El ataque contra el Casino Royale, en Monterrey, escribió un nuevo capítulo en los anales del horror en ese país. A las tres y media de la tarde del jueves criminales atacaron e incendiaron el establecimiento y dejaron 53 muertos. Según se puede apreciar en un video, nueve delincuentes armados que cargaban barriles llenos de combustible llegaron en dos camionetas y un Mini Cooper al lugar. Los testigos aseguraron que los hombres rociaron gasolina sobre los muebles y máquinas tragamonedas y después arrojaron granadas, lo que causó un incendio de más de tres horas. Muchos de los clientes, aterrados, se refugiaron en los baños, donde murieron axfixiados. El presidente Felipe Calderón decretó tres días de luto y en su cuenta de Twitter manifestó que "con profunda consternación expreso mi solidaridad con las víctimas de este aberrante acto de terror y de barbarie". Hasta el cierre de esta edición ningún grupo criminal se había atribuido la masacre.