su operación implicaba atender nuevas necesidades de refrigeración sin detener las actividades que ya se desarrollaban en la planta. El proyecto, desarrollado junto a GreenYellow Colombia, respondió a ese desafío con una solución que incorpora 1.200 metros cuadrados de nuevas áreas refrigeradas y reduce a un 25 por ciento el uso de energía.
El proyecto parte de una necesidad concreta de la compañía dedicada al procesamiento de carne bovina y porcina. A medida que crece la operación, también aumentan las exigencias sobre las condiciones en las que se recibe, procesa, almacena y despacha el producto. En una industria en la que la cadena de frío debe mantenerse bajo control durante distintas etapas, contar con infraestructura suficiente y sistemas de refrigeración confiables resulta determinante para conservar las condiciones del producto y responder a los estándares de los clientes.
La intervención incorporó áreas de oreo, despacho y desposte, además de espacios destinados al sostenimiento de la planta de beneficio. No se trató, entonces, de sumar metros cuadrados de manera aislada, sino de intervenir una parte de la operación que tiene incidencia directa en la forma en que se procesa la carne y se mantiene la temperatura durante etapas críticas.
“Para nosotros era fundamental seguir elevando los estándares de nuestra operación y garantizar un mayor control de la temperatura durante una etapa crítica del proceso. Este proyecto nos permite contar con espacios adecuados para el manejo de nuestros productos, fortalecer nuestra cadena de frío y responder a las exigencias de calidad de nuestros clientes, mientras ampliamos nuestra capacidad para seguir creciendo”, afirmó Juan Pablo Uribe, gerente general de Frigoríficos BLE.
La operación no se detiene
El desafío estaba en ampliar esa capacidad sin detener la operación existente. En una planta industrial, una obra de esta magnitud no puede plantearse como si el lugar estuviera vacío. Los procesos deben continuar, los productos deben seguir moviéndose y las condiciones de refrigeración no pueden quedar supeditadas a los tiempos de una construcción. Esa fue una de las principales dificultades que enfrentó GreenYellow durante la ejecución del proyecto.
La multinacional francesa estuvo a cargo del diseño, la ingeniería y la construcción y, además, asumió el ciento por ciento de la inversión. También tendrá bajo su responsabilidad la operación y el mantenimiento de la infraestructura durante la vigencia del proyecto. Para Frigoríficos BLE, el modelo permite avanzar en una modernización que no exige destinar de entrada el capital necesario para construir la solución.
Desde el punto de vista técnico, los nuevos espacios cuentan con 189 TR de capacidad en un sistema recirculado y 84,1 TR en un sistema DX. En términos sencillos, se trata de dos configuraciones utilizadas para producir y distribuir el frío requerido por las diferentes áreas de la planta. La capacidad instalada permite atender las necesidades térmicas de los nuevos espacios y hacerlo bajo un esquema diseñado específicamente para las condiciones de operación del frigorífico.
Pero el dato que concentra buena parte de la atención del proyecto está en la energía. La nueva infraestructura proyecta un ahorro de 863 megavatios hora al año, equivalente al 25 por ciento del consumo energético, según las estimaciones del proyecto. A esto se suma una reducción calculada de aproximadamente 544,46 toneladas de CO₂.
Para entender la dimensión de la intervención hay que mirar el papel que desempeña la refrigeración dentro de una planta de alimentos. Mantener temperaturas controladas requiere equipos que operan de manera continua y que, por las características del proceso industrial, pueden representar una parte importante de la demanda energética. Hacer más eficiente este sistema no significa únicamente reducir una factura: también puede permitir que una empresa opere con una infraestructura más adecuada para sus necesidades de producción.
Pilar Yepes, gerente general y comercial de GreenYellow Colombia, detalla esa relación entre energía y productividad. “Cuando hablamos de eficiencia energética en la industria de alimentos, hablamos también de productividad, competitividad y de la capacidad del país para fortalecer una cadena esencial para el abastecimiento de la canasta familiar. Nuestro papel es acompañar a compañías como Frigoríficos BLE para que puedan crecer con infraestructura más eficiente, confiable y preparada para responder a las exigencias de una industria que tiene un impacto directo en el desarrollo económico y la seguridad alimentaria de Colombia”, explicó Yepes.
Eficiencia energética
En el caso de BLE, la refrigeración forma parte de una transformación que viene de tiempo atrás. La compañía ya contaba con carports solares desarrollados junto con GreenYellow, utilizados para abastecer con energía limpia parte de su producción de carne. La nueva intervención lleva esa relación hacia otro punto de la operación: no solamente generar energía de una fuente renovable, sino reducir la cantidad de energía necesaria para desarrollar uno de los procesos fundamentales de la planta.
La diferencia es importante. Mientras los sistemas solares actúan sobre la generación de energía, una infraestructura de refrigeración eficiente busca actuar sobre el consumo. Ambas soluciones pueden integrarse dentro de una misma estrategia empresarial, especialmente en industrias donde el costo energético y la continuidad de los procesos tienen un peso considerable.
Para llegar a ese resultado, sin embargo, había que resolver primero el problema más difícil: construir sin detener la operación. Damaris Franco, directora de Eficiencia Energética de GreenYellow Colombia, estuvo involucrada en ese componente del proyecto y describe la intervención como un reto de ingeniería y coordinación.
“Desde la ingeniería enfrentamos un reto de alta complejidad, diseñar, construir e integrar una nueva infraestructura de refrigeración mientras Frigoríficos BLE mantenía su operación diaria. Esto exigió una planeación rigurosa, coordinación permanente y una ejecución por etapas para intervenir la infraestructura existente sin comprometer la continuidad de sus procesos. El resultado es una solución hecha a la medida de la operación, que fortalece la cadena de frío, amplía su capacidad y proyecta una reducción del 25 por ciento en el consumo energético”, explicó Franco.
La ejecución por etapas permitió que la obra conviviera con la actividad cotidiana de la planta. Ese aspecto es relevante porque una modernización industrial no ocurre necesariamente en un momento de pausa. En sectores como el de alimentos, donde la producción tiene que responder a una demanda permanente, las soluciones deben adaptarse a la operación y no al contrario.
Los nuevos 1.200 metros cuadrados refrigerados están destinados a las operaciones relacionadas con bovinos y porcinos, y permiten ampliar el espacio disponible para procesos que requieren condiciones térmicas controladas. Las áreas de oreo, por ejemplo, hacen parte del manejo posterior al beneficio; el despacho exige mantener las condiciones adecuadas antes de que el producto salga de la planta; y el desposte requiere igualmente un entorno controlado. La infraestructura conecta esas necesidades dentro de una misma solución.
El modelo detrás de la modernización
Ese vínculo entre capacidad y eficiencia es el centro del proyecto. Frigoríficos BLE no está incorporando refrigeración eficiente únicamente para consumir menos electricidad, ni está ampliando sus instalaciones para tener más espacio. La apuesta consiste en que ambas cosas ocurran simultáneamente: que una mayor capacidad productiva esté acompañada por una infraestructura capaz de operar con un menor consumo energético.
Para GreenYellow, el proyecto hace parte de un modelo que busca intervenir precisamente ese tipo de necesidades. La compañía, fundada en Francia en 2007, trabaja en proyectos de eficiencia energética, generación solar fotovoltaica descentralizada, almacenamiento y movilidad eléctrica. Su propuesta incluye financiar, construir y operar las soluciones, además de realizar los estudios y la ingeniería, de manera que la empresa cliente pueda modernizar su infraestructura sin concentrar su capital en una inversión inicial.
En Colombia, la compañía reporta 453 proyectos de eficiencia energética, con un ahorro energético anual de 860 GWh y 350.000 toneladas de CO₂ equivalente evitadas. En generación solar suma 153,8 MWp instalados en 68 proyectos y otros 40,6 MWp en construcción. A escala global, GreenYellow señala que sus proyectos evitaron cerca de 546.000 toneladas de CO₂ equivalente durante 2024.
Para Frigoríficos BLE, el resultado se mide ahora en infraestructura que ya forma parte de su operación y que deberá responder a las necesidades de crecimiento de la compañía. Para GreenYellow, el proyecto pone a prueba una fórmula que combina inversión, ingeniería, construcción y gestión de la infraestructura energética. En medio están los procesos de una planta que no podía detenerse y una cadena de frío que debía seguir funcionando mientras cambiaba la manera de producir el frío que necesita.
*Contenido elaborado con el apoyo de GreenYellow Colombia