Aunque la llegada de las plataformas digitales y los modelos de inteligencia artificial transformó la forma de aprender nuevos idiomas, facilitando el acceso a los contenidos y la gestión del tiempo, la interacción humana continúa siendo fundamental. No solo permite corregir errores, sino fortalecer la práctica, resolver dudas, recrear situaciones reales y desarrollar habilidades de socialización.
De esa combinación entre tecnología y acompañamiento humano parte la apuesta educativa de Smart Academia de Idiomas, una institución con 29 años de experiencia y más de 300.000 estudiantes vinculados. La academia comenzó ofreciendo cursos corporativos y personalizados y, con el tiempo, se consolidó como una de las instituciones de idiomas más importantes del país.
“Sergio Bello, Gerente General, fundó la academia ofreciendo cursos de inglés a domicilio. Así, trabajamos con grandes empresas y multinacionales hasta que inauguramos nuestra primera sede en Bogotá en 2005”, recordó Mario Andrés Cetina, Gerente Comercial de Smart.
De la pandemia a la fecha el salto ha sido significativo: Smart pasó de tener 17 sedes educativas a 57, en ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Sincelejo, y regiones como Cundinamarca, Antioquia, Valle del Cauca, Caldas, Santander, Eje Cafetero, Tolima y Meta. A esto se suma un modelo que combina alternativas presenciales, virtuales y flexibles, aprovechadas incluso por estudiantes de países como España, Chile, Perú y Estados Unidos.
Este recorrido también le ha permitido a la institución identificar las principales motivaciones de los jóvenes para iniciar sus estudios y ajustar su propuesta a esas necesidades: “Somos un puente entre los colombianos y sus sueños. Desde Smart queremos que cuando una persona aprenda inglés y francés con nosotros pueda decir: ‘Gracias a Smart logré tener un mejor salario, un mejor puesto o viajar’”.
Metodología en evolución
Desde la pandemia, Smart Academia de Idiomas ha acelerado la incorporación de nuevas herramientas y metodologías. En 2020, por ejemplo, lanzó Smart Online, que cuenta con 5.000 estudiantes activos. Su proceso de aprendizaje es autónomo, pero incluye acompañamiento personalizado y se adapta a los tiempos de cada alumno.
Con la evolución del mercado también llegaron cursos como Smart Flex, que recrea la experiencia presencial en un entorno virtual mediante una plataforma en vivo, con grupos de máximo ocho personas, y Smart Mix, que propone una ruta de aprendizaje combinada.
“Al aprender nuevos idiomas, las personas todavía requieren la presencia de un ser humano que corrija y dé indicaciones. En Smart, por ejemplo, hemos implementado prácticas con inteligencia artificial dentro de todos nuestros cursos, acompañadas permanentemente de un profesor. Todavía hay muchas personas que prefieren aprender de manera presencial”, afirmó Cetina.
La tecnología también está presente en las aulas físicas. Entre las herramientas incorporadas se encuentran pantallas de 60 pulgadas para integrar juegos, series y diálogos que permiten a los estudiantes acercarse a situaciones de interacción con personas de otros países. La academia también cuenta con gafas de realidad virtual que recrean escenarios de la vida real.
Para Cetina, esta combinación ha sido una de las claves para mantenerse en un mercado cada vez más competido: integrar las herramientas tecnológicas con el acompañamiento humano y construir un ecosistema de aprendizaje integral.
Finalmente, a esta propuesta se suman certificaciones de calidad como la ISO 9001 y las NTC 5555 y 5580, además de alianzas para la presentación de exámenes internacionales y el respaldo de Cambridge University Press and Assessment y Michigan Language Assessment.
*Contenido elaborado con el apoyo de Smart Academia de Idiomas.