El taller del maestro en Bogotá sigue casi como lo dejó hace 13 años antes de morir, incluida su última obra, una toalla que estaba interviniendo, reflejo de esa costumbre muy suya de hacer arte con los elementos más inusuales y que inspiraran su desbordante creatividad.
Están allí también sus célebres guerreros, venus, yelmos y vírgenes, que del 3 de septiembre al 17 de enero de 2027 harán parte de la primera gran retrospectiva del pintor, con motivo de los 100 años de su nacimiento.
“Va siendo hora de que su obra se exhiba y se conozca”, afirmó uno de sus hijos, Daniel Villegas Guerrero, en alusión a que, desde su partida en 2013, su padre ha estado ausente de museos y galerías.
Daniel lidera la Fundación Armando Villegas, establecida por el propio creador, junto con su madre, Sonia Guerrero, quien confirma la prolífica imaginación de su esposo y cómo se volvió un colombiano más tras llegar de su siempre amado Perú natal, en 1951, por una beca de la Universidad Nacional.
“Aquí lo querían mucho. Lo respetaban, pero en muchos aspectos lo marginaron. Estuvo como muy solo”, comentó. Puede que la muestra sea la oportunidad de reivindicar, en un recinto tan simbólico como el MAMBO, a aquel que hizo parte de la generación que consolidó el arte moderno en Colombia, al lado de Botero, Grau y Obregón, entre otros.
Para la investigadora Valentina Gutiérrez Turbay, curadora de la exhibición, uno de los mayores eventos culturales del año será el inicio de un segundo aire para Villegas, entre otras cosas, porque es la primera vez que estarán reunidos todos sus periodos. Todo esto bajo una mirada interdisciplinaria y no tan apegada a la narrativa acostumbrada sobre él.
Una línea clave, agregó, será entender que para Villegas el mestizaje no era solo el tema que trabajaba, sino además su manera de concebir el arte y de construir su obra. De ahí que, tanto Sonia como Daniel anuncien sorpresas, cosas que poco se conocen y que también fueron importantes en su proceso creativo.
Entre las cerca de 200 obras que conformarán Villegas 100 años, uno de los elementos novedosos serán sus piezas abstractas, una de sus facetas menos exploradas, a pesar de que “eso fue con lo que él irrumpió en este medio”, puntualizó Sonia.
La primera exposición que se hizo en Colombia de este movimiento, recordó Valentina, fue en 1955, y el maestro fue el consentido de Marco Ospina, considerado el padre de la corriente en el país. Esto habla del papel innovador de Villegas en un país que se había resistido a las vanguardias.
En la muestra también se verán el laberinto barroco, otra expresión de su imaginario fantástico, y los guerreros que, en su obsesión con el mestizaje, expresan al conquistador y al conquistado en el mismo cuerpo.
Por último, estará su obra desde los años ochenta hasta su muerte, cuando se dio al reciclaje y reinvención de materiales. Hoy eso no es raro, pero en su momento le valió a Villegas ser tildado de inconsistente y loco. La exposición le dará la razón cuando demuestre que todo guarda coherencia.