Antes de que rodara el primer balón del Mundial 2026, el Estadio Azteca ya tenía ganador: el espectáculo. La ceremonia inaugural celebrada este jueves 11 de junio en Ciudad de México convirtió la cancha en pasarela y el cielo en lienzo, y dejó claro que esta Copa del Mundo, la más grande de la historia con 48 selecciones, también se juega sobre el escenario.
El recinto, que tiene el récord de haber albergado tres veces el partido inaugural de un Mundial —1970, 1986 y ahora 2026— recibió a más de 81.000 personas que llegaron no solo para ver el fútbol, sino para ser parte de algo más grande. Y los artistas lo sabían.
J Balvin: la jugada de moda más comentada
El colombiano J Balvin fue, quizás, el gesto de estilo más calculado de la tarde, pues salió al escenario con una estética inspirada en los pachucos —trajes de saco largo, hombreras pronunciadas, pantalón amplio y sombrero de ala ancha— un homenaje a esa expresión cultural nacida en la frontera entre México y Estados Unidos, símbolo de resistencia y orgullo mexicano.
El público lo notó de inmediato y las redes lo convirtieron en tendencia. Interpretó Qué Calor, luego se unió a Ryan Castro para Una a la vez, y cerró su participación con I Like It, junto a Cardi B, en una suerte de fiesta latina como declaración de identidad.
Ahora bien, la elección del vestuario no fue casual. En la cultura del espectáculo global, apropiarse del lenguaje visual del anfitrión es un gesto diplomático que trasciende la música, por eso la comparación con lo que Bad Bunny hizo en el Super Bowl LX, en febrero de este mismo año, es inevitable, pues el puertorriqueño usó ese escenario para afirmar una identidad cultural, convirtiendo su look en el tema más buscado de la semana.
Shakira cerró, como siempre, con todo
Si J Balvin fue el arranque de la conversación sobre moda y estilo, Shakira fue el punto final. La barranquillera llegó vestida de amarillo y morado, con lentes oscuros, rodeada de bailarines en ropa deportiva dorada y una coreografía que combinó elementos de la cultura azteca con la energía del pop global. Interpretó Dai Dai, la canción oficial del Mundial que compuso junto al nigeriano Burna Boy, ante un estadio entregado que coreó cada nota.
Y no es la primera vez que lo hace. En 2010, en Sudáfrica, convirtió el Waka Waka en el himno más reconocible de una Copa del Mundo, así que la FIFA volvió a apostar por ella después de años de canciones oficiales que no lograron el mismo impacto, y Shakira respondió con una puesta en escena que equilibró emoción, espectáculo y presencia escénica.
Antes de los dos colombianos, la ceremonia arrancó con Lila Downs —en huipil blanco, flanqueada por bailarines con penachos prehispánicos— dando la bienvenida al mundo en varios idiomas. Posteriormente Maná puso la nostalgia con Oye mi amor, Danny Ocean cantó Partidazo, su oda mundialista, y Belinda se unió a Los Ángeles Azules en una presentación con bailarines que detonó el primer ¡Viva México! de la noche.
El espectáculo, desarrollado sobre una lona que cubrió todo el terreno de juego, tuvo en el centro una réplica gigante de la Copa del Mundo como recordatorio de que todo lo demás —la música, la moda, el color— existe para enmarcar ese trofeo que, por primera vez en la historia, se disputará en tres países.
El show continúa: Canadá y Los Ángeles también tienen su noche
Pero la fiesta inaugural no termina en el Azteca. Este viernes 12 de junio habrá dos ceremonias más, una por cada país anfitrión restante.
En Toronto, antes del partido entre Canadá y Bosnia y Herzegovina, el BMO Field recibirá a Alanis Morissette, Michael Bublé, Alessia Cara, Jessie Reyez, Elyanna, Nora Fatehi, Sanjoy, Vegedream y William Prince, una selección que refleja la diversidad cultural canadiense.
Esa misma noche, Los Ángeles cierra la trilogía con el partido entre Estados Unidos y Paraguay. El SoFi Stadium tendrá a Katy Perry, Future, Anitta, LISA, Rema y Tyla, una propuesta que combina pop global, trap, K-pop y afrobeats.