Durante décadas, la aspiración de miles de familias colombianas estuvo asociada a una meta clara: comprar vivienda propia. Sin embargo, los cambios demográficos, las nuevas dinámicas laborales, el aumento en los precios de los inmuebles y las dificultades para acceder al crédito están transformando las necesidades habitacionales de una nueva generación.

En ese contexto, la vivienda en renta institucional, conocida globalmente como multifamily, comienza a consolidarse como una alternativa que complementa el ecosistema tradicional de vivienda. Se trata de edificios diseñados exclusivamente para arrendamiento, con un único propietario institucional y una operación profesional enfocada en la experiencia de los residentes.

La tendencia no es menor. Según datos analizados por CCLA Group, Colombia registra cerca de siete millones de hogares arrendatarios, mientras que la participación de oferta institucional en este mercado sigue siendo inferior al 1 por ciento, una cifra muy por debajo de economías más desarrolladas como Estados Unidos, donde alcanza el 15 por ciento.

Para Tatiana Caycedo Amado, Vicepresidente de Inversiones de CCLA Group, este fenómeno responde a una transformación estructural de la sociedad. “La conversación sobre vivienda está evolucionando. Hoy las personas buscan soluciones que les permitan adaptarse a distintas etapas de su vida, con mayor flexibilidad, servicios integrados y una experiencia residencial de calidad. La renta institucional surge como una alternativa complementaria dentro de ese ecosistema”.

La ejecutiva explica que el cambio está impulsado, en buena medida, por la composición de los hogares. Cada vez son más frecuentes los hogares unipersonales, las parejas sin hijos, los profesionales que cambian de ciudad por motivos laborales o los jóvenes que priorizan la movilidad sobre la propiedad.

A esto se suma un desafío económico evidente. En Colombia, la relación entre el precio de la vivienda y los ingresos de los hogares alcanza niveles que dificultan el acceso a la compra para amplios segmentos de la población. Según estimaciones citadas por la compañía, el índice precio sobre ingreso en el país se ubica en 18,4 años de ingreso. No obstante, esta métrica contempla únicamente el valor neto de la propiedad; al incluir el costo financiero de una hipoteca tradicional a 20 años, los intereses acumulados podrían duplicar este plazo equivalente en términos de esfuerzo económico. Esta enorme barrera de entrada restringe la compra tradicional y consolida al arrendamiento residencial de largo plazo como la alternativa más eficiente.

“Hablar de vivienda hoy implica reconocer que no todas las personas tienen las mismas necesidades ni los mismos tiempos. La propiedad seguirá siendo una opción relevante, pero también es necesario desarrollar alternativas que respondan a quienes buscan flexibilidad, ubicación estratégica y una experiencia de vivienda más integral”, señala Caycedo.

Una apuesta regional

La experiencia internacional muestra que el multifamily ha logrado consolidarse como una de las clases de activos inmobiliarios más resilientes. Durante las principales crisis económicas de las últimas décadas, este modelo registró una recuperación más rápida y una menor volatilidad frente a otros segmentos del mercado inmobiliario.

Con presencia en México, Chile, Perú y Colombia, CCLA Group se ha convertido en una de las plataformas líderes del sector en América Latina. La compañía administra más de US$1.500 millones en activos, cuenta con cerca de 4.800 unidades en operación, más de 3.100 en desarrollo y 15 edificios actualmente operativos en la región.

Su presencia es especialmente relevante en Colombia, donde ha participado en algunos de los primeros proyectos multifamily institucionales del país y mantiene una estrategia de expansión mediante nuevos desarrollos. Actualmente, la compañía suma más de 2.000 unidades entre operación y desarrollo en el mercado colombiano.

“Colombia reúne varios de los factores que han impulsado el crecimiento de esta industria en otros mercados de América Latina: una creciente población arrendataria, desafíos de asequibilidad y una demanda cada vez más orientada a soluciones habitacionales flexibles”, afirma la directiva.

Los resultados obtenidos por la compañía en la región respaldan esa visión. En sus activos administrados, CCLA reporta niveles de ocupación cercanos al 95 por ciento una vez alcanzan su estabilización, además de tasas de recaudo superiores al 98 por ciento.

Para Caycedo, uno de los principales aportes del modelo es la profesionalización del mercado de arriendos. “La renta institucional ofrece procesos más transparentes, estándares de servicio homogéneos y una administración especializada que beneficia tanto a residentes como a inversionistas”.

Además, explica que este tipo de proyectos incorpora servicios y amenidades que responden a las nuevas expectativas de los usuarios. “Las personas ya no evalúan únicamente el apartamento. También valoran aspectos como la conectividad, la ubicación, los espacios compartidos y la calidad de la experiencia residencial”.

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El futuro de la vivienda será más diverso

El crecimiento del multifamily en América Latina ha sido acelerado. Actualmente existen más de 65.000 unidades terminadas o en desarrollo en la región y una inversión estimada cercana a los US$11.900 millones.

Aunque Colombia todavía se encuentra en una etapa temprana frente a mercados como Chile o México, la evolución de las ciudades y las necesidades de los hogares sugieren un amplio potencial de crecimiento.

“Lo importante es entender que no se trata de reemplazar la vivienda propia, sino de ampliar las opciones disponibles para las personas. Un mercado habitacional más robusto es aquel que ofrece diferentes alternativas para distintos momentos de vida”, concluye Caycedo.

Para CCLA Group, el futuro de la vivienda en la región pasa precisamente por esa diversidad: modelos complementarios capaces de responder a una sociedad cada vez más dinámica, móvil y exigente, donde la flexibilidad comienza a convertirse en un nuevo atributo de valor.