La llegada de los bancos digitales al ecosistema financiero marcó un punto de inflexión para los usuarios, especialmente en su experiencia y en el acceso a una oferta más diversificada. En los últimos años, estas entidades no solo han eliminado costos innecesarios y simplificado los procesos transaccionales, también han impulsado la bancarización de miles de colombianos, ampliando su acceso a productos financieros.
Según cifras de la Superintendencia Financiera, estos bancos atienden a cerca de 16,5 millones de colombianos, ofreciéndoles más y mejores servicios con una apuesta completamente digital que, además, fortalece la competitividad del sector.
Gabriel Santos, presidente ejecutivo de Colombia Fintech, explica que los beneficios siempre han llegado en doble vía. “Los bancos digitales profundizan la competencia en el sistema y los consumidores son los más beneficiados: tienen más libertad para elegir mientras los bancos tienen más incentivos para mejorar la calidad de los servicios”, señaló.
Actores como Lulo Bank, el primer banco ciento por ciento digital de Colombia; Nu Bank, un banco digital con más de cuatro millones de usuarios registrados en el país; Rappi Pay, la entidad financiera de Rappi en alianza con Davivienda, o Bold, con sus productos enfocados en emprendedores, trazan un rumbo distinto para el sistema financiero, ajustándose más a las exigencias que demandan los usuarios de hoy.
Para Ignacio Giraldo, CEO de Lulo Bank, al eliminar fricciones como los costos innecesarios, los procesos largos o las barreras de acceso, la banca digital le ha permitido a más personas acceder al sistema financiero, “generando inclusión, control en tiempo real y una experiencia que se siente hecha para la gente”, resaltó.
En apenas cinco años, Lulo se ha convertido en un ejemplo destacado, apostando por cambiar la relación de las personas con su dinero. “En Lulo partimos de algo muy simple: la banca debería acercar, no complicar”, subrayó Giraldo. A la fecha, Lulo atiende a más de 600.000 usuarios, quienes acceden a beneficios que antes eran impensables en la banca tradicional: cero cuota de manejo, transferencias inmediatas y productos simples y transparentes.
“Esto termina empujando al resto del sistema a mejorar y es algo que ya se está evidenciando en las decisiones que toman los bancos tradicionales”, destacó el CEO de Lulo. “Estamos trayendo nuevos usuarios al sistema, que antes no estaban bancarizados o estaban fuera por desconfianza o costos”, añadió.
Un mercado más competitivo
Aunque el mercado es cada vez más dinámico, Santos sostiene que sigue siendo desigual. Productos como los depósitos o las tarjetas de crédito están concentrados en pocos actores. ¿La solución? Apostarle a la competencia, base clave para la innovación. “Mayor competencia se traduce en mayor libertad para los usuarios y mejores productos financieros”, aseguró.
Frente a los consumidores, la digitalización ha abierto un escenario de servicios financieros ágiles, más económicos y con una apuesta centrada en su experiencia, algo en lo que Lulo Bank ha sido pionero. Según Giraldo, los usuarios de hoy reclaman mayor transparencia, control y costos justos, y los productos de este neobanco van precisamente por ese camino. Son diseñados para el día a día: pagar, transferir, ahorrar, moverse.
Pero hay algo más. “Desde Lulo estamos cambiando la conversación. La banca ha dejado de ser algo lejano y se ha vuelto algo cotidiano y cercano. Estamos construyendo desde la experiencia real de la gente”, sostuvo Giraldo.
Estos cambios, agregó, han sido determinantes para que este ecosistema gane más terreno frente a la banca tradicional. Hoy, por ejemplo, muchas personas ya no tienen que trasladarse a ningún lugar para solucionar un problema, solicitar un crédito o hacer seguimiento de un caso: todo puede hacerse a través de una app, al instante.
Retos del sistema
Al igual que los demás países de la región, Colombia aún enfrenta algunos retos en materia de alfabetización digital y acceso al sistema. Temas como cobertura, acceso a internet, uso de efectivo o mayor acceso a crédito son algunos de ellos.
Sin embargo, para Santos el reto ya no es solo que las personas accedan al sistema financiero, sino que usen efectivamente una gama más amplia de productos. Mientras que en el país el acceso a una cuenta de depósito es casi universal, el acceso a crédito bordea solo el 30 por ciento.
Así mismo, desde Colombia Fintech llamaron la atención sobre la necesidad de generar iniciativas regulatorias que generen mayores beneficios para los consumidores. Un ejemplo son las finanzas abiertas, con las cuales los neobancos podrían tener mayor facilidad para aprovechar el acceso a datos de los consumidores y así generar perfiles de riesgos más adecuados, disminuir las fricciones que se generan al cambiar de entidad y ajustar su oferta de servicios a cada necesidad.
Actualmente el país todavía mantiene distintas cargas tributarias y regulatorias que impiden que los colombianos utilicen los servicios financieros digitales. Por ejemplo, no se ha logrado la implementación de los cambios contemplados en la Ley 2277 de 2022 sobre la eliminación de la marcación de una única cuenta como exenta del 4x1000. Además de que “resulta incomprensible que los colombianos no puedan pagar impuestos de manera directa a través de sus cuentas en neobancos”, sentenció Santos.
La seguridad es otro de los pilares. Lulo lleva la delantera en este campo, con una apuesta por tecnologías como la biometría, los CVVs dinámicos y perfiles diseñados para robustecer la transaccionalidad y minimizar el fraude.
Finalmente, Giraldo destacó la educación financiera, la confianza en el sistema y el cierre de brechas digitales como tareas fundamentales en las que se debe seguir trabajando. “En Lulo trabajamos todos los días para que las personas sientan que su plata está segura, que tienen control y que pueden confiar en el sistema, además de conectar con las personas desde su realidad y no solo desde lo digital. Esto no es únicamente tecnología, es transformación cultural”, concluyó.