Que presidentes y reyes se exhiban con sus hijos es lo más normal del mundo. Pero si lo hace el enigmático líder supremo de Corea del Norte significa que hay gato encerrado, porque él no da puntada sin dedal en asuntos de propaganda.

De ahí que la frecuente presencia de su hija Kim Ju Ae en actos oficiales se interprete como que la escogió para reemplazarlo cuando muera, en la monarquía absoluta de facto que lideran los Kim desde 1948.

Así lo considera el Servicio Nacional de Inteligencia de la vecina Corea del Sur, una fuente confiable sobre lo que pasa en uno de los países más aislados del planeta.

La vida privada del mandatario es un misterio. De su esposa Ri Sol-ju se supo por primera vez en 2012. Ya tenían tres años de casados. Cuando necesitó suavizar su imagen de déspota cavernario, empezó a exhibirla en público para expresar su lado moderno y sofisticado.

La agencia surcoreana afirma que tienen tres hijos. El mayor sería un varón a quien el mandatario oculta porque le parece escuálido. Del otro retoño no se sabe el sexo. Aunque no ha habido anuncio oficial, los analistas han aprendido el peso de los gestos en el régimen y esto les ha llevado a concluir que la adolescente es la elegida.

Por un lado, están las ocasiones que Kim escoge para presentarla. En 2022 el país la vio por primera vez en la inspección de un misil balístico. Esto da mucho qué pensar, si se recuerda que su obsesión por las armas atómicas lo hizo convertir al país en una virtual potencia nuclear y así chantajear al mundo.

El dictador con su hija Kim Ju Ae. La jovencita, de 13 años, es la segunda persona más poderosa del régimen después de su padre, según espías surcoreanos. Foto: Getty Images - Kim Hae-hwan

Este año la llevó al significativo congreso del Partido de los Trabajadores, máximo órgano político del país. Otra señal es que las fotos de los dos publicadas por los medios estatales rompen con la norma de que él sea la figura más prominente. Además, Kim Ju Ae no camina detrás de él sino a su lado.

Otros informes confirman que es la segunda al mando y aporta ideas sobre políticas estatales. Muchos no creen nada de esto. En una sociedad tan patriarcal, ¿está dispuesto Kim Jong-un a permitir que gobierne una mujer?

Los que apoyan la teoría recuerdan que su hermana Kim Yo Jong le habla al oído y es una funcionaria poderosa. Victor Cha, politólogo del Center for Strategic and International Studies de Washington, explica que Kim está enviando un mensaje de continuidad y de futuro. “No quiere mostrar nada que suponga una amenaza para él. Tener a una jovencita como sucesora elimina cualquier peligro”.

Lo dice porque la vida de Kim se resume en retener su tiranía matando a todo disidente. Ya sacó del camino a dos parientes rebeldes. El primero fue su tío Jang Song-thaek, el segundo hombre más poderoso de la república.

Un día amaneció bajo juicio por intentar derrocar al Estado, expuesto como “vil escoria humana”, drogadicto y mujeriego. Lo último resulta hipócrita, dado que el dictador alberga esclavas sexuales en sus mansiones.

El tío fue ejecutado con ametralladora en 2013. Luego siguió su hermano mayor, Kim Jong-nam. Él mismo afirmó que su padre lo descartó como sucesor por criticar el control dinástico de su familia sobre el país.

En 2017, en el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur (Malasia), dos mujeres lo mataron untándole la cara con el agente nervioso VX, un arma química de destrucción masiva. La revista japonesa Nikkei Asia reportó que ambos parientes hacían parte de un complot para tumbar a Kim Jong-un, apoyados por China.

La perversidad es cuestión de familia. Su abuelo, Kim Il Sung, iniciador del régimen represivo comunista, es acusado de matar a su primera esposa, aunque nunca se ha comprobado. La segunda, Kim Song-ae, vivió 40 años presa hasta su muerte, por orden de Kim Il Sung.

El fundador del régimen comunista, Kim Il-sung, con su primera esposa Kim Jong-suk y su sucesor Kim Jong-il, hacia 1944. Foto: Sygma via Getty Images

El padre del actual dictador, Kim Jong-il, causó la hambruna que mató en los años noventa a entre 1 y 2 millones de habitantes. Todo por su terquedad de mantener una economía centralizada e ineficiente.

Su obsesión por El Padrino (espejo de su régimen criminal) le inspiró el capricho de modernizar el cine nacional. Para lograrlo, secuestró a una pareja de realizadores surcoreanos a los que luego desapareció.

A su primera esposa solo la mencionó cuando murió. De la segunda se supo 15 años después de la boda.

Kim Jong-un resultó peor que el padre y el abuelo. Organizaciones de derechos humanos señalan que, de los 11 crímenes de lesa humanidad enumerados en el Estatuto de Roma, como ejecuciones masivas arbitrarias, esclavitud, desaparición forzada, apartheid y violencia sexual, diez se cometen en el país.

Los vejámenes incluyen infanticidios y abortos forzados, en especial si se trata de bebés “impuros” de ascendencia mixta china.

Hasta 50.000 personas puede albergar uno solo de los brutales campos de trabajos forzados regados por el país. “Los prisioneros no son seres humanos”, les inculcan a sus guardias, confesó un desertor.

En este reino del terror se puede morir por dormirse durante un desfile militar, como le pasó al ministro Hyon Yong-chol, mandado a fusilar por el monstruo ¡con un cañón antiaéreo!

El pueblo es para el supremo una masa obligada a profesarle un tragicómico culto a su personalidad. Hay que volverse un mar de lágrimas con solo verlo reír y aplaudirlo hasta que las manos ardan para no levantar sospechas.

Kim Jong-un no los deja ganar dinero, cobra sus sueldos si trabajan en China y les controla hasta cómo peinarse. Su hija es la única mujer que puede llevar el pelo largo.

La represión y el lavado de cerebro son tales que no llorar de emoción ni aplaudir fuertemente ante la presencia de Kim Jong-un puede ser sospecha de traición. Foto: NurPhoto via Getty Images

De todos modos, la peor amenaza le corre por las venas. Resulta que su madre, Ko Yong-hui, era japonesa. Eso hace a la familia de una clase inferior en la jerarquizada sociedad norcoreana, que detesta a Japón, porque sometió al país a un ominoso régimen colonial. Es una verdad que contradice la narrativa oficial que emparenta a los Kim con el origen sagrado del pueblo coreano y valida su poder.

Para los expertos, la exaltación de su hija es otra forma de desviar la atención sobre su real origen. Como le explicó a BBC el exiliado diplomático norcoreano Ryu Hyun-woo, esta revelación podría desencadenar lo que tantos han esperado por años: el debilitamiento de la legitimidad del líder y la desestabilización del bárbaro sistema hereditario desde sus cimientos.