La vida de Presley Gerber estuvo marcada durante años por una batalla que permaneció lejos de las cámaras un buen tiempo. Hijo de la supermodelo Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber, desde adolescente construyó su propia carrera en el mundo de la moda mientras enfrentaba problemas de salud mental y una serie de adicciones que terminó haciendo públicas.
Presley murió este domingo 20 de septiembre a los 27 años, mientras se encontraba en un centro de rehabilitación, según los registros del médico forense del condado de Los Ángeles. La familia confirmó la noticia y pidió privacidad en medio del duelo. La causa de su muerte todavía no ha sido establecida.
Su adicción a las drogas y al alcohol comenzó hace casi una década. En 2019, con 20 años, fue arrestado por conducir bajo los efectos del alcohol y recibió una condena de tres años de libertad condicional. Sin embargo, él mismo confesaría años después que esa fue solo la punta del iceberg.
Opioides y ataques de ansiedad
En 2023 decidió contar públicamente su lucha interna con la depresión. En el podcast Studio 22 explicó que había sufrido problemas de salud mental y expresó su deseo de que su experiencia pudiera servirle a otras personas que estuvieran pasando por situaciones similares.
Un año después habló en redes sociales de su dependencia a los opioides. Explicó que llevaba años entrando y saliendo de esa adicción y que en ese momento se encontraba intentando recuperarse. También contó que había sufrido una sobredosis de fentanilo que estuvo a punto de costarle la vida y que permaneció en coma durante varios días. A partir de entonces comenzó a usar sus plataformas para hablar de su salud mental.
En 2025 aseguró que la batalla que libraba también era contra medicamentos de prescripción y se refirió a lo difícil que había sido encontrar un tratamiento que le diera estabilidad. Por medio de un video que publicó en su cuenta de Instagram explicó que estaba tomando buprenorfina, Xanax y Valium como parte del proceso para tratar sus problemas de salud mental y los ataques de pánico.
En ese momento su mayor preocupación estaba en la dependencia y los posibles efectos de suspender los tratamientos. Además contó que había consultado a cerca de 15 psiquiatras, pero todos le dieron indicaciones distintas y ninguno le había diseñado un plan de acción para su recuperación. También aseguró que ya no consumía alcohol y que estaba intentando rodearse de personas que fueran una influencia positiva para él.
La rehabilitación
En 2025 impulsó una serie llamada Mental Health Mondays, con la intención de generar conversaciones sobre salud mental, pues había sido testigo de cómo muchas personas preferían ocultar el tema por miedo a lo que dijera su círculo cercano.
En marzo de 2026, desde una clínica de bienestar en Cancún, México, se refirió a su tratamiento con una sustancia psicoactiva que es utilizada en quienes tienen adicción a los opioides.
En las imágenes, Presley habló del miedo que sentía antes de someterse al procedimiento. Explicó que estaba enfrentando aquello de lo que había estado huyendo y que esperaba que fuera la última vez que tuviera que regresar a un tratamiento. También agradeció al equipo de la clínica por el acompañamiento que había recibido.
Cindy Crawford escribió que estaba orgullosa de él y lo llamó “un guerrero” por haber atravesado aquel proceso. Mientras que Rande Gerber se mostró conmovido por el coraje de su hijo y el esfuerzo que estaba haciendo para encontrar el camino de regreso a sí mismo.
Dolor familiar
La adicción de Presley no fue solamente un proceso individual. Su hermana, Kaia, explicó que la situación había afectado profundamente a toda la familia. En una entrevista con Vogue publicada hace un mes, la modelo habló de la lucha de casi una década que había emprendido su hermano. Contó que, ante la situación familiar, evitaba pedir cualquier tipo de ayuda porque sentía que sus padres ya tenían suficiente con atender las necesidades de su hermano.
Explicó que Cindy Crawford y Rande Gerber habían sido muy reservados durante buena parte de sus vidas, pero que Presley había decidido hacer exactamente lo contrario, lo cual había roto muchos paradigmas al interior de la familia. Reconoció también que el hecho de no esconderlo evitó inconvenientes más grandes de salud mental para su hermano.
Poco antes de su muerte, Presley volvió a aparecer junto a sus padres en un evento de We Are Enough, una iniciativa relacionada con la salud mental, en donde participó en una conversación sobre su propia experiencia y habló de la importancia de la vulnerabilidad, del ejercicio y de salir al aire libre como parte de las herramientas que lo habían ayudado a lidiar con su enfermedad mental y sus adicciones.