Durante el programa El Debate con Yesid Lancheros, director de SEMANA, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, hizo un amplio balance de la transformación que ha vivido la ciudad, cuestionó la relación que mantuvo con el Gobierno saliente y expuso las expectativas que tiene frente a una nueva etapa para el Caribe. En la conversación dejó una frase que resume su visión de los últimos años: “Barranquilla aprendió a nadar sola”.

Char aseguró que la ciudad podría entrar en una nueva etapa si se concretan los anuncios del presidente electo Abelardo de la Espriella, quien, según explicó, ha manifestado su intención de mantener una presencia permanente en la ciudad y gobernar buena parte del tiempo desde la capital del Atlántico. Incluso afirmó que para la región sería una oportunidad histórica porque “vamos a tener más cerca a quien nos escucha, más cerca a quien resuelve los problemas”.

El alcalde evitó presentar esa posibilidad como un hecho consumado, pero no ocultó el entusiasmo que le genera un escenario en el que el Caribe tenga un interlocutor permanente desde la Casa de Nariño. A su juicio, durante décadas la región estuvo demasiado lejos de los principales centros de decisión del país y esa distancia terminó reflejándose en las inversiones y en la ejecución de grandes proyectos.

Barranquilla no será el único beneficiado, sostuvo. La eventual cercanía representaría una oportunidad para departamentos como La Guajira, Córdoba, Sucre, Cesar y Magdalena, cuyos dirigentes tendrían un acceso más directo a las decisiones nacionales sin depender exclusivamente de Bogotá.

Alex Char, alcalde de Barranquilla. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO / SEMANA

Seguridad, el talón de Aquiles

El optimismo frente al futuro, sin embargo, contrasta con el balance que hizo de la administración saliente. Sin detenerse demasiado en el pasado, reconoció que “Barranquilla aprendió a nadar sola”. Mencionó la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos, la escasa participación del Gobierno nacional en proyectos estratégicos y las dificultades para financiar iniciativas que, según dijo, terminaron siendo asumidas por los contribuyentes barranquilleros.

La inseguridad aparece como otra de sus mayores preocupaciones. Char sostuvo que el crecimiento de las bandas criminales, el aumento de la extorsión y el incremento de los homicidios modificaron el panorama de una ciudad que hace apenas unos años presentaba indicadores muy distintos. En ese contexto, afirmó que uno de los principales compromisos que espera del nuevo Gobierno será una estrategia contundente para enfrentar a las organizaciones criminales y fortalecer la capacidad operativa de la Fuerza Pública.

No es casual que buena parte de su conversación con el presidente electo, según reveló, haya girado alrededor de ese tema. Char dijo haber recibido un mensaje de respaldo y la promesa de reforzar las acciones de inteligencia y tecnología para combatir la criminalidad. Según relató, el mandatario le transmitió tranquilidad al decirle: “Cuenta con el Gobierno nacional, cuenta con nuestra seguridad. Vamos a ponerle especial énfasis a Barranquilla”.

Para el alcalde, el deterioro de la seguridad exige una respuesta inmediata. Durante la entrevista fue especialmente crítico con la estrategia del Gobierno saliente y aseguró que “lo único que nos trajo la paz total es el crecimiento de las bandas criminales”, una situación que, en su concepto, terminó disparando la extorsión y la violencia en la ciudad.

Orgullo barranquillero

El alcalde Char insistió en que la transformación de la ciudad no puede entenderse únicamente desde la infraestructura. Aunque reconoció que obras como el Malecón, la Gran Rueda, Puerto Mocho o la ampliación del estadio Metropolitano han cambiado la imagen de Barranquilla, sostuvo que el verdadero legado de las administraciones de las que ha hecho parte está en otro lugar.

Para Char el principal cambio ha sido recuperar “el orgullo barranquillero”. Advirtió que los ciudadanos volvieron a creer en su territorio y que esa confianza explica, en buena medida, la disposición para cumplir con sus obligaciones tributarias y respaldar nuevas inversiones públicas. “Hoy el barranquillero sale de su casa con el pecho hinchado, contento de su Barranquilla”, aseguró.

Ese mismo modelo ha permitido impulsar programas sociales que van desde la atención integral a la primera infancia hasta la construcción de colegios, el fortalecimiento de la universidad pública, el mejoramiento de viviendas y los subsidios para adultos mayores. A su juicio, todas estas iniciativas desvirtúan la idea de que su gestión ha estado enfocada exclusivamente en el cemento y las grandes obras.

Las expectativas también alcanzan proyectos de alto impacto económico. Char confirmó que continúan las gestiones para llevar una válida de la IndyCar a Barranquilla y aseguró que la posibilidad de realizar una carrera de Fórmula 1 no ha sido descartada. Sobre este proyecto insistió en que “seguimos trabajando también en ese frente” y expresó su confianza en que la ciudad pueda convertirse en sede de una de las principales competencias del automovilismo mundial.

Al cierre de la entrevista, evitó pronunciarse sobre su futuro político más allá de la Alcaldía. Dice sentirse feliz gobernando Barranquilla y aseguró que cualquier decisión llegará a su debido tiempo. Por ahora, su apuesta está concentrada en una ciudad que, desde su perspectiva, podría estar a las puertas de una nueva etapa si las expectativas que hoy alimentan al Caribe terminan convirtiéndose en realidad. Como resumió durante la conversación, “yo me siento bendecido y me siento feliz aquí en Barranquilla”.