Barranquilla quiere dejar de ser solo un puerto de entrada y convertirse en una plataforma donde las empresas produzcan, contraten talento y exporten. El reto es que todos esos proyectos se traduzcan en operaciones duraderas, empleos de calidad y oportunidades para los proveedores locales.

Esta tendencia se conoce como nearshoring: acercar la producción o los servicios a los mercados que se atienden para reducir tiempos, costos y riesgos en las cadenas de suministro. Para las compañías, la decisión depende de la logística, el talento, la energía y la estabilidad de las condiciones para operar. En Atlántico, la oportunidad está en combinar esas ventajas con su posición en el Caribe y su tradición industrial.

Vicky Osorio, directora ejecutiva de ProBarranquilla, lo resume así: “Para una empresa, no se trata únicamente de encontrar dónde instalarse, sino de contar con un entorno que le permita operar de manera competitiva y proyectar su crecimiento a largo plazo”. La cercanía con Estados Unidos, por ejemplo, es una de las cartas de presentación de la ciudad. Según Osorio, los trayectos marítimos desde Barranquilla hasta la costa Este toman entre cinco y ocho días.

La apuesta abarca tanto la manufactura como los servicios. ProColombia ubica al Atlántico entre los departamentos con mayor capacidad para atraer inversión por su infraestructura, talento y vocación exportadora. “Más que una competencia, el atractivo de Barranquilla responde a su capacidad para conectar producción, talento y mercados”, precisaron desde la entidad que trabaja con ProBarranquilla para acercar las oportunidades locales a compañías internacionales.

Vicky Osorio, directora ejecutiva de ProBarranquilla. Foto: Cortesía ProBarranquilla

Por ejemplo, Canpack, fabricante polaco de envases metálicos para alimentos y bebidas, construye en Malambo su segunda planta en Colombia. La inversión anunciada asciende a 140 millones de dólares y se prevé que genere alrededor de 150 empleos directos cuando comience a operar plenamente en 2027. La producción, además, abastecerá a clientes nacionales y podrá aprovechar la cercanía de los puertos para llegar a mercados vecinos.

Camilo Pérez, gerente general de la compañía, aseguró que Barranquilla ofrece “una ubicación estratégica con acceso a puerto marítimo y fluvial, conectividad con los principales corredores del país, una infraestructura logística consolidada y un ecosistema empresarial con experiencia industrial”.

Una inversión de ese tamaño puede beneficiar a otras empresas mediante servicios de transporte, mantenimiento, abastecimiento y otros trabajos especializados. El efecto, sin embargo, no ocurre de forma automática: los proveedores regionales deben cumplir requisitos de calidad, capacidad y tiempos de entrega. Por eso mismo, las entidades de promoción buscan que las nuevas operaciones se integren con el tejido empresarial del departamento.

Mapei, una multinacional italiana de productos químicos para la construcción, desarrolla dos plantas con vocación exportadora. También figuran Ricky Joy y John Foods, vinculadas a estrategias de relocalización empresarial. En servicios, sobresalen empresas como TaskUs, de origen estadounidense y dedicada a soluciones digitales, que estableció una operación en Barranquilla impulsada por el talento humano y el dominio del inglés, además de su infraestructura física.

En ese camino, ProBarranquilla busca atraer más negocios de BPO, tecnologías de la información y centros de servicios compartidos, además de manufacturas de alimentos, químicos y empaques. A largo plazo la meta es desarrollar un hub digital, un clúster aeronáutico y hasta un hub energético.

La fórmula para atraer más empresas

La competencia entre ciudades va más allá de los incentivos o de la cercanía a un puerto. “Un inversionista no elige un territorio, elige una ecuación de costo, talento, acceso y riesgo”, explicó Diana Cantillo, CEO de Consultia. Barranquilla compite con destinos como Monterrey, San José y Santo Domingo por su conexión con el Caribe, sus costos operativos y la experiencia de empresas que ya se instalaron.

Consultia, junto con OCO Global, acompañó a ProBarranquilla en la identificación de sectores con potencial para atraer operaciones nearshore. También identificaron dos factores que pueden frenar proyectos de largo plazo: la confiabilidad del suministro eléctrico y la disponibilidad de talento especializado. “Quien proyecta una planta a 20 años necesita certeza de suministro”, advirtió Cantillo. Entre los servicios de mayor valor agregado, agregó, hacen falta más competencias en inglés técnico, datos y ciberseguridad. La formación debe anticiparse a las vacantes para que las oportunidades lleguen a trabajadores de la región y las empresas puedan crecer sin dificultades para encontrar personal.

La logística es la otra mitad de la ecuación. El puerto permite mover materias primas y productos terminados, pero su utilidad para la industria depende de que la carga entre y salga con tiempos previsibles. Manuel Buitrago Vives, presidente del Grupo Empresarial Puerto de Barranquilla, destacó la conexión entre la terminal, el río Magdalena, las carreteras, el aeropuerto y las zonas francas.

“Las empresas que buscan acercar sus operaciones a los mercados internacionales evalúan no solo la ubicación geográfica, sino también los costos logísticos, la conectividad, la eficiencia y, especialmente, la confiabilidad y la seguridad de toda la cadena de suministro”, declaró Buitrago.

Mantener la navegabilidad del canal de acceso, dar continuidad al dragado del Magdalena y mejorar la conexión terrestre son tareas clave. Un puerto cercano pierde parte de su ventaja si la mercancía no puede circular de forma confiable.

Las zonas francas complementan esa plataforma al ofrecer espacios para operaciones industriales y condiciones especiales para el comercio exterior. En Zona Franca La Cayena, por ejemplo, las empresas exportan a más de 43 países, con Estados Unidos como principal destino. Su gerente general, Manuel Herrera Luna, considera que la disponibilidad de suelo industrial y la articulación con proveedores pueden facilitar la llegada de nuevos proyectos. Pero las cifras de exportación de la zona corresponden al conjunto de sus empresas, no exclusivamente a operaciones de nearshoring.

El reto de generar valor

La inversión también puede cambiar quiénes acceden a un empleo. ILUNION TextilCare, compañía española de servicios textiles, construye en Barranquilla una lavandería industrial para atender clientes de sectores como el hotelero y sanitario. El proyecto incorpora criterios de eficiencia en el uso de recursos y una apuesta por la inclusión laboral.

“Queremos que el crecimiento de ILUNION TextilCare se traduzca en oportunidades para personas que, en muchos casos, encuentran más barreras para acceder a un empleo”, señaló Francisco Centeno, director internacional de la compañía. La planta contempla paneles solares y un sistema de reutilización de agua. La previsión es generar 175 empleos, con una plantilla integrada mayoritariamente por personas con discapacidad y que forman parte de colectivos vulnerables.

Aun así, como la instalación sigue en construcción, se trata de metas anunciadas y no de resultados consolidados. La empresa trabaja con la Alcaldía en iniciativas de formación e inserción laboral. El desafío es que la inclusión no se limite a la contratación inicial, sino que las personas encuentren condiciones para permanecer y crecer dentro de la organización.

Para Oriana Álvarez, directora ejecutiva de Fundesarrollo, el resultado de una inversión depende de su capacidad para elevar la productividad, incorporar tecnología y crear vínculos con las empresas y los trabajadores locales. “No se trata solamente de atraer capital, sino de lograr que esa inversión se traduzca en mayor productividad, empleo de calidad y nuevas oportunidades de crecimiento”, recalcó.

Actualmente se construye en Malambo su segunda planta de CanPack en Colombia con la intención de generar alrededor de 150 empleos directos. Foto: Canpack - API

La prueba está en los resultados

La manufactura representó el 14 por ciento del PIB del Atlántico en 2025 y generó cerca de 115.000 empleos en Barranquilla y su área metropolitana, según datos del DANE citados por Fundesarrollo. Esta base industrial ofrece una oportunidad para ampliar la capacidad productiva de la región y generar nuevos vínculos entre las empresas que llegan y los proveedores locales.

Para Álvarez, de Fundesarrollo, el impacto de una inversión no se mide solo por el capital anunciado o los empleos proyectados. También importa cuántos puestos se crean efectivamente, “cómo evolucionan los salarios y la productividad, y qué oportunidades se abren para las empresas del territorio. Además, es necesario distinguir entre el crecimiento general de la economía y los resultados atribuibles a cada proyecto”, completó.

Convertir ese potencial en resultados también exige condiciones que permitan operar de manera competitiva. La confiabilidad de la energía, la conexión entre las zonas industriales y los puertos, la navegabilidad del río Magdalena y la formación de talento técnico y bilingüe son factores determinantes para que las compañías puedan crecer y atender otros mercados.

Barranquilla cuenta con una base industrial, logística y empresarial para ampliar su participación en las cadenas internacionales. El desafío es que las inversiones no se queden en anuncios o nuevas instalaciones, sino que se traduzcan en producción sostenida, exportaciones, empleos de calidad y oportunidades para los proveedores locales. Será ahí donde se mida el alcance del nearshoring para la economía regional.