“Tu trabajo no cambia cuando cambia la empresa; cambia cuando cambias tú”. Con esta frase, Angélica de la Peña Serna abrió una reflexión a cientos de líderes de la industria del transporte.
Su conferencia Placer laboral: del desgaste a la ejecución con propósito, fue parte de la agenda del evento ‘Tu región Bogotá’ de Colfecar, la agremiación de la logística y el transporte en Colombia, realizada a mediados de abril.
Vicepresidenta Comercial de Tractocar Logistics, De la Peña, ingeniera industrial con posgrados en Gerencia de Empresas y Mercadeo, participó en el evento con una propuesta disruptiva para recordar que el trabajo, lejos de ser una carga, es un acto que eleva el espíritu.
La importancia de este mensaje en un escenario como Colfecar es vital. En el evento, un espacio estratégico de encuentro sobre las realidades que enfrenta el transporte de carga y su logística en Colombia, De la Peña habló desde la honestidad y la experiencia que le ha dado reconstruirse tras retos y pérdidas profesionales y personales profundas: “Plenitud no es no tener heridas, es saber que con ellas puedes ser luz para otros”, expresó durante su intervención ante empresarios, autoridades nacionales y regionales, expertos del sector y actores clave de la cadena logística.
Un reto empresarial agotador, con jornadas de 36 horas continuas que pusieron en jaque su salud y su equilibrio personal, terminó siendo la semilla de su libro Placer Laboral.
Hoy, esa experiencia se transforma en conferencias donde esta experta en logística invita a redescubrir el trabajo desde la honra, la entrega y, sobre todo, los límites. Su testimonio convirtió el auditorio en un espacio de reflexión profunda, recordándonos una verdad ineludible: nadie puede liderar con éxito si primero no habita su propio bienestar.
Un cambio de lentes para transformar la realidad
Las cifras referidas por la conferencista dejan ver claramente la desconexión de los trabajadores con sus empresas: solo el 21 por ciento siente compromiso con su organización a nivel global, de acuerdo con el informe State of the Global Workplace de la consultora Gallup en 160 países. En Colombia, el síndrome del burnout (agotamiento crónico) afecta al 13 por ciento de los trabajadores, de acuerdo con el Reporte de Burnout 2024-2025 de la plataforma Buk.
El gran problema actual de no disfrutar del trabajo no es la falta de voluntad, sino una narrativa tóxica que se ha interiorizado como normal. El placer laboral es el permiso que cada profesional debe darse para dejar de sobrevivir y empezar a servir con alegría, afirma De la Peña. Así lo explica: “Nos hemos creído que el trabajo debe doler, pero esta directiva nos invita a graduar los lentes para ver la realidad con otros ojos. No se trata de negar las dificultades, sino de elegir cómo enfrentarlas”.
Es aquí donde entra su propuesta más práctica: el uso del casco y la capa. A través de su conferencia, invitó a los asistentes a emplear un casco de decisión para proteger los pensamientos y actuar bajo presión con criterio propio. Junto a él, la capa de la consistencia, esa que permite cumplir con el propósito incluso cuando las ganas flaquean. “Tu empleador paga por tu tiempo, pero tú eres el dueño de tu evolución”, recordó poniendo la responsabilidad de la carrera de vuelta en las manos de cada trabajador.
Esta evolución personal requiere de un ingrediente que a veces olvidamos en la prisa del día a día: la humildad para aprender del entorno. De la Peña enfatiza que debemos tener cercanía a la operación para saber y no suponer. Al sumergirse en la realidad de quienes están en el frente de batalla, los líderes pueden identificar que lo que a veces parece falta de compromiso es, en realidad, un cansancio por la falta de sentido. Cuando un colaborador entiende que su esfuerzo tiene un impacto real, su motivación deja de depender de estímulos externos y se convierte en un motor propio.
La motivación no nace del líder, nace de la decisión personal de cada individuo. Es una elección consciente asumir un mindset de crecimiento y afrontar los retos desde la posibilidad y no desde la limitación. En ese camino, el líder no es quien entrega la motivación, sino quien acompaña, facilita un entorno adecuado y brinda herramientas para sostenerla y fortalecerla. Por ejemplo, cuando el feedback se recibe con apertura y se transforma en acción, se activa un ciclo de mejora continua donde cada persona asume sus decisiones y se convierte en protagonista de su propio desarrollo y de una ejecución con propósito.
Su llamado final es a reconstruir nuestra historia: “Llegó el lunes y somos felices porque estamos construyendo sociedad”, es el mantra con el que todas las semanas De la Peña retoma su labor. Al final, el placer laboral es la decisión valiente de reconciliarnos con nuestro oficio. Es entender que tenemos el privilegio de sacar tiempo para crecer y que, si cambiamos la queja por el agradecimiento, el trabajo se convierte en nuestra mejor plataforma. Como bien dice al cerrar: “La invitación es volver a disfrutar de la vida mientras trabajamos”.