Este monto permitirá fomentar el crecimiento sostenible en la región, crear empleos y combatir los impactos de la pandemia por la covid-19. De los US$7.100 millones invertidos en el año fiscal que finalizó en junio de 2020, el financiamiento a largo plazo en la región incluyó un récord de US$4.000 millones movilizados de otros inversores. El trabajo de la IFC con las asociaciones público-privadas contribuyó con casi US$1.200 millones a esta movilización. A pesar de los desafíos durante la pandemia en América Latina y el Caribe, la corporación superó su compromiso récord anterior de US$6.200 millones en la región durante el año fiscal 2019. Lea también: Cierre de escuelas afecta a unos 1.600 millones de niños en el mundo Las inversiones se distribuyeron en toda la región en mercados de todos los tamaños, al pasar de US$2.200 millones de financiamiento total a largo plazo en Brasil, a un récord de $1.100 millones de compromisos en Centroamérica. La cartera de IFC se centró en una variedad de sectores, como infraestructura, agronegocios, energías renovables, finanzas, educación y financiamiento para pequeñas y medianas empresas (pymes), incluidas las firmas propiedad de mujeres. “IFC está comprometida con ayudar a América Latina y el Caribe a salir de la crisis de la covid-19 con un enfoque claro en el desarrollo económico liderado por el sector privado”, dijo Georgina Baker, vicepresidenta regional de IFC para América Latina y el Caribe y Europa y Asia central. Le puede interesar: Equipo Técnico del BanRep cree que en 2021 se volverán a incrementar tasas “A lo largo del año, entregamos proyectos que ayudaron a mitigar el cambio climático, promover la innovación y la inclusión y mejorar la vida de las personas en la región. En los últimos meses, hemos redoblado nuestros esfuerzos para apoyar a las empresas grandes y pequeñas que enfrentan el impacto económico de la pandemia. Continuaremos creando mercados para fomentar el desarrollo sostenible y reducir la pobreza en la región”, agregó. Distribución de los recursos En marzo, la Corporación Financiera Internacional anunció US$8.000 millones en financiamiento global acelerado para ayudar a las empresas afectadas por el brote. Desde entonces, se han comprometido más de US$3.800 millones a nivel mundial. En América Latina y el Caribe, la entidad ha brindado apoyo a los clientes existentes, inyectando la liquidez que tanto necesitan las empresas que dependen del comercio, especialmente las pymes. En Centroamérica prestó US$314 millones a través de bancos locales para respaldar la continuidad del comercio, garantizando la exportación e importación de productos agrícolas y sanitarios críticos. Le recomendamos leer: Minería y deforestación, vectores de la malaria en el Amazonas En Brasil, otorgó un préstamo de US$100 millones al Banco Daycoval para ampliar el acceso al financiamiento de las pymes, incluidas las empresas propiedad de mujeres. Mientras que en Paraguay prestó US$10 millones a Agrofertil, inyectando liquidez a la empresa líder en agronegocios para permitirle continuar financiando las necesidades de capital antes de la cosecha de los productores agrícolas.